Jorge Sánchez Albendea: «La Semana Santa de Cuenca es, sin duda, la mejor de España»

Tras casi dos décadas al frente de la Junta de Cofradías, su presidente, Jorge Sánchez Albendea, recibirá un reconocimiento especial el próximo 31 de mayo, día de la región de Castilla-La Mancha. Este galardón celebra una trayectoria marcada por la consolidación y proyección nacional de la Pasión conquense, mientras se abren interrogantes sobre su futuro y el relevo en la dirección

Hay nombres que se funden con las instituciones que representan, y en Cuenca, el de Jorge Sánchez Albendea es inseparable de la Semana Santa. Tras 19 años al frente de la Junta de Cofradías, el anuncio del presidente regional, Emiliano García-Page, de otorgarle un reconocimiento el próximo 31 de mayo en su propia ciudad, no es solo un espaldarazo a su gestión, sino una medalla al pecho de los 25.000 nazarenos que dan vida a la ciudad cada primavera.

Recién terminada una Semana Santa que él mismo califica de «sobresaliente», Sánchez Albendea nos atiende con la mesa llena de facturas y la mente ya puesta en el 2027. Porque ser presidente de la Junta de Cofradías en Cuenca no es un cargo honorífico; es un sacerdocio civil que se ejerce sin faltar un solo día. 

«Todos los días del año cuando me estoy afeitando, ya estoy pensando en las cosas que hay que hacer para la Semana Santa», confiesa con una sinceridad que desnuda la realidad del cargo. Lejos de ser una labor estacional que se limita a los días de procesión, su gestión es una carrera de fondo ininterrumpida: no existe una sola jornada en el calendario en la que no deba redactar un escrito, acudir a un acto institucional, contestar correspondencia o sentarse a negociar un convenio. Es una labor sorda, constante y profundamente altruista que exige una entrega total los 365 días del año para que, cuando llegue la primavera, todo luzca con la perfección que Cuenca merece.

Foto de archivo

De nazareno a presidente: una vocación de casi dos décadas

La historia de Jorge Sánchez Albendea con la Semana Santa es la de muchos conquenses: una pasión que se vive desde la cuna. «Como todos los nazarenos en Cuenca, (…) somos de alguna hermandad», explica. 

Su salto a la primera línea llegó al representar a su hermandad, la del Cristo de la Agonía, en la Junta de Cofradías. Con solo 35 años y movido por «la ilusión de trabajar por algo que quieres muchísimo», fue elegido presidente. «Casi sin darte cuenta, me vi con la posibilidad de estar apoyado por todas las hermandades y por el obispo», recuerda.

Desde entonces, han pasado 19 años de una labor altruista que exige una enorme inversión de tiempo y dedicación los 365 días del año. «Todos los días, cuando me estoy afeitando, todos los días del año, pienso en las cosas que hay que hacer para la Semana Santa», confiesa. Este compromiso, que ha inculcado a sus tres hijos junto a su mujer, ha sido posible gracias al apoyo familiar. «Quien lo padece es mi familia», reconoce, subrayando que el galardón que recibirá es también para ellos.

Lo que iba a ser un proyecto de juventud se ha convertido en una trayectoria de casi dos décadas marcada por hitos que han transformado la Pasión conquense. Los inicios de su mandato fueron «complicados», marcados por retos como la creación de la Fundación del Museo de la Semana Santa, la reforma de los estatutos o la creación de la banda de la Junta. 

Uno de los hitos más significativos fue la incorporación del Sábado Santo a las procesiones, un proyecto que «costó mucho tiempo, pero también se consiguió hacer».

Sin embargo, el gran empeño de su presidencia ha sido «colocar la Semana Santa de Cuenca en todo el mapa nacional». Presentaciones en el Museo Thyssen de Madrid o el Círculo Mercantil de Sevilla, y una histórica recepción por parte del Papa Francisco, han sido claves para consolidar su prestigio. «Somos un verdadero referente a nivel nacional, esto debemos de creérnoslo», asevera con convicción. De hecho, no duda en asegurar que para él, “creo que es la mejor Semana Santa de España. No me cabe la menor duda”.

«Cuando lo pienso digo, tantísimos años… desgasta mucho», confiesa con honestidad. «Es algo altruista, algo que haces por amor e invirtiendo un tiempo que le robas a tu familia. Por eso, este premio lo recojo yo, pero es como si saliésemos mi mujer y mis tres hijos a recogerlo conmigo».

Cuenca, el referente nacional que debe creérselo

Para Albendea, la Semana Santa de Cuenca no es solo una celebración religiosa; es la seña de identidad absoluta de la ciudad. Bajo su mandato, la promoción exterior ha sido agresiva y ambiciosa, llevando el nombre de Cuenca a lugares como el Museo Thyssen o el Círculo Mercantil de Sevilla.

