En esta crónica se recoge un resumen de las siete palabras de Jesús en la cruz, tal como se han recordado durante la procesión de este lunes en Cuenca.
Primera palabra: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»
La primera palabra ha sido pronunciada por el obispo de la diócesis de Cuenca, monseñor Yanguas: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». En sus palabras, el obispo ha explicado que esta frase supone un esfuerzo de Jesús en el monte del Calvario, donde ha sido crucificado junto a dos ladrones, y que en ella no ha habido rebeldía, sino una oración y petición: Jesús ha pedido el perdón para nosotros. Debemos perdonar siguiendo el ejemplo que nos ha dado Cristo, porque perdonar es la victoria del amor. Y ha continuado con la oración que nos enseñó: «Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden».

Segunda palabra: «Hoy estarás conmigo en el paraíso»
Leída por el hermano seminarista Álvaro Rozalén Calonge en el convento de las Esclavas del Santísimo Sacramento, esta frase ha mostrado la misericordia de Jesús hacia el buen ladrón, recordando que ha bastado un sincero arrepentimiento para acercarse a Él. Los fieles han reconocido que la Eucaristía ha acercado a cada uno al cielo, como anticipo de la vida eterna.
Tercera palabra: «Mujer, ahí tienes a tu hijo»
El hermano Juan Minaya Nuño ha pronunciado esta palabra en el Oratorio de San Felipe Neri. Jesús, desde la cruz, ha confiado a María y al discípulo Juan, y con ello a toda la humanidad, la maternidad espiritual que ha protegido y acompañado. Al decir «Mujer», Jesús ha elevado a María más allá de su maternidad biológica y le ha confiado a todos los creyentes como hijos, creando un vínculo nuevo entre dolor y esperanza, revelando que el amor verdadero entrega sin poseer.

Cuarta palabra: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»
La hermana Ana María Cueva ha leído esta palabra en la Plaza de San Andrés. Jesús ha expresado el dolor de la soledad y la confusión, mostrando su identificación con nuestro sufrimiento. Al mismo tiempo, ha enseñado a confiar en Dios, aunque la respuesta parezca ausente. La palabra ha invitado a los presentes a la oración y a la fidelidad, recordando que el dolor no ha roto la cercanía de Dios.

Quinta palabra: «Tengo sed»
El Hermano Mayor, Héctor Soria Serrano, ha pronunciado esta palabra en la puerta de la parroquia de El Salvador. Jesús ha mostrado su sed física y espiritual, acercando la muerte agonizante que experimentaba y recordando la sed de amor y de vida que reside en cada corazón. L os fieles han sido llamados a buscar y compartir el agua de vida eterna, manteniendo vivo el mensaje de Cristo.
Sexta palabra: «Todo está consumado»
La Hermana Mayor, Mirian Soria Serrano, ha pronunciado estas palabras en el Monasterio de la Inmaculada Concepción. Con ellas, Jesús ha mostrado que su misión en la tierra se ha completado y que la obra de redención de la humanidad ha llegado a su cumplimiento.
«Todo está consumado» ha recordado que la vida no se ha medido por la perfección ni por la cantidad de logros, sino por la intención y el amor con que se ha vivido cada día. Cada gesto, palabra o acción consciente ha dejado un legado que ha permanecido más allá de nuestra vida, ofreciendo esperanza frente a la muerte y motivando a transmitir amor, generosidad y compasión.
Séptima palabra: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu»
«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu», ha sido leída por el Vicario General del Obispado de Cuenca y párroco de San Esteban, Antonio Fernández Ferrero. Esta frase ha marcado el cierre de la Pasión, transmitiendo un mensaje de entrega y confianza absoluta en Dios, un momento de recogimiento que ha invitado a los fieles a la reflexión sobre la vida, la muerte y la fe, sellando el recorrido con un silencio cargado de solemnidad y devoción.

Una procesión de reflexión y fe
Con el acompañamiento del Coro Alonso Lobo, tambores y campanas, la procesión ha unido devoción y recogimiento. Cada palabra de Cristo ha ofrecido un momento de introspección, invitando a los fieles a vivir con amor y entrega en la vida cotidiana.
Las siete palabras han mostrado que la Semana Santa no solo ha recordado la pasión de Cristo, sino que también ha invitado a vivir con esperanza, fortaleciendo la fe y la comunión con Dios. La cruz ha seguido siendo un lugar donde el dolor y la esperanza se han abrazado, y donde la humanidad ha encontrado consuelo y guía en el amor de Dios.
/Fotos de Néstor Robayna/





















