La temporada 2025/2026 ha finalizado para Daniel García (Horcajo de Santiago, 1996) con un logro que pocos alcanzan: ser el máximo goleador de la élite del fútbol sala español. Con 31 goles, el jugador del Quesos El Hidalgo Manzanares ha firmado una campaña espectacular, un hito que, según confiesa, no entraba en sus planes iniciales. «El balance es de diez. Ha sido un año muy bueno individual y colectivamente. Nunca es un objetivo ser pichichi, siempre es ayudar al equipo, pero si metes muchos goles y además ayudas, todo sale mejor», afirma García en una entrevista con El Digital de Cuenca.
De trabajar en la construcción a ser internacional
La historia de Daniel Gabriel García no se entiende sin el esfuerzo de sus primeros años. Antes de llegar a Manzanares en la temporada 2019/20, procedente del Rivas Futsal, compaginaba el fútbol sala con el trabajo en la empresa familiar de construcción.
Este reconocimiento es el culmen de un trabajo constante y un camino que no siempre fue fácil. El jugador recuerda sus inicios, cuando compaginaba su pasión por el fútbol sala con el trabajo en la empresa de construcción de su padre. «Ha sido un recorrido muy duro. Me levantaba a las cinco y media de la mañana y luego tenía que irme antes para entrenar. Cuando el camino es más duro, parece que la satisfacción es mayor», reflexiona. Un esfuerzo que, reconoce, quizá no habría podido mantener en otra empresa.
Pasar de aquella rutina a ser pichichi de Primera y haber sido internacional con la selección española es un sueño cumplido que parecía «imposible» cuando lo veía por televisión.
Ahora mira atrás con orgullo porque considera que el camino difícil hace que los logros sepan todavía mejor. «Cuando eres un currante de toda la vida y llegas donde estoy ahora mismo, la satisfacción es aún mayor», explica.
Aquel joven que veía la selección española por televisión nunca imaginó que acabaría vistiendo esa camiseta o proclamándose máximo goleador de la Primera División. «Todo llega con trabajo y sacrificio», resume.
Para su círculo más cercano, este éxito es motivo de un inmenso orgullo. «Están muy contentos porque saben lo duro que he trabajado para llegar hasta donde estoy. Para mi familia, mi mujer y mis amigos es un orgullo», comenta el pívot conquense.
Más allá de que nunca se marcara ese objetivo al inicio de la temporada, García reconoce que terminar como máximo goleador de la Primera División tiene un significado muy especial. El pívot conquense asegura que es un logro que le acompañará para siempre y admite que le produce un enorme orgullo poder decir que «he sido un año Pichichi de Primera División», un reconocimiento que considera la recompensa a muchos años de esfuerzo, sacrificio y trabajo.
Aunque considera que esta ha sido probablemente la mejor temporada de su carrera, matiza que no únicamente por los goles. Recuerda que también disfrutó de campañas muy completas durante el ascenso o en temporadas anteriores y sostiene que marcar más no siempre significa haber jugado mejor. Sin embargo, cree que este año ha alcanzado un nivel muy alto y se queda con la tranquilidad de saber que «he hecho las cosas bien».
El colectivo por encima del individuo
A pesar de su impresionante registro goleador, García tiene claro que el éxito del equipo es la verdadera prioridad. El Quesos El Hidalgo Manzanares finalizó la liga regular en una meritoria sexta posición y clasificándose para playoffs, donde rozó una de las grandes sorpresas del curso. Su aventura terminó en los cuartos de final, después de caer en una agónica tanda de penaltis frente al tricampeón de Europa, el Illes Balears Palma Futsal. Un desenlace doloroso que, sin embargo, no empaña una gran campaña del club ciudadrealeño.»Donde esté el equipo, que se quiten las cosas individuales. Si no llega a ser por mis compañeros, el entrenador y todo el cuerpo técnico, yo no consigo ser pichichi», asegura con contundencia.
El jugador destaca la unión del vestuario como una de las claves del buen rendimiento del equipo esta temporada. «El grupo que teníamos era muy bueno. Estar todos unidos en los peores momentos es lo que te hace tirar para adelante. Se ha demostrado que cuando el vestuario es sano, los resultados llegan», explica. Por todo ello concluye este apartado expresando que “todo ha salido bien” y confiando en que “ojalá el año que viene sea igual”.

