La Peña Conquense 1959 del Atlético de Madrid reunió a cerca de medio centenar de aficionados junto a la Playa Artificial para clausurar la temporada 2025/2026 entre recuerdos, emoción, camaradería y sentimiento rojiblanco.
El incomparable entorno de la Playa Artificial de Cuenca, a orillas del río Júcar, fue escenario de la tradicional cena de fin de temporada de la Peña Conquense 1959 del Atlético de Madrid. Cerca de medio centenar de peñistas de todas las edades compartieron una velada marcada por la convivencia, el balance de una intensa campaña y la pasión por unos colores que trascienden los resultados deportivos.
El Júcar, testigo de una noche rojiblanca
Uno de los rincones más emblemáticos y mágicos de la capital conquense acogió el encuentro anual de la peña.

En un ambiente de fraternidad y cordialidad, los asistentes disfrutaron de una cena que sirvió para poner el broche de oro a una temporada repleta de experiencias y desplazamientos siguiendo al Atlético de Madrid.
Balance positivo de una temporada intensa
Durante la velada, el presidente de la peña, Pedro Aguilar «Perico», tomó la palabra para agradecer el compromiso de los socios y realizar un balance positivo de las actividades desarrolladas a lo largo del curso.

Aguilar recordó la presencia de la peña en todos los encuentros disputados por el Atlético de Madrid en el estadio Metropolitano, así como en los compromisos correspondientes a la Copa del Rey y a la Liga de Campeones. Una actividad que confirma el grado de implicación y fidelidad de los aficionados conquenses con el conjunto rojiblanco.
«Una forma de vivir diferente»
En el apartado deportivo, el presidente rechazó que pueda hablarse de una temporada «en blanco» para el club rojiblanco. Recordó que el Atlético de Madrid ha estado presente en una final y una semifinal, insistiendo en que llegar tan lejos en varias competiciones es un logro que no todos pueden exhibir esta temporada, ni siquiera algunos de los habituales aspirantes a todo.

Asimismo, animó a todos los peñistas a continuar respaldando al equipo, definiendo el sentimiento atlético como «una forma de vivir diferente», una frase que fue recibida con el aplauso de los asistentes.
Regalos, recuerdos y muchas anécdotas
Tras la cena tuvo lugar el tradicional sorteo de regalos relacionados con el Atlético de Madrid, uno de los momentos más esperados de la noche. Los afortunados pudieron llevarse diversos obsequios rojiblancos que pusieron un toque festivo al encuentro.

La velada también dejó espacio para rememorar anécdotas de los numerosos viajes realizados durante la temporada, compartir experiencias vividas en los estadios y recordar emociones que sólo entienden quienes siguen a su equipo por toda España y Europa.
Un brindis final con sabor atlético
Y como manda la tradición en las grandes celebraciones, la noche concluyó entre brindis, sonrisas y buen humor. Hubo tiempo para recordar viejas historias, comentar las vivencias acumuladas durante el curso y brindar por una nueva temporada cargada de ilusiones.
Como en la popular fiesta de Blas, más de uno acabó con una copa de más, compensando con humor las que esta campaña no pudo levantar su equipo. Una forma simpática de cerrar una velada que volvió a demostrar que el sentimiento atlético sigue muy vivo en Cuenca.