La peregrinación anual al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, organizada por la Hospitalidad Diocesana de Cuenca, celebra su 49ª edición con una participación que ha superado las cifras del año anterior. Cerca de 300 peregrinos procedentes de localidades como Tarancón, Minglanilla, Mota del Cuervo, El Provencio y Las Pedroñeras forman parte de esta expedición de fe que se desarrolla del 1 al 5 de julio.
Como es tradición, la peregrinación está presidida por el obispo de la diócesis, monseñor José María Yanguas, acompañado por varios sacerdotes. A lo largo de estos días, los peregrinos viven unas jornadas intensas de oración, servicio y encuentro en torno a la Virgen, compartidas entre enfermos, voluntarios, jóvenes y familias.

Entre los actos más significativos se encuentran la participación en la Misa Internacional, el Vía Crucis con enfermos y la emotiva procesión de las antorchas. Uno de los momentos más especiales ha sido el paso por la Gruta, donde se ha celebrado una misa conjunta con sacerdotes de las diócesis de Valencia, Valladolid, Salamanca y Ciudad Rodrigo.

También ha destacado el acto penitencial con la celebración de la Eucaristía y el recorrido por el Camino del Jubileo, con el que los peregrinos han podido ganar la indulgencia plenaria. Otro de los momentos más emotivos ha sido la exposición del Santísimo en el santuario.

Especialmente significativo ha sido el Vía Crucis de la montaña, que han realizado los peregrinos conquenses por el serpenteante camino hasta la colina de Espélugues. Este Vía Crucis consta de 15 estaciones y está compuesto por 115 estatuas de hierro fundido a escala humana, en una experiencia de fe profundamente vivida.

Lourdes vuelve a ser, en esta 49ª edición, ese lugar donde el cansancio se transforma en esperanza, el dolor en consuelo y el silencio en encuentro. Para muchos es su primera vez; para otros, una cita que se repite cada año. Pero todos coinciden en algo: quien visita Lourdes no regresa igual, porque el corazón queda marcado por la Madre de Dios.
