El teniente Antonio José Martínez Córdoba es el coordinador del Plan Director de la comandancia de Cuenca. Un programa pensado y diseñado para sostener a colegios e institutos en medio de los problemas de los jóvenes con el uso o abuso de las drogas o las redes sociales, además de formar a padres en la educación de sus hijos para prevenir cualquier delito en este tipo de asuntos.
No tener un perfil social hasta los 14 años o no regalar un móvil para la Comunión son algunos de los consejos que da el coordinador del Plan Director para evitar antecedentes policiales en menores, ya sea por desconocimiento o a veces por pura venganza, como ha relatado en algunos casos. Le avalan sus más de 150 charlas a las espaldas durante el último año.
Pregunta: El Plan Director aborda diversas cuestiones, no solo drogas, sino también acoso escolar, riesgos en Internet… Cuéntanos un poco cuáles son los frentes que atacáis desde este programa…
Respuesta: Bueno, a ver, el Plan Director nace por una inquietud de colectivos, profesionales de la educación y AMPAs sobre los problemas que empezaba a haber en el entorno escolar y que no se les daba solución. Sobre todo, casos de bullying y problemas de drogas. Entonces se produce un acuerdo entre el Ministerio de Interior y el Ministerio de Educación para crear una instrucción que permita a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad acceder a los centros educativos para dar charlas preventivas sobre problemas que los alumnos pueden tener o han tenido. La iniciativa surgió en 2007 y se ha ido renovando cada dos años. Pero a partir de 2013 se creó una nueva instrucción por la que se le da carácter permanente y es cuando se denomina Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad Escolar y sus entornos, porque también son casos de bullying los que ocurren fuera del entorno escolar.
Lo que se hace es formar a diversos ponentes, tanto de Guardia Civil como de Policía Nacional y Local, para dar charlas especializadas en drogas, acoso, redes sociales, bandas de cualquier tipo (izquierda, derecha, latinas), violencia de género, acceso a datos personales. Empezábamos con cuatro temáticas y ahora mismo estamos tratando 15 asuntos diferentes. Pero hace falta potenciar la formación de los ponentes en estas materias. Lo que estamos haciendo es crear grupos a nivel compañía, centralizados en esta Comandancia, con ponentes expertos en dos o tres materias, que acuden a los centros a razón de las peticiones que hacen a través de la Subdelegación.
¿Y los mayores problemas de qué tema son?
Depende mucho de qué tipo de centro sea. No es lo mismo los problemas de un centro de Primaria que de Secundaria. Es decir, en Primaria el principal problema que tenemos ahora mismo es el tema de las redes sociales e Internet. El regalo estrella de los chicos con 9-10 años en la Primera Comunión es el móvil. Claro, se les entrega con conexión a Internet, pero sin una guía para el manejo de Internet. Y los padres muchas veces nos desentendemos ya del móvil. Ahí es donde empieza el problema del mal uso de las redes sociales. Son delitos que los mismos niños crean o son víctimas y no lo saben. El 85 o 90% de las charlas que piden los colegios atañen a este tema.
Para Secundaria empieza a haber otro tipo de problemas: las drogas. Por ejemplo, hay una droga nueva que se está instalando en España: el fenantilo, 50 veces más potente que la heroína. Hay que hablarles de eso también, de los efectos que tiene. Además, el Plan Director conlleva la desactivación de puntos de venta en los colegios e intervienen patrullas de seguridad ciudadana en los recreos para proteger a los menores. Empieza a tocarse también un poquito el tema de violencia de género y la protección de datos personales.

¿Con qué edad recomiendas que se debería tener un móvil? ¿A los 16 o es mucho pedir?
A ver, ahora mismo no podemos privar a los jóvenes del móvil. Tenemos que adaptarnos a los tiempos porque ellos han crecido en la era digital. Nosotros venimos de la máquina de escribir al ordenador y después al móvil, pero tenemos que ponernos al día. Ellos dominan el tema muchísimo más, yo incluso a mi hijo tengo que decirle muchas veces «hazme esto por Internet». El manejo que tienen es impresionante, hacen en segundos lo que nosotros quizá tardamos 10 minutos.
