La Serranía de Cuenca vuelve a situarse en el escaparate nacional gracias a un reportaje publicado por la prestigiosa revista National Geographic, que dedica un amplio recorrido a algunos de los paisajes más emblemáticos y singulares de este territorio conquense bajo el evocador título “La serranía de Castilla-La Mancha donde la naturaleza juega a ser artista”.
La publicación propone un viaje geológico y paisajístico por un espacio natural que, según explica conserva las huellas de un pasado remoto en el que buena parte de la actual serranía permanecía sumergida bajo el mar. “Mil metros verticales separan la serranía de hoy de la que hace cien millones de años se hundía en los mares”, señala el reportaje, que describe cómo aquellos antiguos fondos marinos han quedado reflejados en las características formaciones calizas de la zona.
La Ciudad Encantada y la capital, protagonistas
Uno de los grandes protagonistas del artículo es la Ciudad Encantada, considerada por National Geographic como “la página más consultada de este manual de geología”. La revista destaca el recorrido de tres kilómetros que permite contemplar formaciones tan conocidas como la Lucha entre el Elefante y el Cocodrilo, el Torno Alto, el Mar de Piedra o el Puente Romano. Según cuenta la publicación, todas ellas son el resultado de la acción continuada del agua y el viento sobre la roca caliza a lo largo de millones de años.
El recorrido propuesto por la revista comienza en la ciudad de Cuenca. Allí, explica, la confluencia de los ríos Júcar y Huécar ha modelado profundos cañones sobre los que se levantan las célebres Casas Colgadas. A partir de ese punto, el artículo invita a seguir el curso del Júcar a través del Parque Natural de la Serranía de Cuenca, un espacio que define como uno de los mejores escenarios para comprender la evolución geológica de la provincia.
La publicación pone también el foco en el Camino Natural del Júcar, destacando especialmente la etapa que une la capital conquense con Villalba de la Sierra. Según relata, el sendero discurre entre bosque de ribera y ofrece vistas privilegiadas de un río tranquilo frecuentado por piragüistas.
Un balcón de arcos de roca
Ya en Villalba de la Sierra, National Geographic recomienda descubrir las pozas y rincones que se esconden en el entorno de la Noria del Júcar y los Cortados de Villalba. Muy cerca se encuentra otro de los grandes iconos de la Serranía: el Ventano del Diablo. La revista lo describe como “un balcón de arcos de roca” desde el que la tradición popular asegura que Lucifer arroja a quienes se acercan demasiado al borde.
El viaje continúa hasta la Laguna de Uña, uno de los enclaves más fotografiados del parque natural. La publicación destaca su singularidad por tratarse de un humedal situado a 1.150 metros de altitud y rodeado de impresionantes paredes rocosas. Entre las experiencias más recomendables menciona la ruta del Escalerón y la Raya, desde la que pueden contemplarse panorámicas espectaculares del entorno y miradores tan conocidos como el Puntal de la Tola.
Otro de los aspectos que llama la atención de la revista es la presencia de la toba calcárea o travertino, una roca característica de la Serranía de Cuenca. Según explica el reportaje, se trata de una formación porosa creada por la precipitación de sedimentos calizos transportados por el agua. Este fenómeno alcanza algunas de sus expresiones más conocidas en el Monumento Natural del Nacimiento del Río Cuervo.
Terrazas y cascadas
Precisamente el nacimiento del Cuervo constituye una de las últimas paradas del recorrido. National Geographic describe este enclave como un espacio donde “la roca petrifica la vegetación”, generando una sucesión de terrazas y cascadas que convierten el paraje en uno de los más singulares de Castilla-La Mancha. Además, subraya que durante los meses de verano, cuando disminuye el caudal, pueden apreciarse con mayor claridad las estructuras y tonalidades de estas formaciones travertínicas.
El artículo concluye destacando la singularidad hidrológica del Macizo de San Felipe, donde nacen tanto el Júcar como el Cuervo. Según relata la revista, este altiplano actúa como una enorme esponja natural capaz de absorber la humedad y liberarla posteriormente a través de los manantiales que alimentan ambas cuencas.