La encargada de organizar la procesión ha sido la Hermandad de San José Obrero de Cuenca, una corporación creada en el año 1961, apenas un año después de la fundación del Barrio de las Quinientas. No obstante, sus primeras referencias se remontan incluso a 1960, cuando ya participó en la procesión con una talla de San José cedida por el Colegio de las Josefinas.
La primera junta directiva estuvo formada por los hermanos Cipriano Lozano, Luis Fernández, Gregorio Malo, Domingo Muelas, Eulogio Ruíz y Manuel Valderrama. Posteriormente, la hermandad comenzó a desfilar en 1962 con la actual imagen titular, obra de Martínez Bueno, que se mantiene hasta la actualidad como seña de identidad de la corporación.
Con esta trayectoria como base, hablamos desde el Digital de Cuenca con el secretario de la hermandad, Esteban Ruiz, para repasar la actualidad de la misma, su organización y el desarrollo de la procesión de este año. «Está todo adjudicado»: los banzos, entre 110 y 150 euros
La Hermandad de San José Obrero de Cuenca, la única hermandad del Barrio de las Quinientas ha vuelto a acompañar un año más la procesión de su titular por las calles del entorno, en una cita marcada por la participación vecinal, la tradición y el esfuerzo organizativo de sus hermanos. La subasta de banzos, uno de los momentos previos más esperados, se ha cerrado este año con todos los puestos adjudicados. «Está todo adjudicado», confirma Esteban Ruiz. Los precios han oscilado entre los 110 y los 150 euros, en una edición donde la demanda ha mantenido la presión al alza. «Ha salido cara, vamos para arriba», resume el secretario, que cifra en 24 los banzos subastados este año.
Banda de música y acompañamiento tradicional
La procesión ha contado, como es habitual, con la presencia de la banda de música, un elemento inseparable del cortejo. «Nos acompaña todos los años y este también, claro», apunta Ruiz. El ambiente, como en cada edición, ha estado marcado por la participación de los vecinos y el carácter cercano de una hermandad profundamente integrada en la vida del barrio.
Cerca de 200 hermanos y una etapa de renovación
En la actualidad, la hermandad está formada por cerca de 200 hermanos, una cifra que se ha ido consolidando tras años de cambios y reorganización. Ruiz recuerda que la hermandad ha vivido distintas etapas desde su fundación. «En el año 2000 empezamos otra vez de cero, con gente joven y nuevas inscripciones», explica. Aquel proceso permitió recuperar el pulso de la corporación tras la pérdida de vecinos en el barrio. Desde entonces, se incorporan cada año entre 8 y 10 nuevos hermanos, con una cuota anual simbólica de 5 euros, pensada para facilitar la participación.
La imagen de Martínez Bueno, seña de identidad
La imagen titular, obra de Leonardo Martínez Bueno, continúa siendo la original, aunque ha requerido algunas intervenciones de restauración a lo largo del tiempo. Se trata de uno de los elementos más reconocibles de la hermandad y del propio cortejo procesional.
El mayo en el taller de Tomás Bux
Uno de los momentos más singulares de la procesión se vive en la parada del taller de cerámica del maestro Tomás Bux, donde se interpreta el tradicional mayo. Allí se realiza además un homenaje a los fallecidos, en un punto que la hermandad mantiene como espacio de recuerdo y encuentro. «Es un punto de encuentro y de homenaje», destaca el secretario.
Caridad y cierre de la jornada
La procesión concluye con los actos religiosos y la tradicional distribución de la caridad. Tras la misa, se reparten panecillos a las puertas de la iglesia «hasta que se agotan», en un gesto que mantiene viva una de las tradiciones más arraigadas del barrio.
La Hermandad de San José Obrero de Cuenca: Memoria viva del Barrio de las Quinientas sigue siendo mucho más que una organización procesional. Es el reflejo de un barrio que ha crecido, cambiado y se ha reorganizado sin perder sus raíces. Entre la memoria de sus orígenes, la implicación vecinal y la continuidad de sus tradiciones, la hermandad mantiene vivo un legado que año tras año vuelve a las calles con la misma sencillez y el mismo sentido de pertenencia.