En la provincia de Cuenca, en el término municipal de Campos del Paraíso, un equipo de investigadores ha documentado un hallazgo arqueológico de especial relevancia: un santuario rupestre dedicado a Minerva tallado directamente en un frente de cantera de época romana.
El descubrimiento ha sido publicado en la revista científica MANTVA (2026) por María José Bernárdez Gómez y Juan Carlos Guisado di Monti, investigadores del Museo Histórico Minero “D. Felipe de Borbón y Grecia” y de la Universidad Politécnica de Madrid. El estudio presenta el conjunto como un espacio cultual unitario en el que arquitectura, imagen e inscripción forman parte de una misma concepción simbólica.
Un hallazgo en el corazón del territorio segobrigense
El hallazgo se localiza en el paraje conocido como Peña de la Saceda o La Olmeda, dentro del término municipal de Campos del Paraíso (Cuenca). Se trata de un enclave situado al sur de Carrascosa del Campo, en un sector del territorio atravesado por la vía que conecta esta localidad con Palomares del Campo.
Dentro de un entorno vinculado al ámbito territorial de la antigua ciudad de Segóbriga, uno de los principales centros urbanos de época romana en la zona

El entorno estaba marcado por una intensa actividad extractiva relacionada con el lapis specularis, lo que generó una red de canteras, asentamientos rurales y explotaciones mineras que articulaban el territorio.
Una cantera convertida en espacio sagrado
El elemento más singular del hallazgo es la transformación de un espacio de trabajo en un lugar de culto. En un frente rocoso de arenisca se talló una pequeña aedicula o templete de inspiración clásica, con frontón triangular y estructura arquitectónica simulada.

En su interior se representó a Minerva con sus atributos tradicionales: casco, lanza y escudo, acompañada del mochuelo, símbolo de sabiduría en la iconografía romana. El conjunto reproduce de forma esquemática un templo en miniatura integrado directamente en la roca, lo que refuerza su carácter sacro dentro del paisaje minero.
Una inscripción con carácter colectivo
En la base del templete se conserva una inscripción en tabula ansata que constituye la clave interpretativa del conjunto. El texto menciona a Plotius Vigor, quien dedica el espacio a Minerva Domina acompañado de su séquito.

La fórmula cum suo comitato sugiere que la ofrenda no fue individual, sino realizada junto a un grupo organizado. Los investigadores plantean que podría tratarse de trabajadores de la cantera, artesanos especializados o una comunidad estructurada vinculada a la explotación del entorno.
Minerva como protectora del trabajo
El estudio destaca el uso del epíteto “Domina” aplicado a la diosa, entendido como una expresión de autoridad y protección. Minerva aparece así no solo como divinidad de la sabiduría, sino también como figura tutelar del trabajo técnico, los oficios y los espacios productivos.

Este tipo de advocaciones ya se había documentado en otros puntos del territorio segobrigense, lo que refuerza la idea de una tradición cultural local vinculada a la diosa en contextos rurales y mineros.
Un paisaje arqueológico densamente ocupado
Los investigadores sitúan el santuario dentro de un entorno con abundantes evidencias arqueológicas. En la zona se documentan villas romanas, asentamientos rurales, vías de comunicación y múltiples explotaciones mineras.
Este paisaje no era solo productivo, sino también simbólico. La investigación subraya que la religión romana se integraba en la vida cotidiana de estos espacios, incluso en ámbitos tan específicos como las canteras.
Paralelos en el mundo romano
El estudio compara el hallazgo con otros santuarios rupestres del Imperio romano, donde también se sacralizaron espacios extractivos.

Se citan ejemplos como el santuario de Diana en Segóbriga, los relieves de Edgar’s Field en Britania o los conjuntos rupestres de Philippos en Grecia, donde la roca trabajada se convirtió en soporte de culto.

Estas comparaciones sitúan el caso de Cuenca dentro de una tradición más amplia de apropiación religiosa del paisaje industrial romano.

Datación y características del epígrafe
El análisis paleográfico sitúa la inscripción entre mediados del siglo II y comienzos del siglo III d. C. Se observan capitales rústicas, interpunciones ovoides y una ejecución adaptada al soporte rocoso, lo que sugiere una realización local o vinculada al propio entorno de la cantera.
Un nuevo enfoque sobre la religiosidad romana
El santuario rupestre de Carrascosa del Campo aporta una visión especialmente reveladora sobre cómo se articulaban trabajo, territorio y religión en la Antigüedad. La cantera no fue únicamente un espacio de extracción, sino también un lugar de memoria y culto.
El hallazgo amplía así el conocimiento sobre la presencia de Minerva en la Hispania interior y refuerza la idea de que la religiosidad romana también se expresaba en escenarios cotidianos y productivos, lejos de los grandes templos urbanos.