El caso ocurrido el pasado 14 de marzo en un supermercado de Mercadona en la vecina provincia de Albacete, donde un hombre falleció tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, ha situado el foco en los medios de respuesta con los que cuentan este tipo de establecimientos ante emergencias de extrema gravedad.
Tras lo sucedido, desde la propia compañía han confirmado a El Digital de Cuenca que no cuentan con desfibriladores en ninguna de sus tiendas de Castilla-La Mancha. Según explican, la razón es que la normativa autonómica vigente no obliga a disponer de estos dispositivos en establecimientos como los suyos.
Desde Mercadona señalan que, ante cualquier emergencia en tienda, el protocolo pasa por actuar “con la máxima rapidez”, avisar a los servicios de emergencia y prestar “en todo momento la máxima colaboración”. Ese fue, aseguran, el procedimiento seguido en el caso registrado en una de sus superficies de Albacete.
La confirmación de que ninguna de las tiendas de Mercadona en la región dispone de desfibriladores reabre el debate sobre la conveniencia de instalar este tipo de dispositivos en espacios comerciales con gran afluencia de público. Y es que una rápida intervención en una parada cardiorrespiratoria puede resultar determinante mientras llegan los sanitarios.
En Castilla-La Mancha existe un decreto que regula la instalación y uso de desfibriladores externos automatizados fuera del ámbito sanitario, así como la formación del personal y la acreditación de las entidades formadoras. Sin embargo, esta normativa no establece la obligatoriedad de instalar estos equipos en supermercados o grandes superficies, una circunstancia a la que se acoge la compañía para no disponer de ellos en sus establecimientos de la comunidad autónoma.
De este modo, lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre si la presencia de desfibriladores en supermercados debería seguir siendo una decisión voluntaria o si, por el contrario, tendría que exigirse en determinados espacios con una alta afluencia diaria de personas.
