Cuenca vive un Corpus Christi solemne con una emotiva entrada de la Custodia en San Esteban

La ciudad se vuelca en una procesión marcada por el calor, los altares de las hermandades y la música procesional hasta el broche final en San Esteban

Cuenca celebró este domingo la Solemnidad del Corpus Christi con una procesión que recorrió el Casco Antiguo hasta la parroquia de San Esteban, en una tarde de calor y participación popular. La entrada de la Custodia en el templo, entre aplausos, himno nacional y guiones inclinados, puso el broche solemne a una de las citas más significativas del calendario religioso conquense.

Misa solemne en la Catedral

La jornada comenzó en la Santa Iglesia Basílica Catedral con la celebración de la Eucaristía del Corpus Christi, presidida por el deán, Gonzalo Marín, ante un templo lleno de fieles. En los primeros bancos se situaron portainsignias, hermanos mayores y representantes de las hermandades de la Semana Santa de Cuenca, junto a miembros de otras corporaciones religiosas de la ciudad. El obispo diocesano, monseñor José María Yanguas, no pudo presidir la celebración al encontrarse en Madrid con motivo de la visita de Su Santidad a España.

El anuncio del Corpus en las calles

Finalizada la Eucaristía, la ciudad recibió el anuncio del inicio de la procesión con las características interpretaciones de la Banda de Tambores y Trompetas de la Junta de Cofradías, dirigida por Francisco Javier Poyatos. Su presencia marcó el arranque del ambiente procesional en el entorno de la Catedral.

La salida de la Custodia

Poco después, las puertas del templo se abrieron para dar paso a uno de los momentos más esperados de la jornada. La Custodia inició su recorrido por las calles del Casco Antiguo portada a hombros por los banceros de las hermandades conquenses, avanzando lentamente entre el respeto de los asistentes y el recogimiento de la celebración.

Abriendo el cortejo marchaba la Banda de Tambores y Trompetas, seguida de guiones, estandartes y hermanos mayores, que daban paso a los niños y niñas de Primera Comunión. Estos, con cestas en las manos, fueron sembrando de pétalos de rosa el camino del Santísimo, dibujando una alfombra efímera de color y aroma sobre el empedrado de la ciudad.

En el centro del cortejo discurría la Custodia, escoltada por la Guardia Civil y la Policía Nacional, además de cuatro faroles de mano. Tras ella marchaba el Cabildo Catedralicio, seguido de la Comisión Ejecutiva de la Junta de Cofradías, con su presidente Jorge Sánchez, y la Junta de Diputación de la institución, junto a las autoridades civiles y militares. Cerraba el cortejo la Asociación Musical Virgen de la Luz-Banda de Música de Cuenca, dirigida por Jesús Mercado, que acompañó todo el recorrido con sus marchas procesionales.

Altares y estaciones del Santísimo

A lo largo del recorrido, la Custodia realizó siete paradas ante los altares instalados por distintas hermandades conquenses. En cada una de ellas, el deán Gonzalo Marín dirigió una oración ante el Santísimo, acompañada por el Coro de la Capilla de Música de la Catedral.

Música, flores y ciudad

El paso del Santísimo estuvo acompañado por la música procesional y por la presencia constante del público a lo largo del itinerario. Los pétalos de rosa esparcidos por los niños de Primera Comunión se convirtieron en una de las imágenes más simbólicas de la tarde.

Entrada en San Esteban

En torno a las 21:00 horas, la procesión alcanzó la parroquia de San Esteban. Los guiones de las hermandades se inclinaron en señal de respeto mientras la Custodia accedía al templo portada de nuevo por los banceros y al son del himno nacional. La plaza registró una notable afluencia de público, que acompañó este último momento con silencio y emoción. Ya en el interior, los fieles recibieron la entrada del Santísimo con aplausos, en un ambiente de recogimiento. Finalizada la procesión, se celebró un acto religioso en el altar mayor con la presencia del Cabildo Catedralicio al completo, cerrando litúrgicamente la jornada.

Cuenca volvió a vivir un Corpus Christi marcado por la participación, la riqueza de sus hermandades y el profundo arraigo de una tradición que cada año convierte la ciudad en escenario de fe, música y patrimonio vivo. Con la entrada de la Custodia en San Esteban, concluyó la Procesión de las Procesiones, cerrando una jornada que volvió a situar a Cuenca en el corazón de su tradición más solemne y compartida.

/Fotos de Néstor Robayna/

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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