Por eso, también damos charlas a los padres desde 4º de Primaria hasta 4º de Secundaria, he conocido el caso de unos padres que encontraron una carta de suicidio de su hijo en el cajón de la mesilla y acudieron al colegio preguntando qué hacer. Primero es aconsejable no tener redes sociales hasta los 14 años. No está prohibido, pero es aconsejable. ¿Por qué? Porque a cada chico que se crea una cuenta de Instagram o de Facebook le exigen tener más de 14 años. ¿Qué pasa? Que muchas veces solamente es un requisito pulsar una pestaña. Nadie supervisa eso. Con lo cual cualquiera se puede crear una cuenta en Internet y decir que tiene más de 14 años sin que los padres lo sepan. Debería ser obligatorio tener 14 años para esto, más que nada porque es cuando empieza la edad penal del menor. Entre los 14 y los 18 años ya son responsables penalmente. Por eso nace la Ley Penal del Menor, muchos de ellos pueden estar cometiendo delitos y no lo saben.
Aparte de charlas, también montáis talleres y exhibiciones…
Los talleres normalmente se hacen para niños más pequeños que ya empiezan a relacionarse con el uso de los móviles, la conducción de patinetes…, son cosas prácticas, por ejemplo, dibujos sobre lo que significa para ellos, porque cuesta que mantengan la atención con una charla. También se adapta el lenguaje, hay que meter muchísimas imágenes, vídeos…, que es lo que ellos ven a diario.
Luego hacemos exhibiciones policiales también. En San Clemente se hizo una el año pasado en la Plaza de Toros y se han realizado otras en distintos colegios. Es el primer contacto que tienen los jóvenes con la Guardia Civil, esos del coche patrulla que ven pasar por el pueblo. Cuando te pones delante de ellos y les enseñas que aparte de las patrullas hay helicópteros, agentes de Tráfico, Seprona, actividades subacuáticas…, observan el material y nos ven de otra manera.
¡Hasta algunos puede que quieran meterse en el Cuerpo! (risas)
Sí, ja, ja, ja. Pasa muchas veces que damos las charlas y primero nos veían como el tío que me ha dicho de mi abuela que me va a llevar esposado y cuando terminamos la charla nos encontramos con que muchos quieren ser Guardias Civiles. Para eso hay que abrirse y decirles dónde estamos y qué hacemos, hay muchísimas especialidades que desconocen.

¿Qué tal fluye la comunicación con Policía Local y Nacional, y con Protección Civil?
El Plan Director no se ciñe solamente a Guardia Civil. Es una instrucción de la Secretaría de Estado de Seguridad y según donde se encuentra el centro vamos unos profesionales u otros. Si está, por ejemplo, en la capital de la provincia de Cuenca las charlas las da Policía Nacional. Y lo que no les ocupa a ellos lo damos nosotros. Los policías locales también se están haciendo cargo de algunas localidades. El Plan Director se imparte a toda España, menos en Cataluña y País Vasco.
¿Cuál es la formación que dais a los profesionales que tienen que dar los talleres?
A ver, sí que es verdad que como ponentes reclamamos más especialización. Hay que tener en cuenta que como agentes de la Guardia Civil no trabajamos exclusivamente para el Plan Director. Hacemos nuestro trabajo diario y luego en el tiempo libre nos formamos en casa, haciendo presentaciones adaptadas a cada colegio, etapa escolar y temática solicitada. Deberíamos recibir más formación. Porque no solamente es dominar el tema, sino saber saber hablar en público, dominar la comunicación no verbal, hacer una exposición atractiva de una presentación…
Hay que administrar muy bien el tiempo, a base de dar muchas charlas voy haciéndome una idea de por dónde tirar. Luego los estudiantes te ven por ahí y te dicen «tú fuiste el que nos dio la charla y nos contaste tal cosa». Son historias reales que han pasado por centros educativos, piensas que esto solo ocurre en Madrid o Barcelona, pero también aquí.
