Lo que debía ser una fiesta del fútbol regional en la provincia de Cuenca se convirtió el pasado sábado 28 de marzo en un escenario de tensión. El partido entre el C.D. Casas de Haro y la U.D. Casasimarro ha saltado a la primera línea de la actualidad, no por los goles, sino por un grave episodio de racismo que obligó a activar el protocolo de la RFEF sobre el césped.
El detonante: Insultos al guardameta
Según ha denunciado oficialmente la U.D. Casasimarro, su portero, Denis Jairo Canales Flores, fue objeto de constantes insultos racistas por parte de un sector de la grada local. La gravedad de la situación fue tal que el árbitro asistente se vio obligado a activar el protocolo antirracismo, un procedimiento diseñado para proteger la integridad moral de los deportistas ante ataques de odio.

El club visitante ha sido tajante en su postura: «El racismo no tiene cabida en el fútbol ni en la sociedad», rezaba su comunicado, en el que exigen una investigación profunda y sanciones ejemplares para que estos hechos no caigan en el olvido.
La respuesta local: Condena con matices
Por su parte, el C.D. Casas de Haro ha reaccionado con rapidez para defender la imagen de su entidad. En un comunicado de cuatro puntos, la directiva local ha expresado su «condena absoluta» y su solidaridad con Canales Flores, pero ha querido poner el foco en la proporcionalidad de las críticas.
Desde el club anfitrión aseguran que se trataría de hechos aislados: «En un partido con 300 personas, no se puede generalizar ni meter en el mismo saco a toda una afición», afirma la directiva del Casas de Haro.

Además, el club local ha denunciado que «tres o cuatro individuos» de la afición visitante saltaron al terreno de juego para increpar a sus jugadores.
Compromiso y medidas tras los incidentes
El C.D. Casas de Haro, una entidad con 50 años de historia que, según afirman, les avalan «como un club de respeto», ha sido tajante en su voluntad de transparencia. La directiva local ha anunciado que se tomarán de forma inmediata las medidas pertinentes para identificar a los responsables de los presuntos insultos y asegurar que hechos de esta naturaleza no vuelvan a repetirse en sus instalaciones.
Por su parte, desde la U.D. Casasimarro han reiterado su apoyo total a su guardameta y ha solicitado a las autoridades y organismos competentes que se investiguen los hechos y adopten las medidas necesarias para que situaciones así vuelvan a repetirse.