En un mundo donde el fútbol a menudo se consume a través de una pantalla, historias como la de José María Andújar nos recuerdan la esencia de ser un verdadero aficionado. Este informático conquense, residente en Albacete desde 2014, ha logrado una proeza al alcance de muy pocos: asistir a los 42 partidos de liga de su equipo, el Albacete Balompié, durante la temporada 2025-2026. Su periplo, que suma más de 30.000 kilómetros, no solo es una demostración de lealtad, sino también un ejemplo de cómo la pasión por un club puede convertirse en un motor para explorar el país.
El origen de una pasión blanca
Aunque originario de la provincia de Cuenca, en concreto, de la localidad de Casas de Fernando Alonso, la vinculación de José María con el Albacete Balompié se forjó en 2014, cuando se mudó a la ciudad para cursar un grado superior de informática. «Con un amigo del pueblo, nos abonamos aquí al Albacete», recuerda en una conversación con El Digital de Cuenca. Sin embargo, su afición ya venía de antes, de aquellos partidos retransmitidos por la televisión autonómica y de las primeras escapadas al Carlos Belmonte una vez obtenido el carnet de conducir.

Lo que empezó como una afición se ha convertido en una parte fundamental de su vida. Gracias a la flexibilidad que le ofrece su trabajo, con posibilidad de teletrabajar y una gran disponibilidad para solicitar días libres, ha podido organizar su agenda para no faltar a ninguna cita liguera.
Una temporada en la carretera: 42 partidos, una misma pasión
La idea de completar todos los desplazamientos no fue algo premeditado. «Fue surgiendo sobre la marcha», explica José María. «Sobre enero o febrero, claro, ya a lo mejor quedaban ya siete u ocho. Ya dije, pues mira, lo tengo a tiro para hacerlo». Lo que comenzó como una posibilidad se convirtió en un objetivo personal que culminó con éxito.
Su compromiso no se limitó a la liga. También estuvo presente en casi todos los partidos de la Copa del Rey, perdiéndose únicamente el encuentro en San Fernando por pura logística, ya que el equipo volvía a jugar allí en liga tres semanas después.

Los viajes, realizados mayoritariamente en coche con amigos, le han llevado a recorrer la geografía española de punta a punta. Desde trayectos más sencillos hasta aventuras más complejas como el viaje a Ceuta, que requirió coger un ferry. Precisamente, destaca la hospitalidad ceutí: «La gente de allí, que te veía con esa camiseta de Albacete y te paraba y empezaba a hablar contigo […]. Yo creo que los mejores sitios, con la gente así más simpática de los que he estado este año».
Anécdotas y momentos para el recuerdo
Una temporada tan intensa deja, inevitablemente, un sinfín de anécdotas. José María recuerda con una sonrisa el viaje a Valladolid en enero de este mismo año, marcado por una intensa nevada. «Llegamos allí de noche y el viaje se hizo un poco largo», comenta, aunque la victoria por 0-1 hizo que el esfuerzo mereciera la pena.
En el plano deportivo, si tuviera que elegir el mejor partido, duda entre la contundente victoria por 0-4 en Santander, equipo recién ascendido a la Primera División, y la épica remontada ante el Sporting de Gijón. «Ganar allí, la verdad fue que bastante bien», afirma sobre el partido contra el Racing. Respecto al sufrimiento, señala que el equipo ha sido muy competitivo, siendo «el único equipo entre primera y segunda que no ha perdido por más de un gol» fuera de casa. Sin duda un gran registro del cuadro castellanomanchego.

El balance de la temporada es «bastante bueno, un año tranquilo», algo que agradece en una Segunda División tan reñida. Para él, el fútbol es mucho más que 90 minutos de juego: «Al final el fútbol es como una excusa para viajar».
El reconocimiento a una fidelidad inquebrantable
La hazaña de José María no ha pasado desapercibida. Su historia ha aparecido en medios de comunicación nacionales como el diario Marca, que le dedicó una página entera, algo que le sorprendió gratamente. «Compré varios periódicos para guardarlo de recuerdo», confiesa.
El reconocimiento más especial, sin embargo, ha llegado desde el propio club. El Albacete Balompié le ha regalado el primer abono de la temporada 2026-2027 como gesto de agradecimiento por su increíble fidelidad. «Se agradece el detalle», afirma con humildad, insistiendo en que es algo que el club no tenía obligación de hacer. Este gesto simboliza el profundo vínculo entre el equipo y su afición, esa que, como José María, lo da todo por sus colores.

Con la vista puesta en la próxima campaña, que arranca con un complicado desplazamiento a Las Palmas, repetir el pleno se antoja «difícil». Pero la pasión sigue intacta. Tras doce temporadas como abonado, el Albacete es para él sinónimo de «desconexión, de disfrutar con los amigos y de vivirlo». Su historia es la de miles de aficionados anónimos cuyo apoyo incondicional es el verdadero motor del fútbol.