Un grupo de personas rescatan el alma de este pueblo de Cuenca con una exposición única para salvar del olvido sus antiguos oficios: “Es una deuda hacia nuestros mayores”

El Centro de la Juventud de Sisante acoge ‘Tejidos del Arte y la Memoria’ hasta el 5 de abril

En una iniciativa por salvaguardar el legado intangible de su pueblo, las hermanas Montserrat y M.Carmen Herraiz han puesto en marcha ‘Tejidos del Arte y la Memoria’, un proyecto destinado a rescatar y poner en valor la «intrahistoria» de Sisante. La primera gran muestra de este esfuerzo es una exposición que no solo exhibe objetos antiguos, sino que narra las historias de las manos que los usaron, los oficios que representaron y las vidas que construyeron.

El proyecto, impulsado por dos docentes profundamente arraigadas a su tierra, busca combatir el desvanecimiento de la memoria oral. «Se nos quedaba la idea de que hay un patrimonio inmaterial, el de la memoria oral, que está pendiente de un hilo», explica Montserrat Herraiz en una conversación con El Digital de Cuenca. «Lo tienen nuestros mayores y en el momento que ellos desaparezcan, eso va a desaparecer con ellos. La idea es rescatar, poner en valor a las gentes del pueblo, los antiguos oficios, labores y todo lo que las mujeres aportaban a la economía doméstica».

De la Idea a la Realidad: Talleres y Participación Ciudadana

La semilla de ‘Tejidos del Arte y la Memoria’ comenzó a germinar el año pasado, en 2025, cuando las hermanas solicitaron y obtuvieron una ayuda del Ministerio de Igualdad. Esta financiación fue el catalizador para convertir una pasión personal en una realidad comunitaria. A partir de enero de 2026, comenzaron a organizar talleres en el hogar del jubilado que superaron todas las expectativas.

«Nos sorprendió gratísimamente que acudieran más de 30 personas cada tarde que nos citábamos», relata Montserrat. La participación fue diversa, incluyendo personas mayores, mujeres, hombres e incluso algunos jóvenes, creando un vibrante espacio intergeneracional. Este grupo ha sido fundamental para materializar la exposición de objetos, demostrando un nivel de colaboración y responsabilidad que ha sido, en palabras de Montserrat, «increíble».

Más Allá de los Objetos: Un Proyecto Global

La exposición es solo la primera fase visible de un proyecto mucho más amplio. No se trata de una simple muestra de antigüedades, sino de un homenaje a las personas y sus roles en la comunidad. Un ejemplo conmovedor es la sección dedicada a los nacimientos, que exhibe el delantal, los manguitos y la palangana de una antigua partera del pueblo, una figura esencial antes de la llegada de personal sanitario profesional. «Son objetos que tratamos que rememoren a personas y oficios», subraya Montserrat.

«Hay objetos que guardan el calor de una mano mucho tiempo después de que esa mano se haya vuelto polvo. Son testigos silenciosos que esperan a alguien que sepa escuchar su historia»

Margarita Youcener

El plan a futuro es complementar este trabajo con la creación de rutas culturales por Sisante. Estas rutas combinarán el patrimonio histórico-artístico conocido, el «patrimonio con mayúsculas», con las historias cotidianas y antropológicas recuperadas a través de los talleres. La meta final es integrar la memoria de antiguos comercios, negocios y hechos diarios en el relato oficial del pueblo.

Foto: Exposición ‘Tejidos del Arte y la Memoria’ en Sisante/ Águeda Saiz

Su principal objetivo es mucho más profundo: poner en valor a las personas que construyeron la comunidad. «Es una deuda hacia nuestros mayores», explica Montserrat, una de las impulsoras. El proyecto pretende rescatar del olvido los oficios perdidos, las formas de vida y las anécdotas que componen el alma de Sisante, un pueblo que llegó a tener más de 3.000 habitantes y hoy cuenta con unos 1.600.

Un Viaje por la Vida y la Subsistencia

La exposición, ubicada en el Centro de la Juventud, ha sido un rotundo éxito de participación. Más de 70 personas han colaborado cediendo objetos familiares y, lo que es más importante, sus relatos. 

El recorrido de la exposición propone un viaje por la vida cotidiana de antaño en Sisante, comenzando por uno de los aspectos más básicos: el aseo personal. A la entrada, el visitante se encuentra con peinadores, cajas de peines y una palangana con su mueble de madera, elementos imprescindibles en una época en la que el agua corriente no llegó a las viviendas hasta bien entrada la década de los 70. Antes de la canalización, el aseo se realizaba en las propias habitaciones o en el corral, reflejando unas condiciones de vida muy distintas a las actuales.

A continuación, la muestra se adentra en el momento del nacimiento con un espacio especialmente emotivo dedicado a una antigua partera del municipio.

Foto: Exposición ‘Tejidos del Arte y la Memoria’ en Sisante/ Cedida

En él se conservan objetos como la palangana, los manguitos o el delantal que utilizaba, símbolos de las manos que ayudaron a traer al mundo a generaciones enteras de vecinos.

Foto: Exposición ‘Tejidos del Arte y la Memoria’ en Sisante/ Cedida

El recorrido continúa con la ropa de cama y los textiles bordados, destacando el papel de las mujeres en el cuidado del hogar y en el embellecimiento de los espacios. También se exhiben calentadores de cama y utensilios como el “burro”, utilizado para templar las estancias frente al frío y la humedad.

La exposición da paso después a la recreación de antiguas tiendas, reflejo de una intensa vida comercial que, paradójicamente, era más abundante que en la actualidad. Aparecen comercios de alimentación, telas e hilos, así como el ganchillo, que además de labor doméstica era un espacio de encuentro y socialización femenina.

