La ermita de San Isidro volvió a convertirse este jueves en uno de los puntos de encuentro de la tradición popular conquense. Decenas de vecinos acompañaron a la Hermandad de San Isidro Labrador de Arriba en una jornada marcada por la devoción, la música y el recorrido procesional por uno de los enclaves más reconocibles de la ciudad. La celebración comenzó a las siete y media de la tarde con la misa solemne en honor al santo labrador, oficiada por Miguel Ángel Albares, párroco de Santiago y San Pedro y rector de la Hermandad. El templo acogió a fieles, hermanos y representantes institucionales en una ceremonia que dio paso posteriormente a la tradicional procesión de rogativas, la cual tuvo que sufrir la lluvia en algunos momentos.

Procesión junto a las hoces
Tras la eucaristía, las imágenes de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza salieron desde la ermita recorriendo el camino de San Isidro, bordeando la Hoz del Júcar en un desfile acompañado por la Asociación Musical Virgen de la Luz. Uno de los momentos más entrañables de la tarde volvió a protagonizarlo el pequeño paso de «San Isidrete», llevado por niños y niñas, una imagen que simboliza el relevo generacional y la continuidad de una tradición profundamente arraigada en la ciudad. La procesión avanzó hasta las inmediaciones del mirador de la Cruz de la Era, donde se celebró la tradicional bendición de los campos, uno de los actos más representativos de esta festividad ligada históricamente al mundo agrícola.

Panecillos y zurra, un guiño a la tradición más popular
Como es habitual en estas fechas, la Hermandad puso a la venta los tradicionales panecillos de San Isidro, una propuesta que cada año cuenta con una gran acogida entre los conquenses. Son numerosos los vecinos que se acercan hasta la ermita para mantener viva esta costumbre y hacerse con unos panecillos que forman parte inseparable del ambiente festivo. Además, la Hermandad ofrece zurra a quienes los adquieren, reforzando así el carácter de convivencia y encuentro que define estos días en torno a la celebración.
Una tradición que sigue viva en Cuenca
La jornada contó además con la presencia de integrantes del equipo de Gobierno municipal, representantes del Grupo Popular y miembros de la directiva de la Hermandad, junto a las hermanas mayores de este año: Verónica Recuenco Garrote, Sonia Saiz Garrote y Berta Campillo Garrote. La celebración de San Isidro mantiene intacto ese carácter popular que combina religiosidad, convivencia y patrimonio en uno de los paisajes más singulares de Cuenca. Cada 15 de mayo, vecinos y familias vuelven a encontrarse en torno a una tradición que ha sabido conservar su esencia con el paso de los años.

La ciudad vuelve a mirar a sus tradiciones
Con el atardecer cayendo sobre la Hoz del Júcar y la música de la banda acompañando el regreso hacia la ermita, la festividad dejó nuevas imágenes de cercanía y participación vecinal. Porque más allá de los actos religiosos, San Isidro sigue representando en Cuenca ese vínculo entre la ciudad y sus costumbres populares, una celebración sencilla y auténtica que cada primavera vuelve a reunir a distintas generaciones en torno a la memoria, el paisaje y la tradición.
/Fotos de Néstor Robayna/























