Cuenca ha vivido este fin de semana una escena difícil de repetir. Entre piedra, historia y miradores imposibles, el toreo de salón ha irrumpido en el corazón del casco antiguo para reunir a profesionales, aficionados, jóvenes promesas y turistas en una jornada que ha mezclado tradición y arte en un mismo espacio.
Un paseíllo con esencia conquense
El acto ha comenzado cercano a las 12 del mediodía con un solemne paseíllo desde el entorno del Puente de San Pablo, junto al Parador, avanzando hacia las emblemáticas Casas Colgadas hasta alcanzar la Plaza de Ronda.
Según la organización, el evento logró congregar a cerca de 400 personas, consolidando el éxito de una jornada tan singular en el corazón de Cuenca.
Un recorrido cargado de simbolismo que ha servido como apertura de una jornada dedicada al aprendizaje y la transmisión del toreo. Ha sido Luis Algara “El Estudiante” quien ha encabezado el cortejo, en reconocimiento a su trayectoria como uno de los últimos profesores de la escuela taurina.

A continuación del paseíllo La clase practica de toreo a salón ha sido relizada por todos los novilleros y toreeros presentes, tanto en activo como los que ya están retirados, explciando las distintas suertes que se realizan a los largo de una tarde taurina en la plaza.
Entre la experiencia y las nuevas promesas
Junto a él han participado nombres como Alejandro Peñaranda, Aitor Darío “El Gallo” y Javier Antón, torero navarro afincado en la provincia, reflejando el arraigo del toreo en la tierra.

La jornada también ha contado con jóvenes valores como Mario Arruza, además de Jesús Romero, de Almonacid de Marquesado, que recientemente ha toreado en Las Ventas, y Daniel Moset, en plena progresión dentro del escalafón. También ha estado presente la exnovillera, Laura Garrote, Marta Reíllo y la joven promesa, Izan Alonso.
Memoria taurina y trayectorias diversas.
El encuentro ha reunido igualmente a protagonistas de la historia reciente del toreo local: Óscar, hermano de Aitor Darío “El Gallo”; Valentín Ruiz, ya retirado tras su etapa como banderillero en la cuadrilla de Sergio Galán y también matador de toros; y Pedro Miota, ganadero y antiguo novillero.

Junto a ellos, el novillero local Sergio López ha representado a quienes en su día buscaron abrirse camino en el mundo taurino.
Más de 70 niños y una cantera viva
Uno de los momentos más significativos ha sido el protagonismo de los más jóvenes. Más de 70 niños han estado inscritos, a los que se han sumado otros participantes espontáneos durante la jornada.

El evento ha contado con la implicación de la Escuela Taurina de Guadalajara, a través de uno de sus alumnos Alejandro Igualada, natural de Las Majadas, y con el apoyo del empresario local Maximino, que ha donado capotes para los participantes. El acto también ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Cuenca.

El Círculo Taurino de Cuenca, organizador del acto, ha cerrado la jornada con la entrega de diplomas a los niños.
Turistas sorprendidos: cuando el arte aparece sin avisar
La mañana soleada ha favorecido una notable asistencia, pero también ha dejado una de las imágenes más singulares del día. Turistas que recorrían las Casas Colgadas se han encontrado, casi por sorpresa, con el vuelo de capotes y muletas en las inmediaciones del Museo de Arte Abstracto Español.

Como anécdota curiosa, un grupo de turistas que visitaba las Casas Colgadas desde el Puente de San Pablo sorprendió a los presentes al entonar espontáneamente la canción Torero del artista Chayanne, aportando un momento distendido y festivo a la jornada.
Una escena inesperada donde el arte contemporáneo y la tradición taurina han dialogado sin previo aviso, convirtiendo la mañana en un encuentro único entre visitantes y aficionados.
El acto ha concluido con una fotografía conjunta a los pies de las Casas Colgadas y también de una imagen de grupo en las escalinatas de la catedral.

Una ciudad que sigue latiendo en torno a su tradición
Cuenca ha vuelto a demostrar que su vínculo con la tauromaquia sigue vivo. Entre historia, juventud y memoria, el toreo de salón ha encontrado en sus calles un espacio donde enseñarse, recordarse y compartirse.