«Somos un verdadero referente a nivel nacional, y esto es una verdad categórica. A veces, por ser una ciudad pequeña, nos cuesta creérnoslo, pero cuando fuera ven que a la presentación de nuestro cartel van 800 personas, se quedan asombrados. Eso solo pasa en Cuenca».

El dilema del relevo: «Después de 19 años, me merezco un descanso»

Esa excelencia se ha traducido este año en una participación récord: 25.000 nazarenos en la calle. «Este año la procesiones infantil y con casi mil niños en la calle fue tremendo», afirma Sánchez Albendea. Y es que explica que esto de ser nazareno en Cuenca se lleva en el ADN”. 

Sin embargo, no oculta su preocupación por el relevo en la gestión: «La cantera de nazarenos está asegurada; lo que me preocupa es la falta de implicación para tomar responsabilidades, para dirigir hermandades o la propia Junta».

En este sentido, el presidente detecta un vacío a la hora de asumir responsabilidades que exigen sacrificar el tiempo personal. «Tengo mis serias dudas sobre esa implicación de invertir tanto tiempo», confiesa con realismo, extendiendo esta inquietud no solo a la institución que preside, sino a las propias hermandades.

El horizonte de su salida parece marcado en el calendario, pero el camino no está siendo sencillo. Jorge revela que lleva ya dos legislaturas queriendo dar el paso a un lado, pero la falta de candidatos le ha obligado a mantenerse al frente: «Llevo dos legislaturas que queríamos haber terminado y nadie se presentó»

Con las elecciones a la Junta de Cofradías previstas para 2027, y tras dos convocatorias sin candidaturas alternativas, espera que esta vez sea diferente. «Después de 19 años, me merezco un descanso», confiesa.

Al ser preguntado sobre si volvería a postularse en caso de que nadie dé el paso, su respuesta es tan humana como tajante: «No lo quiero ni pensar». Para el hombre que ha moldeado la Semana Santa moderna de Cuenca, el mayor reto que le queda por delante no es una procesión, sino garantizar que la institución quede en buenas manos: «Debemos trabajar en garantizar ese relevo; quiero pensar que llegará».

Cooperación institucional: Ayuntamiento y Diputación, socios estratégicos

Sánchez Albendea destaca una relación “excelente” con el Ayuntamiento de Cuenca, al que define como su “mano derecha”, más allá de la aportación económica: cesión de espacios como el Auditorio y San Andrés, y apoyo logístico permanente. Reconoce también el respaldo de la Diputación, si bien subraya que el mayor colaborador institucional es el Ayuntamiento. La planificación anual abarca desde la liquidación y evaluación tras cada edición hasta la negociación de convenios, seguridad y programación de actos como el concierto de inicio de Cuaresma.

Los retos del futuro: Las Turbas y la Excelencia

A pesar de la veteranía, Jorge no se instala en la autocomplacencia. De cara al futuro, pone el foco en los detalles: «Debemos mejorar en la uniformidad, en la indumentaria, en eliminar los carritos… detalles que hacen que un desfile pase de bueno a excelente».

Uno de los puntos más interesantes de la entrevista es el papel de las Turbas. Albendea confirma que la integración total de este colectivo en la Junta de Cofradías es un objetivo real y cercano. La tendencia se considera positiva, actualmente participan de forma experimental (ad experimentum) con voz y voto en lo relativo al Camino del Calvario, pero el horizonte es claro: «Esperamos que más pronto que tarde sean una hermandad más en todas las decisiones».

El «susto» del Presidente: Un premio para toda la ciudad

La noticia del reconocimiento para el Día de la Región le llegó de forma casi cinematográfica, en el balcón del Ayuntamiento durante la procesión del Camino del Calvario. «El presidente Page se acercó y me dijo: ‘Jorge, te voy a fastidiar el puente’. Luego soltó la noticia ante los medios. Fue una sorpresa total», cuenta entre risas.

Para Sánchez Albendea, este premio no es el cierre de un ciclo, sino una reivindicación del trabajo bien hecho. «En 19 años nadie me había pasado la mano por la espalda, y que lo hagan ahora, en mi ciudad y en el Día de la Región, me hace sentir muy honrado».

«Este es un reconocimiento para la Semana Santa de Cuenca, y eso para mí es lo que más me gusta», afirma con gratitud, definiendo esta celebración como «el tesoro que tenemos en Cuenca».

Mientras las facturas de la última Semana Santa se apilan en su despacho, Sánchez Albendea ya visualiza el 31 de mayo. Ese día, Cuenca no solo celebrará su autonomía, sino que aplaudirá al hombre que ha dedicado media vida a que el tesoro más grande de la ciudad brille con luz propia en toda España.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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