Y según tu experiencia de las charlas que has dado, ¿podrías hacer una evaluación de cómo las acoge el estudiante?
Nosotros no vamos a decirles, por ejemplo, que las drogas son malas. Ellos ya lo saben. La idea fuerza en 50-55 minutos es algo que impacte, que digan «ostras, esto no lo sabía yo y ahora sí lo sé». No dominan mucho el tema de la edad penal. Dicen: yo soy menor, no tengo responsabilidad penal. Pero ¿hay responsabilidad penal en todos los delitos que se cometen? Para un menor de 14 años no, pero sí hay responsabilidad civil. Que a lo mejor tú no pagas, pero del delito que tú has cometido tu padre paga. Por tanto, la idea fuerza es que si haces esto te conlleva esto. Podrás tener responsabilidad penal o una pena privativa de libertad o no, pero se paga. En todos los delitos se paga.
Hay niños que cometen delitos o te enseñan incluso un cogollo de marihuana para que la infracción le venga al padre porque se ha enfadado con él que no le ha comprado el Iphone. ¡Tenemos eso! Ahora, cuando les dices «esto te puede repercutir para el día de mañana en lo que quieres ser, puede que no tengas responsabilidad penal, pero vas a tener antecedentes penales y policiales, y si quieres trabajar en la Administración del Estado, ser profesor, etc., te van a pedir antecedentes».
Igual son estudiantes con una nota de la EVAU de 13,4 pero tienen antecedentes penales por bullying. ¡Fíjate! En la convocatoria de este año de Guardia Civil para más de 30.000 opositores ha habido 2.000 plazas y se han quedado fuera casi 300 personas por tener antecedentes penales. Es decir, sí repercute. O por ejemplo, difundir una foto o un sticker sin el permiso de la otra persona es un delito. Si miras los grupos de Whatsapp de los niños te quedas a cuadros. Ellos no saben que en la difusión de ese sticker es donde se castiga el delito. Igual pasa con los videos que mandan por redes sociales, piensan que es una broma entre ellos y ese acto continuado de acoso, hostigamiento, calumnias, injurias, vejaciones es un delito. O pasa entre chicos y chicas que empiezan a conocerse, tienen sus relaciones y luego se pelean.
Lo que se manda por Internet ya no hay forma de recuperarlo. Una foto por un grupo se empieza a difundir y llega un momento que hay que denunciar, lo cual es un problema tanto para el centro como para la familia, muchas veces la víctima es la que se tiene que ir del centro. Estamos tratando con los centros educativos para que se abran más protocolos, pero es complicado, lleva su tiempo y muchas veces pasa el año y no se ha solucionado.

¿Cuál es la valoración final que hacéis al final de curso? ¿Estáis satisfechos?
Sí. Cuando terminamos todas las actividades en un centro mandamos una encuesta de satisfacción para que nos devuelva información sobre cómo han visto las charlas, en qué se puede mejorar, la satisfacción del profesorado… Y la verdad es que llevamos un par de años que cada vez nos piden más charlas. Eso es un buen síntoma de que lo estamos haciendo bien.
Lo que pasa es que los centros quieren más temáticas, pero es imposible, no podemos. No tenemos tanta capacidad para hacer nuestra labor diaria y dedicar al Plan Director ese despliegue.
Quizá en el futuro se posibilite una cobertura mayor, dada la demanda de la iniciativa…
Nosotros cobramos por nuestro trabajo, pero no por las charlas, es una labor totalmente admirable de los compañeros. Reclamamos eso, tener unas unidades específicas que se dediquen al Plan Director o recibir más formación.
Os invito a venir a una exhibición a partir de septiembre con el inicio del nuevo curso escolar.
¡Hecho!




