El ciclo vital se completa con un apartado dedicado a la muerte, acompañado de recordatorios y libros de comunión, antes de dar paso a un espacio más simbólico centrado en los sueños y aspiraciones. Aquí se rinde homenaje a figuras locales como una bailarina local Nieves o en un ciclista que viajaba a La Roda cargado con odres de aceite, cuyas historias personales hablan de esfuerzo y superación.

Foto: Exposición ‘Tejidos del Arte y la Memoria’ en Sisante/ Cedida

La muestra continúa con un bloque dedicado a los oficios y la actividad económica, donde se exhiben herramientas de medición, balanzas o utensilios de sastrería, junto a referencias al aceite y al vino, pilares tradicionales de la economía local. También se recrea un horno, recordando la importancia de estos espacios en la vida diaria del municipio.

Foto: Exposición ‘Tejidos del Arte y la Memoria’ en Sisante/ Águeda Saiz

El ámbito rural tiene un peso destacado en la exposición, con apartados dedicados a la labranza, la matanza o la herrería, incluyendo herramientas de matachín o elementos de fragua. Especial protagonismo adquiere el esparto, un material humilde y abundante con el que se elaboraban objetos cotidianos como cestos o “posetes” (asientos para la lumbre recubiertos de piel de cordero). Materiales «gratuitos» del monte que demuestran el ingenio de generaciones pasadas.

Uno de los espacios más representativos es la recreación de una cocinilla tradicional, donde se muestra cómo en las casas más humildes la familia comía alrededor de una pequeña mesa, compartiendo una fuente común. También se recuperan técnicas tradicionales como el encalado de paredes con la recuperación de herramientas olvidadas como la caña con piel de conejo usada para encalar las paredes.

El recorrido concluye con un apartado dedicado al pedernal, material utilizado en las trillas para separar el grano, ejemplificando una vez más el ingenio y aprovechamiento de los recursos naturales.

En conjunto, la exposición traza un completo viaje por las distintas etapas de la vida y los oficios tradicionales, poniendo en valor la capacidad de adaptación, el esfuerzo y la memoria colectiva de todo un pueblo.

El proceso de recolección de materiales ha sido, además, una fuente constante de sorpresas y descubrimientos sobre el pasado de Sisante. Entre las historias rescatadas, Montserrat destaca curiosidades que habían quedado sepultadas por el tiempo, como la estrecha relación comercial con el asentamiento gitano de El Picazo, cuyas canasteras acudían fielmente cada viernes al mercado local —popularmente conocido en el pueblo como «el viernes»— para vender sus cestos. También han salido a la luz ingeniosos modos de subsistencia nacidos de la escasez, como la figura del vendedor ambulante de arena especial para fregar, un recurso natural que hacía las veces de lija para dejar impolutos los cacharros en una época donde el ingenio suplía la falta de productos industriales. «Prácticamente de la nada se podía montar un modo de subsistencia», relata Montserrat.

La investigación sobre este tema les ha permitido confirmar historias que conocían o completarlas vinculadas a antiguos espacios de ocio y vida cultural en Sisante, como un teatro que en su día ocupó la plaza del municipio y del que aún se conservan algunas fotografías. Aquel espacio llegó a acoger obras de relevancia, reflejando una intensa actividad cultural hoy desaparecida, ya que el edificio fue derribado. Junto a él, el recorrido evoca igualmente la tradición cinematográfica del pueblo, donde llegó a existir un cine como tal, con butacas y programación estable, además de otras formas más rudimentarias de proyección. Aunque este cine terminó cerrando, el edificio todavía permanece, convertido en testigo silencioso de una época en la que el entretenimiento colectivo formaba parte esencial de la vida social del municipio.

Una Responsabilidad Compartida

Las impulsoras del proyecto sienten una «responsabilidad grandísima» al ser depositarias de este legado, pero subrayan que es un esfuerzo coral. «Es una labor en la que está participando muchísimo la gente, y eso era lo que queríamos desde el primer momento», afirma Montserrat. La metodología se basa en que cada familia cuente su propia historia, garantizando el respeto y la veracidad de los testimonios.

Además, el proyecto pone un foco especial en el papel de la mujer, a menudo invisibilizado. «Tratamos de incentivar que participen las mujeres, porque si no, entendemos que como en muchas otras ocasiones se ocultaría su labor», señala Montserrat, explicando cómo estaban «al pie del cañón» en los negocios.

Un Legado para el Futuro

Aunque la exposición física finalizará este domingo 5 de abril, el proyecto apenas ha comenzado. El siguiente paso es volcar toda la información, fotografías, audios y testimonios en una página web que funcione como un archivo histórico accesible para todos, especialmente para los muchos sisanteños que viven fuera. El colofón será la publicación de un libro que recoja estas rutas por la memoria y las historias de vida.

Foto: Exposición ‘Tejidos del Arte y la Memoria’ en Sisante/ Cedida

La implicación de los jóvenes del instituto local, que ya indagan en las historias de sus abuelos, es vista como la mayor garantía de futuro. «Si ellos recogen el testigo, creemos que hay garantía de que esa ambición de recopilación de archivo siga para adelante», concluye Montserrat con esperanza.

«Me gusta lo que se guarda sin orden, en los cajones o en las cajas de galletas… Son los residuos del tiempo, pedazos de vida que se han quedado adheridos a un objeto. Basta tocar esa superficie para que el recuerdo se desprenda”

Carmen Martín Gaite

En definitiva, Sisante no solo está exponiendo objetos; está desempolvando su alma, reconectando con sus raíces y asegurándose de que las manos y las voces que construyeron su presente no se pierdan en el silencio del tiempo. Un homenaje emocionante que demuestra que cada pequeña historia personal es, en realidad, una pieza insustituible de la historia colectiva.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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