Luchan por recuperar el convento olvidado de este pueblo de Cuenca

A través de una campaña en Change.org se pretende reactivar el uso del convento del siglo XVI, una de las pocas construcciones de la época que permanecen intactas en la provincia de Cuenca.

En el corazón de San Clemente, un edificio imponente guarda entre sus muros siglos de historia, arte, fe y vida. El Convento de Nuestra Señora de Gracia, testigo silencioso del devenir del tiempo desde el siglo XVI, lucha hoy por recuperar su esplendor. Ignacio de la Rosa Ferrer (Arrancacepas, 1964), es el impulsor de un movimiento colectivo ciudadano que busca la defensa de este patrimonio que, en sus palabras es “testimonio vivo del pasado”.

Sobre este templo ha escrito varios libros, uno de ellos en el año 2022, por su cuenta tiene la predilección por los estudios históricos y además estuvo catalogando el Archivo de San Clemente desde 1992 a 1994.

De la Rosa sitúa que la construcción del convento de de Nuestra Señora de Gracia coincide con una revolución económico-social de la zona alrededor del año 1500 a consecuencia de la plantación de viñedos en la zona, lo que hace que este edificio sea, a su juicio, una seña que perdura con el paso del tiempo como reflejo de aquella sociedad de entonces.

Entre los diferentes usos que se le dio figura un hospital o un centro de educación. En la actualidad, es uno de los dos conventos, junto al de Belmonte, que siguen en pie en la provincia de Cuenca y mantiene la construcción original de los cerca de doce que llegaron a existir y que han desaparecido en poblaciones como Huete, Iniesta o Valera de Abajo.

El edificio, actualmente en estado de deterioro, fue uno de los enclaves monásticos más importantes de la provincia. Su construcción, se remonta a 1503, y se contextualiza en “la reforma observante de los frailes franciscanos menores, que pretendía volver al espíritu de pobreza primigenio de la orden”.

Convento de Nuestra Señora de Gracia/ Foto: J. Pinedo

A lo largo de su historia, ha sido hogar de franciscanos, carmelitas y, hasta el año 2000, de la comunidad de monjas de Nazaret. Desde entonces, el abandono ha dejado huella, y aunque en la actualidad se siga utilizando la iglesia, hay quienes como Ignacio se niegan a ver cómo podría perderse este símbolo local.

«Para mí, el convento es único y, en cuanto al valor que tiene, fundamentalmente es un tipo de iglesia mendicante porque responde a los franciscanos que es una orden de este tipo», explica De la Rosa.

Pero más allá del valor artístico, el edificio guarda un peso emocional profundo para los vecinos de San Clemente: muchos aprendieron música en sus aulas, asistieron a misa en su iglesia, o simplemente corretearon por su claustro durante la infancia. “El convento ha sido un lugar de encuentro, como la plaza del pueblo. Está en el alma colectiva”, asegura.

La propuesta actual, liderada por un grupo ciudadano, busca la rehabilitación del convento, respetando su esencia histórica. Para ello han lanzado una recogida de firmas en la plataforma change.org donde, a 4 de julio de 2025, registran más de 980.

Convento de Nuestra Señora de Gracia/ Foto: J. Pinedo

De la Rosa subraya que hay precedentes exitosos en otros puntos de España donde conventos se han transformado en espacios de arte, patrimonio o educación. “Hay 20.000 usos posibles: bibliotecas, escuelas de idiomas, sedes culturales o incluso administrativos. Lo importante es que el edificio no se pierda, que conserve su alma”.

El movimiento no pretende imponer una única visión, sino abrir el debate: “Si el pueblo de San Clemente decidiera que volviera la vida monástica, adelante. Si se opta por un uso turístico o cultural, también. Lo fundamental es que la ciudadanía participe y que se respeten los valores patrimoniales”.

Actualmente la propiedad está repartida entre el Arzobispado de Cuenca, quien posee la iglesia, y la Diputación provincial es dueña del convento. En el año 2018 se dispuso un proyecto de hospederías en Uña, Huete y San Clemente.

De la Rosa explica que, “Uña ha recibido más de tres millones de euros y el proyecto se va a poner en funcionamiento el año que viene, en cuanto se licite el concurso para la explotación de los servicios. Huete, aún estando maltratada, ha recibido en dos fases un millón y medio de euros y, en San Clemente, hay un compromiso de 200.000 euros, pero todavía no ha recibido ni una peseta de ese montante total”.

En este sentido, argumenta que se estaría esperando desde las instituciones que aparezca un socio inversor que se haga cargo del proyecto, “mientras tanto el convento se cae y si no se hace algo presentable difícilmente” se espera que aparezca algún interesado.

Asimismo, explica que lo único que se ha arreglado en los últimos años es la iglesia, cuya acometida se inauguró alrededor del año 2023. El avanzado estado de degradación es evidente y la vegetación está haciendo mella apoderándose de la zona ajardinada cada vez más, todo ello sumado a las lluvias hace que el riesgo de derrumbe en unos años “sea real”, tal y como explica De la Rosa.

Por otro lado, también llama a la acción institucional: “El patrimonio se defiende con uñas y dientes. Las instituciones no son impermeables. Con educación y argumentos, se pueden conseguir cosas”. Y añade que esta lucha puede ser un revulsivo no solo para San Clemente, sino para toda la provincia de Cuenca: “Podríamos plantear un plan provincial de patrimonio cultural, a largo plazo y consensuado políticamente, que sitúe a Cuenca donde merece estar”.

Desde lo personal, el proyecto supone también un broche de oro a décadas de investigación y amor por la historia. “Llevo más de 30 años investigando el sur de Cuenca, he catalogado más de 6.000 expedientes. Ver el convento restaurado sería, sinceramente, irme tranquilo de este mundo”.

En la última reinauguración de la iglesia del convento, «todo el pueblo estaba allí», recuerda Ignacio. Ese dato basta para entender que el edificio no es una ruina más: es un símbolo vivo de San Clemente. Ahora solo falta que el símbolo recupere su voz y vuelva a cobrar vida.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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