Este Jueves Santo, Cuenca ha vivido uno de sus momentos más emblemáticos con la procesión de Paz y Caridad. Familias, cofradías y bandas de música han llenado el centro histórico y la parte antigua de la ciudad, uniendo tradición, cultura y devoción en un desfile que ha recorrido desde la parroquia de la Virgen de la Luz hasta la parte antigua, bajo un sol radiante que ha iluminado la jornada.


Preparativos y ambiente en San Antón
Momentos antes del inicio de la procesión, los aledaños de la parroquia de la Virgen de la Luz, bañada por las aguas del Júcar, han sido un auténtico hervidero de nazarenos y público. Unos se han preparado para participar en el desfile procesional; otros han aguardado expectantes la salida de la procesión de Paz y Caridad.

El bulevar de San Antón se ha convertido en una amalgama de colores: túnicas y capuces morados, negros, granates y beis han compuesto una estampa vibrante y profundamente arraigada en la tradición conquense. Familias enteras, llegadas desde distintos puntos de la ciudad y también desde fuera, han esperado con emoción contenida el inicio del desfile.
Porque el Jueves Santo ha sido, además, mucho más que una jornada procesional: ha sido el regreso a los orígenes, el reencuentro con la unidad familiar que permanece arraigada en cada hogar. Ha sido el día en que muchos han vuelto a Cuenca, cumpliendo con una tradición que ha trascendido lo religioso para convertirse en un vínculo con la ciudad y con los suyos.
Salida de la procesión
Es Jueves Santo en Cuenca, y la jornada ha acompañado de manera excepcional. Hacía años que no se contemplaba una tarde tan luminosa, con un sol radiante que ha realzado aún más la belleza de la procesión, dando sentido al dicho popular que señala este día como uno de los tres jueves que más brillan en todo el año.

A las 16:30 horas de la tarde, la centenaria procesión se ha puesto en marcha. Abriendo el cortejo, los monaguillos —en este caso, tres niñas—, seguidos de la cruz de guía, han marcado el inicio solemne del desfile procesional. Tras ellos, los hachones, representando a las siete hermandades participantes, han aportado la primera nota de solemnidad al cortejo. La campana de guía, con su sonido grave y acompasado, ha anunciado el avance de la procesión por las calles conquenses.
La salida del paso del Cristo de Paz y Caridad se ha producido al son del himno nacional, interpretado por la Banda de la Junta de Cofradías, que ha esperado al inicio del Puente de San Antón. «El Cristillo», titular de la Archicofradía bajo la que se han acogido las siete hermandades del cortejo, se ha convertido nuevamente en el eje espiritual de la procesión. Se trata de una imagen cargada de historia: durante siglos, este Cristo ha sido el único consuelo de los condenados a muerte el día de su ejecución, acompañando al reo desde la celda hasta el patíbulo y, posteriormente, hasta el lugar de enterramiento.
Desarrollo del cortejo
Siguiendo un riguroso orden cronológico, y configurando una auténtica catequesis visual de los días de la Pasión, las hermandades han ido saliendo del templo para formar el desfile procesional. Así, el cortejo se ha ido componiendo con la participación de las distintas cofradías: la Hermandad de Jesús Orando en el Huerto de San Antón, Jesús Amarrado a la Columna, Jesús con la Caña, el Santísimo Ecce Homo de San Gil, Jesús Caído y la Verónica, Jesús del Puente —con su segundo paso—, el Auxilio de Nuestro Señor Jesucristo en la Caída, obra del imaginero José Hernández Navarro junto al resto de imagineros, y, cerrando el cortejo, la Madre del Jueves Santo, Nuestra Señora de la Soledad del Puente.

Cuando la cruz de guía ha llegado al final de la calle Calderón de la Barca, las hermandades han seguido saliendo de la iglesia, conformando un desfile que ha superado los dos kilómetros de recorrido procesional. Uno a uno, los pasos han avanzado por el centro de la ciudad hacia la parte antigua, llenando las calles de Cuenca de emoción y creando un recorrido que ha mantenido viva la memoria de siglos de Semana Santa.

A lo largo de todo el recorrido ha destacado la gran participación de nazarenos en todas las hermandades, ofreciendo una imagen de fuerza y continuidad de la Semana Santa conquense. Numeroso público ha acompañado también el discurrir de la procesión, en la calle Carretería y en la Plaza Mayor, donde muchos han esperado la llegada de las imágenes. De gran relevancia ha sido el ambiente en las curvas de la Audiencia, donde los asistentes se han congregado para contemplar la aparición de cada paso, uno tras otro, tras cada giro del recorrido.
Presidencias en la procesión
La presidencia eclesiástica ha recaído en el párroco de Nuestra Señora de la Luz, mientras que la presidencia institucional ha sido representada por la Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y María Santísima del Amparo. En representación del Ayuntamiento, la procesión ha contado con la presencia de Estela Soliva en la subida y Charo Rodríguez Patiño en la bajada del cortejo, acompañando el paso de las imágenes por las calles de la ciudad.
Momentos destacados: la Banda y la entrada de Nuestra Señora
La Banda de Tambores y Trompetas de la Junta de Cofradías ha esperado en la Plaza Mayor la llegada de las imágenes del Cristo de Paz y Caridad y de Jesús Orando en el Huerto para protagonizar un momento muy especial, en el que los banceros han dado el paso a la entrada. Durante este encuentro, la Banda ha interpretado al Cristillo la marcha Caridad del Guadalquivir y al Huerto de San Antón Judería Sevillana. La entrada de Nuestra Señora de la Soledad del Puente ha resultado especialmente espectacular; posteriormente, ha sido escoltada hasta el Obispado con la marcha Reina de Mi Amargura y, ya en formación de a dos, han interpretado Paso a la Soledad, creando un ambiente de gran belleza en el corazón antiguo de la ciudad.

Alrededor de las 22:00 horas, la procesión ha emprendido el camino de regreso hacia el templo de salida. En la iglesia de San Felipe Neri, el Coro del Conservatorio ha vuelto a acompañar con su canto el paso de las Sagradas Imágenes, mientras el cortejo ha avanzado por las calles Andrés de Cabrera, San Juan y Palafox, en dirección al Puente de la Trinidad, trazando el recorrido de regreso hacia la parroquia de Nuestra Señora de la Luz.

Las hermandades han llegado al templo de Nuestra Señora de la Luz pasadas las 0:30 horas, cerrando así una larga y emocionante jornada. El paso por el puente de San Antón, con las últimas imágenes cruzando el Júcar bajo la luz de la noche conquense, ha dejado una estampa inolvidable que resume siglos de historia, devoción y comunidad. Las calles, llenas de nazarenos y público, han respirado tradición y emoción hasta el último instante, dejando constancia de que la Semana Santa de Cuenca sigue siendo un legado vivo que une ciudad, familia y fe. La Banda de la Junta de Cofradías ha despedido al Cristo de las Misericordias con la marcha «Espéranos en el Cielo» y ha entrado con el Himno El paso de Jesús Orando en el Huerto ha entrado con la marcha «Oración» y el Himno Nacional.
/Fotos de Néstor Robayna y Kataixa Torres/
































































































































































































































































































































































