El pasado 3 de julio se hacía pública una situación que pudo terminar en tragedia: cuatro gatitos recién nacidos habían sido abandonados días antes en un contenedor en Tarancón. El Ayuntamiento de Tarancón daba la voz de alarma ante un acto “totalmente inaceptable” poniendo de relieve esta triste noticia. Una preocupante situación de la que se hizo eco El Digital de Cuenca, sumándose al llamamiento a la responsabilidad ciudadana hecho por el Consistorio, que calificó la acción como un grave riesgo para la vida de los animales. Sin embargo, la historia institucional carecía entonces de rostro y de un desenlace definitivo para las criaturas.
Ese episodio de crueldad ha sumado un final feliz gracias a la intervención civil y a la red de voluntarias de ‘Bigotes al rescate’, la agrupación altruista local que asumió la tutela de los cachorros cuando el reloj corría en su contra y que, tras unos días de intensos cuidados, confirmó el éxito de su adopción.
Una llamada de urgencia en pleno verano
El rescate comenzó con el aviso de una pareja de ciudadanos que caminaba por Tarancón. Tras escuchar maullidos provenientes del contenedor, alertaron a la Policía Local, quienes extrajeron a los animales y contactaron de inmediato con las voluntarias.
“A la policía le dieron un aviso de que estaban en un contenedor. Una pareja pasó, los escuchó maullar y llamaron a los locales. Los recogieron y se los llevaron al ayuntamiento. Y ahí llamaron a Lola, la otra chica de nuestro grupo, porque tiran de nosotras para todo”, relata Minerva Sánchez, una de las fundadoras de ‘Bigotes al rescate’ a El Digital de Cuenca.
El estado de los felinos al llegar a sus manos era límite. Al ser neonatos, la exposición a las altas temperaturas estivales de principios de julio amenazaba con ser letal en cuestión de horas.
“Estaban recién nacidos, metidos en una caja de cartón y a punto de morir deshidratados por el calor, sin alimento. Sin nuestra ayuda, probablemente esas criaturas no hubiesen llegado ni a la misma tarde. Con gatitos tan pequeños hay que actuar lo antes posible”, subraya una de las fundadoras.
El reto de la supervivencia: cuidados las 24 horas
La llegada de una camada de lactantes implica una logística sumamente compleja y especializada que va más allá de ofrecer un techo. No todos los hogares están preparados para la crianza de un gato que no ha sido destetado.
“Lo primero que necesitan es calor, el calor que su madre les da. Y luego alimento. Son tomas diarias cada dos o tres horas, estar pendiente del biberón, estimularlos para que echen las heces. Lo que hace la madre de forma natural”, explica Sánchez.
Para salvarlos de inmediato, una colaboradora habitual del colectivo, que ya ejerce como casa de acogida para otros cinco gatos, se hizo cargo de las primeras y críticas horas de vida de los cachorros para no dejar que fallecieran. Sin embargo, la urgencia requería localizar un nuevo hogar temporal de forma inmediata.
La respuesta llegó esa misma noche a través de los canales digitales de la agrupación. Una vecina de Tarancón con acreditada experiencia en el cuidado de gatos lactantes se postuló como voluntaria.
“Están muy bien. Les da la toma cada dos o tres horas, los estimula, hacen sus necesidades, todo bien. Lo único que le aportamos es el alimento, para que las casitas de acogida no sientan que las dejamos solas”, detalla la voluntaria.
A pesar de la visibilidad que el Ayuntamiento dio al caso en sus canales institucionales, esta vecina fue la única solicitud formal de acogida recibida, evidenciando lo frágil que resulta la red de asistencia.
Un problema estructural: 28 abandonos en Semana Santa
Pese al impacto mediático de este caso concreto, desde ‘Bigotes al rescate’ advierten que no se trata de un hecho aislado, sino de una constante que se agrava de manera sistemática durante los periodos vacacionales y la época estival.
“Los días de Semana Santa fueron 28 gatitos recogidos en total. Y no solo camadas lactantes, sino gatos de un año, dos o tres. No tienen problema en abandonar a ningún tipo de animal”.
La agrupación, que nació el año pasado y está compuesta por apenas unas cuatro voluntarias, compagina estas urgencias con la gestión económica y logística de diversas colonias felinas en el municipio mediante fondos propios, además de sus propios trabajos. Sánchez recuerda que, aunque el Ayuntamiento dispone de partidas para la aplicación del método CER (Captura, Esterilización y Retorno), la falta de implicación de particulares con fincas o patios periféricos sabotea la contención de la población felina.
“Mucha gente tiene casas grandes con patios, dejan entrar y salir a los gatos sin esterilizar, les vuelve la gata preñadisima, no quieren hacerse cargo de los bebés y los tiran”.
Ante esta problemática, la recomendación principal de la agrupación se centra en la prevención y la concienciación ciudadana a través de las herramientas disponibles en el municipio. “Decirle a la gente que el ayuntamiento colabora con el método CER. Que simplemente tal vez sería informarse y saberlo para que puedan esterilizar a los animales”, explica Sánchez, quien insiste en que las claves para atajar el abandono son “la esterilización y el respeto”.
Un respeto que la cofundadora de ‘Bigotes al rescate’ hace extensivo hacia la propia labor de las voluntarias: “El respeto hacia los animales y hacia nosotras también, porque te puedes imaginar lo que podemos aguantar y oír, y que nos vocean desde ventanas”.
Cooperación institucional y llamamiento civil
Mirando al futuro, la cofundadora del equipo de voluntarias reclama un paso al frente por parte de las administraciones y colectivos con competencias legales para que el peso de la protección animal no recaiga exclusivamente sobre la ciudadanía organizada.
“Nos gustaría que las instituciones que están hechas para ello y tienen obligación por ley hicieran el trabajo que deben hacer; repartido entre todos no sería tanto ni tan duro”.
Un mensaje de esperanza
A pesar de la dureza de su labor, el final feliz de estos cuatro gatitos demuestra que el esfuerzo merece la pena. El mensaje que Minerva Sánchez Caballero quiere transmitir es claro y esperanzador: «Con muy poquita ayuda se pueden salvar muchas vidas».
Agradecidas por el altavoz institucional que el Ayuntamiento brindó en esta ocasión para visibilizar el delito, las voluntarias recuerdan que carecen de subvenciones, cuentas bancarias o líneas telefónicas corporativas. Su labor depende íntegramente de la ayuda ciudadana.
Las fundadoras de ‘Bigotes al rescate’ recuerdan que no son una asociación registrada ni cuentan con subvenciones, cuentas bancarias o líneas telefónicas. Su labor es totalmente altruista y financiada por ellas mismas. Por ello, hacen un llamamiento a los vecinos que quieran colaborar ofreciéndose como casas de acogida temporales o como voluntarios para acompañarlas en los rescates. Cualquier persona interesada en echar una mano o realizar donaciones de material puede ponerse en contacto con ellas exclusivamente por mensaje privado a través de sus perfiles oficiales de Facebook e Instagram.
