Llega uno de los momentos más esperados en Cuenca: así será la Procesión de Paz y Caridad este Jueves Santo

La ciudad vivirá una de sus procesiones más antiguas, con un recorrido que une historia, esfuerzo y emoción desde la tarde hasta la medianoche

Cuenca vuelve a mirar al Jueves Santo con expectación. La Procesión de Paz y Caridad, una de las más representativas de su Semana Santa, regresará a las calles con todo su esplendor, combinando tradición, solemnidad y un recorrido que atraviesa el corazón de la ciudad. La jornada, conocida también como el Día del Amor Fraterno, conmemora la Última Cena de Jesús y pone el acento en valores como el servicio, la fraternidad y el amor al prójimo, en una invitación a compartir el pan y la vida, valores que se identifican especialmente en la imagen del Cristo de las Misericordias, eje espiritual de este desfile procesional.

Una tradición con siglos de historia

La ciudad de Cuenca volverá a vivir uno de los momentos más intensos y tradicionales de su Semana Santa con la Procesión de Paz y Caridad, que tendrá lugar el próximo Jueves Santo, 2 de abril, a partir de las 16:30 horas. Desde la iglesia parroquial de la Virgen de la Luz partirá uno de los desfiles más antiguos y representativos de la Semana Santa conquense, organizado por la Archicofradía de Paz y Caridad, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, lo que la convierte en una de las instituciones con mayor arraigo histórico de la ciudad.

Un cortejo marcado por el orden y la devoción

Abrirá el desfile el Cristo de la Misericordia, titular de la Archicofradía y eje espiritual de la misma, símbolo del perdón y la caridad cristiana. A continuación, irán desfilando las distintas hermandades que representan diferentes momentos de la Pasión: Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto; Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna; Jesús con la Caña; Santísimo Ecce-Homo de San Gil; Jesús Caído y la Verónica; Nuestro Padre Jesús Nazareno del Puente, y El paso del Auxilio a Nuestro Señor Jesucristo. Cerrará el cortejo la imagen de Nuestra Señora de la Soledad del Puente, una de las más veneradas por los conquenses. El desfile se caracterizará por su orden riguroso y tradicional, en el que cada hermandad ocupará su lugar establecido, respetando una estructura que se ha mantenido a lo largo del tiempo.

Un recorrido exigente por el corazón de la ciudad

Una vez formado, el desfile recorrerá algunas de las principales calles del centro de la ciudad, como Calderón de la Barca, Carretería, Aguirre o Las Torres, antes de ascender hacia la Plaza Mayor por el casco antiguo. Este tramo será uno de los momentos más exigentes y espectaculares de la procesión, ya que la subida pondrá a prueba el esfuerzo de los banceros y ofrecerá una de las imágenes más reconocibles de la Semana Santa conquense.

Tras un descanso, la procesión retomará su marcha con el arranque del Cristo de las Misericordias. Una a una, y en perfecto orden cronológico, se irán incorporando las distintas hermandades hasta formar de nuevo un majestuoso desfile procesional que descenderá por Alfonso VIII, San Juan, Palafox, Puente de la Trinidad, Avenida Virgen de la Luz y Puente de San Antón, buscando su regreso al templo de salida. Además, será una de las pocas procesiones que podrá contemplarse tanto con luz natural en sus primeros compases como en un ambiente más recogido y solemne al caer la noche.

Música y recogimiento en San Felipe Neri

Uno de los momentos más esperados llegará a la altura de la iglesia de San Felipe Neri, donde el coro del Conservatorio de Cuenca interpretará el Miserere y el Stabat Mater al paso de las imágenes, especialmente ante la Virgen de la Soledad del Puente. Será un instante de gran recogimiento, en el que la música sacra acompañará el paso de la procesión y reforzará el carácter espiritual de la jornada. Hacia la medianoche, la comitiva regresará a la iglesia de la Virgen de la Luz, donde se cerrarán sus puertas, poniendo fin a una de las jornadas más completas y significativas del Jueves Santo en Cuenca.

Cuando Cuenca se detiene

Cuando caiga la noche y las últimas luces acompañen el regreso de la procesión, Cuenca volverá a demostrar por qué su Semana Santa es única. No será solo un desfile, sino una forma de entender la tradición, el esfuerzo compartido y la emoción que se transmite generación tras generación. Porque en cada paso, en cada silencio y en cada calle, la ciudad no solo recordará su historia: la seguirá escribiendo.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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