El conquense Daniel Huerta, estudiante de tercer curso de Administración y Dirección de Empresas (ADE) y apasionado de la historia desde niño, asegura haber dado un paso que podría marcar un antes y un después en el estudio de los lenguajes antiguos y los manuscritos históricos. Con apenas dos meses de desarrollo, este joven ha creado LFV-X, un software que, según explica, es capaz de analizar y reconstruir idiomas desconocidos con una precisión nunca antes alcanzada.
La herramienta, ya patentada y “más que verificada”, en palabras de su creador, habría conseguido incluso realizar una de las transcripciones más fieles hasta la fecha del enigmático Manuscrito Voynich, uno de los documentos más misteriosos de la historia y cuyo contenido lleva siglos desconcertando a expertos de todo el mundo, el mismo data entre 1408-1438.

Huerta relata que su interés por la historia nació en casa. “Somos muy aficionados mi padre y yo a ver programas del Canal Historia”, comenta. Esa pasión terminó llevándole a unir tecnología e investigación histórica en un proyecto independiente que ha desarrollado con el respaldo de personas cercanas como Amalio, un familiar; Natividad, una profesora; e Iván Calleja, su abogado.
“Quise subordinar a la IA”
El joven explica que la idea nació de una inquietud concreta: las limitaciones actuales de la inteligencia artificial. “Yo quise subordinar a la IA, porque cuando no sabe algo se lo inventa”, asegura. A partir de ahí comenzó a diseñar un sistema capaz de trabajar desde lo particular hacia lo general, analizando “palabra a palabra y letra a letra”.
Según detalla, LFV-X permuta caracteres y estructuras dentro de las líneas de texto para encontrar las conexiones más exactas posibles entre patrones lingüísticos. “Reconstruye y crea todos los lenguajes y da la traducción exacta al 99,99%”, afirma.
El software estaría orientado especialmente al trabajo con archivos históricos, institutos de investigación y manuscritos antiguos, ofreciendo una traducción funcional basada en estructuras reales del lenguaje. No obstante, Huerta aclara que existen límites: ““La traducción semántica exacta no es posible debido a que es un libro de apoyo y se basa en un sistema procesual narrativo”, puntualiza.
El misterio del Voynich
Uno de los hitos más destacados de LFV-X habría sido su aproximación al Manuscrito Voynich, un códice ilustrado fechado entre los siglos XV y XVI y considerado uno de los mayores enigmas de la criptografía y la lingüística mundial.

Daniel Huerta sostiene que su sistema ha logrado una interpretación especialmente precisa del texto y asegura que el contenido del manuscrito “El Manuscrito Voynich sería como un manual secreto que explica cómo funcionan y cambian las cosas en la naturaleza (plantas, cuerpo, procesos) usando símbolos en lugar de palabras».
Aunque la comunidad científica internacional mantiene desde hace décadas numerosas teorías sobre el origen y significado del Voynich, el trabajo del joven conquense abre una nueva vía basada en inteligencia artificial y reconstrucción lingüística automatizada.
“Cree en ti mismo”
Más allá del aspecto tecnológico, Daniel Huerta defiende también un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes. “No importa lo que la gente diga u opine, cree en ti mismo y no dejes que nadie te quite la ilusión de perseguir tus sueños”, afirma.
El estudiante lamenta además la presión social ligada a la llamada “titulitis”. “Creo que las personas hoy en día están coaccionadas a tener ciertos títulos para poder llegar a ser algo y eso no está bien, porque hay personas que son tachadas sin saber realmente lo que pueden llegar a conseguir”, reflexiona.
Mientras su proyecto continúa despertando interés, LFV-X se presenta como un ejemplo de cómo la combinación entre pasión, tecnología y perseverancia puede abrir nuevas puertas al conocimiento histórico y lingüístico.