«El balance es de diez», resume sobre una temporada que califica como «muy buena» tanto a nivel individual como colectivo. Recuerda que hubo momentos complicados en los que parecía que podían quedarse fuera de las eliminatorias, pero el grupo supo reaccionar.
El delantero tampoco imaginaba alcanzar los 31 goles cuando comenzó el curso. Venía de firmar 28 tantos dos temporadas atrás y sabía que superar esa cifra era complicado. «Son muchos goles y nunca te lo imaginas», reconoce, antes de volver a poner el foco en el crecimiento del club: mantener la categoría, seguir evolucionando y, si llegan los ‘playoffs’ o las competiciones coperas, «que sea bueno para el club».
Aunque considera que esta ha sido la mejor temporada de su carrera, también matiza que un futbolista no se mide únicamente por los tantos. «Hay veces que marcas treinta goles y no has hecho una gran temporada, y otras en las que haces quince y has estado mejor». En cualquier caso, asegura sentirse «muy tranquilo» porque sabe que ha hecho «las cosas bien».
Una parte importante de su crecimiento también la atribuye a la confianza que ha depositado en él el técnico Juanlu Alonso, con quien acumula ya seis temporadas. El horcajeño explica que cada pretemporada el entrenador mantiene una conversación individual con cada jugador para conocer sus sensaciones y marcar los objetivos del curso, una forma de trabajar que valora especialmente. «Se nota que tiene mucha confianza en mí porque me lo demuestra cada día», afirma el pívot conquense, que considera «un orgullo» seguir contando con el respaldo del entrenador y asegura que su manera de corresponder pasa por «devolver esa confianza con todo lo que me pida y con todo lo que pueda hacer».
El futuro: entre la renovación y la selección
Con contrato en vigor hasta 2026, el futuro del joven de 29 años en Manzanares parece encaminado, aunque todavía no hay nada cerrado. «Me queda un año. Es verdad que ya he hablado con el club para ver si podemos ampliar. Hay conversaciones y equipos que se interesan, lo que es normal», admite. No obstante, se muestra tranquilo y a gusto en su club actual: «Estoy a gusto en Manzanares y si tengo que renovar, renovaré. Seguro que llegaremos a un acuerdo».
Otro de sus grandes anhelos es volver a vestir la camiseta de la selección española. A pesar de su gran temporada, se quedó a las puertas del último Europeo tras entrar en la prelista, una decisión que reconoce que le «jodió un poco porque pensaba que podía haber ido y que podía aportar mucho a la selección».
Reconoce que fue un golpe porque se veía preparado y mucha gente le transmitía que pensaba que estaría en la convocatoria definitiva. Aun así, respeta la decisión del seleccionador y prefiere quedarse con el orgullo que supone haber estado entre los candidatos.

Lejos de desanimarse, lo toma como una motivación. «Voy a seguir peleando. Haré todo lo posible para poder volver», sentencia.
Respecto al nuevo formato de competición que estrenará la Liga, dividido entre Torneo de Apertura y Clausura, admite que los propios jugadores todavía están conociendo cómo funcionará.
Lo que sí tiene claro es cuál debe ser la mentalidad desde el primer día. «Hay que ir a Ferrol a ganar. Tenemos que empezar bien porque luego todos los puntos se notan. Tenemos que empezar bien como el año pasado para no pasar apuros, competir al máximo con todos los equipos e intentar hacer todos los puntos posibles», subraya.
Se muestra prudente y espera que el cambio resulte positivo, aunque también deja un mensaje claro: «Vamos a ver los inventos», señala, convencido de que a veces se complican cuestiones que podrían ser más sencillas.
Nuevos retos y el orgullo de representar a Cuenca
De cara a la próxima campaña, que comenzará el 13 de septiembre en la pista de O Parrulo Ferrol, el objetivo principal del Manzanares sigue siendo la permanencia. «El objetivo de siempre es mantenerse otro año más en Primera. Si luego vienen cosas grandes como la Copa o los playoffs, bienvenido sea», declara García.
En el plano individual tampoco se obsesiona con repetir los 31 goles. «Sé que es muy difícil llegar a esos registros otra vez», reconoce. Por encima de cualquier cifra personal sitúa el rendimiento del equipo. «Si tengo que meter diez o doce goles, pero siempre lo importante es el equipo y pasa por conseguir el objetivo. En lo personal, intentaré luchar siempre por estar bien, por estar a gusto, por estar con esa confianza, pelear todo, trabajar todo lo que se pueda y dar lo máximo por el equipo».
Como único jugador conquense en la máxima categoría del fútbol sala nacional, siente un «orgullo increíble» por representar a su pueblo, Horcajo de Santiago, y a toda la provincia.

Asegura que siempre lleva por bandera el nombre de Horcajo de Santiago y de la provincia de Cuenca y que le emociona comprobar cómo cada vez más gente sigue su trayectoria.
Especial ilusión le hace el cariño de los más pequeños, que le piden camisetas o fotografías cuando vuelve a casa. Un reconocimiento que interpreta como la mejor recompensa a tantos años de trabajo.
«Llevar a mi pueblo y a Cuenca a donde sea es algo que siempre digo con orgullo. Que la gente te reconozca por tu trabajo es una gran satisfacción», concluye el delantero, convertido ya en una referencia para los más jóvenes de su tierra.