Cuenca ha vuelto a estremecerse este Viernes Santo con una de sus citas más sobrecogedoras. El Camino del Calvario ha recorrido de nuevo sus calles entre el estruendo de las Turbas y el silencio contenido de la devoción, en una mañana cargada de emoción y tradición. La participación masiva de turbos, nazarenos y público, especialmente en el casco antiguo, ha reforzado el carácter único de una procesión que cada año deja huella en la memoria colectiva de la ciudad. Te dejamos las mejores fotos de El Digital de Cuenca.
/Fotos de Néstor Robayna/






















































































































































































































































































































































































































































































































































































