Las obras de los remontes mecánicos al Casco Antiguo de Cuenca modificarán el calendario previsto hasta ahora por la Junta de Comunidades. La complejidad de la actuación y las circunstancias surgidas durante su ejecución han obligado a revisar los plazos inicialmente anunciados para este proyecto de accesibilidad.
La directora general de Transportes y Movilidad, Lucía Balmaseda, ha confirmado este martes durante una visita a las obras que los remontes no estarán finalizados este verano y que su entrada en funcionamiento se retrasa ahora al último trimestre de 2026.
Una Obra de Alta Complejidad Geológica y Estructural
Balmaseda ha explicado ante los medios de comunicación que la actuación, financiada con 15,7 millones de euros de fondos europeos de recuperación, que el proyecto de los remontes mecánicos es, desde su concepción, una obra de ingeniería singular. Su objetivo es salvar un desnivel de 55 metros en un enclave confinado por la delicada geología del entorno y los edificios históricos colindantes. Esta complejidad ha requerido desde el inicio el uso de técnicas especializadas, como la instalación de micropilotes y anclajes, para garantizar la estabilidad de los taludes y la seguridad de toda la estructura urbana.
Para asegurar la integridad de la zona, la obra está monitorizada las 24 horas del día mediante sensores estratégicamente ubicados. Hasta la fecha, y a pesar de la magnitud de los trabajos, no se han detectado movimientos o fisuras que supongan un riesgo para el proyecto o su entorno, confirmando la eficacia de las medidas de seguridad implementadas.

La envergadura de la obra también se refleja en la logística, que necesita grúas de gran tonelaje para mover materiales a través de distancias y alturas considerables. «La evolución de la obra es viva, completamente activa», explicó Balmaseda, destacando que los detalles técnicos se deciden día a día en función de los desafíos que surgen.
La directora general ha señalado que los trabajos avanzan «adecuadamente», aunque ha reconocido que la planificación ha tenido que modificarse por la aparición de varios hallazgos arqueológicos durante la ejecución de la obra. Estos descubrimientos han obligado a adaptar determinadas actuaciones, incluida la modificación de algunas cimentaciones previstas para preservar los restos encontrados.
El Hallazgo que Cambia el Calendario
Justo cuando finalizaban los trabajos de excavación, ha aparecido una serie de restos arqueológicos, culminando con el descubrimiento de la «escalera 5-6» en la zona más elevada y profunda del proyecto.
«Los hallazgos han sido en el último momento», ha explicado Balmaseda, que ha comparado la situación con un viaje en el que uno de los integrantes llega tarde al punto de encuentro: aunque el resto del trabajo avance según lo previsto, el retraso de una de las fases condiciona el resultado final.
Si bien la presencia de un control arqueológico estaba prevista desde el inicio, la magnitud y ubicación de estos hallazgos han obligado a tomar medidas imprevistas.
«Al aparecer estos hallazgos, la planificación hay que actualizarla», ha afirmado. La principal consecuencia ha sido la modificación de las cimentaciones de las escaleras mecánicas. «Donde antes iba el sustento, ahora no puede ir, porque hay un hallazgo y hay que preservarlo». El equipo técnico ha trabajado para adaptar el diseño, asegurando la conservación intacta del patrimonio descubierto.

Aunque los tramos 1 y 2 ya muestran el elemento mecánico instalado, los trabajos en los tramos 3, 4, 5 y 6, que dependen de excavaciones de hasta 20 metros de profundidad, se han visto directamente afectados. La necesidad de documentar, evaluar y encontrar una solución técnica compatible con los restos ha sido la principal causa del retraso.
La responsable regional ha precisado que las incidencias se han producido en las escaleras 5 y 6, las situadas en la parte más elevada del recorrido y las que requieren excavaciones de mayor profundidad. Una vez completados los trabajos arqueológicos de campo y desbloqueada esta situación, la Junta considera que la planificación futura ofrece ya mayores garantías.
De este modo, la previsión inicial de concluir las obras en agosto queda descartada y el nuevo horizonte temporal sitúa la puesta en funcionamiento de los remontes «en el último trimestre del año», siempre que no surjan nuevas circunstancias extraordinarias.
Pese al retraso, Balmaseda ha asegurado que la actuación mantiene intacta su financiación. Según ha indicado, la aparición de restos arqueológicos era una posibilidad contemplada desde el inicio del proyecto, por lo que el control arqueológico ya estaba previsto y las adaptaciones realizadas no han supuesto ningún sobrecoste respecto a la inversión total.

Asimismo, ha defendido que el calendario sigue siendo compatible con los compromisos asociados a los fondos europeos Next Generation. En este sentido, Balmaseda ha recordado que «estamos en contacto permanente con el Ministerio, les estamos explicando la singularidad de la obra».
Las obras de los remontes comenzaron en 2023 y deberán estar finalizadas antes del 31 de diciembre de 2026 para cumplir con los plazos vinculados a la financiación europea. Durante los últimos meses, las previsiones de finalización habían ido variando. En abril de 2025, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, aseguró que aquella sería «la última Semana Santa en Cuenca sin remontes». Posteriormente, en febrero de este año, la Junta situó la finalización de las obras antes de finales de junio y su funcionamiento a pleno rendimiento durante el verano. Dos meses después, el propio García-Page señaló que los trabajos podrían concluir en mayo. Sin embargo, la aparición de restos arqueológicos y otros condicionantes de la obra han obligado finalmente a revisar de nuevo el calendario.