Una bola de fuego sobre el cielo de Cuenca

Una espectacular bola de fuego cruza el cielo de Cuenca a 65.000 km/h y sorprende en plena madrugada

La provincia de Cuenca fue escenario en la madrugada del pasado 22 de abril de un llamativo fenómeno astronómico. A las 2:20 horas (hora local peninsular), una brillante bola de fuego surcó el cielo conquense, dejando una estela luminosa visible durante varios segundos y captada por distintos sistemas de observación.

El evento ha sido analizado por el equipo del astrofísico José María Madiedo, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía, en el marco del proyecto Proyecto SMART. Según los expertos, el fenómeno se produjo cuando una roca procedente de un asteroide entró en la atmósfera terrestre a una velocidad de aproximadamente 65.000 kilómetros por hora.

El intenso rozamiento con la atmósfera provocó que la superficie del fragmento se calentara hasta volverse incandescente, generando así la espectacular bola de fuego. Esta se inició a una altitud de unos 86 kilómetros sobre Atalaya del Cañavate y avanzó en dirección noreste hasta extinguirse a unos 30 kilómetros de altura sobre Cañada del Hoyo, tras recorrer una distancia aproximada de 77 kilómetros.

Las imágenes registradas muestran cómo, durante su trayectoria, la roca se fragmentó en varios trozos debido a la enorme presión y temperatura soportadas en su entrada atmosférica.

Como parte de la investigación, el fenómeno ha sido documentado desde múltiples estaciones de detección situadas en distintos puntos de la geografía española, entre ellos Ayora, La Hita, Sierra Nevada, La Sagra, Sevilla, Faro de Cullera, Otura y Mazagón, lo que ha permitido un análisis preciso de su trayectoria y características.

Además, en el vídeo difundido del evento se ha incorporado una innovadora sonificación de la bola de fuego, técnica que convierte la luminosidad del fenómeno en sonido con fines divulgativos, facilitando así una nueva forma de interpretar este tipo de sucesos.

El proyecto SMART, impulsado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, coordina la Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa (SWEMN), cuyo objetivo es monitorizar de forma continua el cielo para estudiar el impacto de materiales procedentes del Sistema Solar en la atmósfera terrestre.

Este evento, identificado con el código SWEMN20260422_002013, vuelve a poner de manifiesto la actividad constante de pequeños cuerpos celestes en las proximidades de la Tierra, así como la importancia de su seguimiento científico para comprender mejor nuestro entorno espacial.

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