La Archicofradía de Paz y Caridad ha dado este jueves un paso más en los preparativos de su tradicional desfile procesional con la colocación de su característico repostero, ya visible en uno de los puntos clave de acceso a la ciudad.
Cuenta atrás para la procesión
A tan solo una semana de la procesión de Paz y Caridad, la Archicofradía ha instalado su emblemático repostero, del fotógrafo conquense Javier Romero, en la iglesia de la Virgen de la Luz, reforzando el ambiente cofrade en la capital conquense en los días previos a la Semana Santa.
Todos los escudos en un mismo símbolo
La pieza reúne los escudos de las Venerables Hermandades de Jesús Orando en el Huerto de San Antón, Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna, Jesús con la Caña, Ecce-Homo de San Gil, Nuestro Padre Jesús Nazareno del Puente y Nuestra Señora de la Soledad del Puente, simbolizando la unión y tradición de estas corporaciones penitenciales. Junto a ellos, también figura el escudo de la propia Archicofradía, que preside el desfile procesional.

Instalación en un punto estratégico
La colocación del repostero ha sido realizada por el presidente de la Archicofradía, Manuel Galdrán; el tesorero, Daniel Bascuñana; y Sergio Zafra, hermano de la Hermandad del Huerto de San Antón, quienes han llevado a cabo la instalación con la ayuda de una grúa. Ubicado en la pared de la torre del campanario, el repostero ha sido colocado estratégicamente para que pueda ser contemplado por quienes acceden desde la avenida de la Virgen de la Luz tras cruzar el Puente de San Antón, uno de los accesos más transitados hacia la zona.

Con este gesto, la Archicofradía de Paz y Caridad no solo anuncia la cercanía de su procesión, sino que contribuye a impregnar Cuenca del espíritu de la Semana Santa, una de sus tradiciones más arraigadas y reconocidas.