Asaja apunta que «ninguna medida debe adoptarse si supone una pérdida de renta para los agricultores y ganaderos”

Los objetivos marcados

Asaja Castilla-La Mancha ha reclamado, de cara a la inminente presentación de la reforma de la Política Agraria Comunitaria y del Marco Financiero Plurianual, que «ni una sola medida» suponga una pérdida de renta para los agricultores y ganaderos.

En una nota de prensa, la organización agraria ha informado de que el Comité Ejecutivo Regional de ASAJA Castilla-La Mancha se ha reunido para «definir sus principios básicos» de cara a esta negociación, y su presidente, José María Fresneda, ha incidido en que «ninguna medida debe adoptarse si supone una pérdida de renta para los agricultores y ganaderos”.

Así, ha exigido que las medidas que se impongan sean compatibles con la viabilidad económica del sector, pues ha alertado de que «cualquier reforma que debilite la capacidad económica de las explotaciones o que obligue a nuevas exigencias sin una adecuada compensación no solo pondrá en riesgo la continuidad de miles de explotaciones, sino también el futuro de la agricultura y la ganadería regional».

El documento elaborado por la organización recoge algunos fundamentos básicos en torno a la figura de agricultor activo y a favor de una discriminación positiva para los profesionales que desarrollan su actividad de forma activa y vinculada al territorio.

“Asumimos que es necesario replantear el modelo de perceptor de la PAC, pero debe hacerse con una visión profunda de la realidad del campo español y, especialmente, del castellano-manchego. La definición de quien recibirá las ayudas no puede imponerse desde Bruselas sin tener en cuenta la casuística real de nuestras explotaciones», ha afirmado Fresneda.

Sobre el presupuesto de la PAC, Asaja ha insistido en que debe incrementarse y ajustarse a la inflación y al contexto internacional y, en este sentido, ha apostado por la estructura actual de dos pilares de la PAC, el FEAGA y el FEADER, y ha rechazado cualquier intento de recortar pagos directos para otros fines distintos a los objetivos fundamentales de la PAC.

En esta línea, Fresneda ha explicado que su organización no se opone a que los pagos directos se conviertan en herramientas indirectas de gestión climática, porque «la sostenibilidad medioambiental es importante, pero no puede aplicarse en detrimento de la renta ni de la capacidad productiva de los agricultores».

«Cualquier limitación derivada de las políticas conservacionistas debe ser justamente compensada», ha reclamado.

La posición de Asaja Castilla-La Mancha también ha hecho referencia a los Programas de Desarrollo Rural (PDR), para que no sean «instrumentos para gastos superficiales o simbólicos».

«Es imprescindible garantizar que los fondos públicos se destinen a mejorar la rentabilidad, la competitividad y la resiliencia del sistema agroalimentario», ha resaltado su presidente.

En cuanto al relevo generacional, la organización agraria ha exigido medidas incentivadoras para la jubilación, que permitan una «cesión digna» de explotaciones y garanticen la entrada de jóvenes con expectativas reales de viabilidad.

El documento también se refiere a la importancia de garantizar la soberanía alimentaria para reducir la dependencia exterior y fortalecer el tejido productivo y en este sentido se ha mostrado partidario de «respaldar a los agricultores y ganaderos que producen alimentos de calidad, suficientes y accesibles con políticas que fomenten la producción y protejan los mercados frente a la competencia desleal».

En este sentido, Fresneda ha animado a la sociedad a apoyar la petición del COPA- COGECA en la que instan a la Comisión Europea a reconsiderar el «grave error» que a su entender está a punto de cometer con su propuesta de financiación de PAC.

«El enfoque del fondo único supone una gran amenaza para la seguridad alimentaria y pone en grave peligro el futuro de la nuestra agricultura y la capacidad de Europa para autoabastecerse», ha alertado Fresneda.

Finalmente, la organización agraria ha abogado por que el cambio en el modelo se aplique con visión de largo plazo y evitando medidas bruscas que golpeen las economías y los márgenes de las explotaciones.

“La transición debe ser ordenada, justa y consensuada”, ha concluido. 

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