Cuenca descubre la cara más inesperada de sus Turbas: niños, familias y un futuro que sorprende

La exposición "Turbas, tradición y futuro" de Enrique Martínez Gil ha conquistado al público en el Museo de la Semana Santa de Cuenca y ha revelado una imagen renovada de una de sus tradiciones más emblemáticas

El éxito de visitantes ha impulsado a El Digital de Cuenca a entrevistar a su autor, quien ha explicado cómo un encargo inicial ha terminado convirtiéndose en una exposición que ha mostrado una turba distinta: más joven, más familiar y con un futuro asegurado.

Una idea que ha ido más allá del papel

La exposición ha nacido de un encargo del Grupo Turbas, que ha pedido a Martínez Gil la realización de un reportaje fotográfico de la procesión para su revista. El fotógrafo ha acompañado el recorrido desde el inicio, captando imágenes de todo el trayecto y construyendo una colección que, en principio, iba a tener un destino editorial.

Sin embargo, tras presentar el trabajo, ambas partes han considerado que el material se había quedado pequeño para limitarlo a una publicación interna. Ha sido entonces cuando ha surgido la idea de dar el salto a una exposición abierta al público, con el objetivo de acercar esta tradición al conjunto de la ciudad.

La sorpresa que lo ha cambiado todo

Durante el proceso, el autor ha vivido la procesión desde dentro, una experiencia que ha cambiado su percepción. «Me ha sorprendido muchísimo la cantidad de niños, jóvenes y familias que participan», ha explicado. Ese descubrimiento ha marcado el enfoque del proyecto. La exposición ha puesto el acento en esa presencia generacional que, hasta ahora, había pasado más desapercibida para muchos espectadores.

Tradición y futuro en una misma imagen

El título «Turbas, tradición y futuro» no ha sido casual. Martínez Gil ha querido reflejar cómo la continuidad de la tradición ha estado garantizada por la implicación de nuevas generaciones, así como por una creciente participación femenina y familiar. Además, el fotógrafo ha destacado que la evolución de las turbas ha dado lugar a un ambiente más ordenado, respetuoso y amable, algo fundamental para acoger a este nuevo perfil de participantes.

Una exposición que ha conectado con el público

La muestra, compuesta por 40 fotografías en blanco y negro, se ha completado con un catálogo que ha incluido más de 60 imágenes, ampliando así el alcance del proyecto. Este trabajo conjunto ha conformado una visión más amplia y profunda de la procesión. La respuesta del público ha sido muy positiva, confirmando el interés por una mirada diferente que ha contrastado con la imagen más tradicional de décadas pasadas.

Y quizá ahí ha residido la clave de todo: en mirar de nuevo lo conocido y descubrir que ya no es exactamente lo mismo. En esas fotografías, detenidas en blanco y negro, no solo se ha contado una tradición, sino que se ha insinuado un relevo silencioso, casi inevitable. Cuenca no ha dejado de ser fiel a sus Turbas; simplemente, las ha visto crecer.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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