Cuenca acompaña a su patrona entre la luz del día y la noche del Huécar

La Virgen de la Luz estrena horario e itinerario en una procesión marcada por el tránsito del sol al recogimiento nocturno

Cuenca vivió este lunes una jornada especialmente simbólica en honor a Nuestra Señora de la Luz, su patrona, en la que el estreno del horario vespertino y el nuevo itinerario ofrecieron una estampa diferente: la imagen partió con la última luz del día y regresó al templo ya entrada la noche, en un recorrido que unió el cauce del Huécar, la ribera del Júcar y el corazón histórico de la ciudad.

Salida entre la última luz del día

La procesión con la imagen de la Patrona de Cuenca comenzó a las 20:00 horas desde la parroquia de Nuestra Señora de la Luz, todavía bajo una claridad que se resistía a abandonar la ciudad. El sol, ya bajo, dejaba una luz dorada sobre la fachada del templo, enmarcando un inicio marcado por la solemnidad. Abría el cortejo la cruz de guía, seguida de los faroles de la iglesia portados por monaguillos y la cabecera de la Hermandad de Nuestra Señora de la Luz con sus estandartes. El himno nacional, interpretado al órgano, subrayó el momento de la salida, acompañado por el tradicional «¡Viva la Virgen de la Luz!», que rompió el silencio inicial.

Ambiente contenido y devoción serena

Las aceras, ocupadas por un número discreto de fieles y visitantes —condicionado además por la jornada de puente, que reduce la presencia habitual en la ciudad—, ofrecían una estampa de recogimiento tranquilo. Sin aglomeraciones, pero con presencia constante de devoción, el cortejo avanzaba entre murmullos bajos y primeras velas encendidas que anticipaban la noche.

Autoridades y acompañamiento institucional

En el cortejo participaron el párroco Pedro Luis Martínez Redondo, el anterior párroco Ángel García Benedicto y otros sacerdotes, junto al presidente de la Junta de Cofradías, Jorge Sánchez Albendea, representantes de hermandades y el cronista oficial Miguel Romero. En el ámbito institucional, desfiló el alcalde, Darío Dolz, bajo mazas, acompañado por la Corporación municipal, así como representantes de Policía Nacional, Guardia Civil, Ejército y Policía Local.

Incidencias y parada en el entorno hospitalario

El desarrollo del cortejo ha sufrido un leve retraso a causa de una incidencia puntual en la iluminación de paso en la zona de la Plaza de la Trinidad, lo que ha ralentizado momentáneamente su avance. Además, el nuevo diseño del itinerario ha llevado a sustituir el ascenso por Palafox por el paso por Calderón de la Barca, donde se ha vivido uno de los momentos más significativos del recorrido. En ese punto, los banceros han detenido el paso frente al entorno del Hospital de Santiago para rendir un sencillo homenaje a los enfermos, en un gesto de cercanía que ha sido recibido con especial emoción y respeto.

El Huécar y el Júcar: dos ríos para un mismo camino

Uno de los instantes más evocadores del recorrido se ha producido cuando la imagen ha avanzado bordeando el río Huécar en dirección a la ciudad antigua, en un tránsito donde el murmullo del agua y la penumbra creciente han acompañado el caminar de la Virgen.

Más adelante, en su aproximación al entorno del Puente de San Antón, el discurrir del cortejo ha adquirido un carácter aún más simbólico. El cauce del río Júcar, más abierto y sereno, ha enmarcado un instante de especial belleza, donde la ciudad parecía dividirse entre la vida que fluye en el valle y la piedra que se eleva hacia el casco histórico.

La Cuenca antigua, entre la piedra y la luz

Ya en la parte histórica, la procesión ha discurrido por calles estrechas y de fuerte carga patrimonial, donde la piedra ha envuelto el paso de la Virgen en un ambiente de silencio y recogimiento. En ese escenario, la imagen parecía avanzar como si la propia ciudad la acogiera en su interior más profundo.

Recorrido

El itinerario ha discurrido por Avenida Virgen de la Luz, Calderón de la Barca, Fray Luis de León, Tintes, Puerta de Valencia, Alonso de Ojeda, Solera, Peso, San Juan, Palafox (modificado en su trazado habitual), y regreso hacia la Avenida Virgen de la Luz.

De la luz del día a la noche cerrada

Con el avance de las horas, la procesión ha ido perdiendo la claridad inicial para transformarse en un cortejo nocturno donde las velas y el alumbrado urbano han sustituido al sol. La ciudad, progresivamente, se ha ido recogiendo en torno al paso de su patrona.

Cierre del cortejo

La procesión se ha encerrado a las 23:11 horas, ya con la noche plenamente instalada sobre Cuenca. En ese instante final, el entorno del Júcar y la silueta del Puente de San Antón han quedado atrás como una imagen suspendida en el tiempo, mientras la Virgen regresaba al templo como si volviera a una cavidad de piedra y silencio. La escena final ha dejado una estampa especialmente evocadora: la ciudad apagada en calma, el río siguiendo su curso y la imagen de la Virgen recogida de nuevo en su hogar, como si la piedra de Cuenca hubiera respirado durante unas horas para acompañarla.

La procesión de Nuestra Señora de la Luz ha mostrado este año una Cuenca distinta, marcada por el tránsito entre ríos, luces y sombras. Un recorrido que ha unido lo urbano y lo natural, lo histórico y lo cotidiano, dejando una imagen final de profunda serenidad: la de una ciudad que acompaña a su patrona no solo en sus calles, sino también en su memoria más íntima.

/Fotos de Néstor Robayna/

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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