Hay escapadas para las que no hace falta preparar una maleta ni pasar varias horas en la carretera. A poco menos de una hora de Madrid aparece una pequeña localidad de la provincia de Cuenca que guarda tras sus calles siglos de historia y un edificio monumental que domina el paisaje desde lo alto de una colina.
La distancia la convierte además en una opción especialmente interesante para los madrileños que buscan una excursión diferente durante el fin de semana. Desde Madrid son aproximadamente 98 kilómetros por carretera y alrededor de una hora y seis minutos en coche, aunque el tiempo puede variar dependiendo del tráfico y del punto concreto de salida.
El destino es Uclés, uno de los pueblos con mayor riqueza monumental de la provincia de Cuenca y una localidad estrechamente ligada durante siglos a la poderosa Orden de Santiago.
A poco menos de una hora de Madrid
Uclés se encuentra en la Mancha Alta conquense, rodeado de campos de cereal y girasoles y levantado sobre las laderas del cerro del Portillo.
La web oficial de Turismo de Castilla-La Mancha cifra su población en apenas 235 habitantes, una pequeña dimensión que contrasta con la enorme importancia histórica que llegó a tener la localidad.
Desde Madrid, la proximidad es uno de sus grandes argumentos: los aproximadamente 98 kilómetros que separan ambos puntos permiten plantear la visita como una excursión de ida y vuelta en el mismo día.
Pero lo que realmente hace reconocible a Uclés aparece antes incluso de entrar en sus calles.

El ‘Escorial de La Mancha’ está en Cuenca
Sobre el pueblo se levanta el monumental conjunto formado por el Castillo y el Monasterio de Uclés, cuya silueta se divisa desde buena parte del entorno.
El propio portal oficial de Turismo de Castilla-La Mancha recuerda que el monasterio ha sido bautizado como el ‘Escorial de La Mancha’, una comparación que da una idea de las dimensiones y la importancia de este complejo monumental.
El origen del castillo se remonta a época islámica, cuando este enclave desempeñaba una función defensiva estratégica. Tras la conquista cristiana acabó convirtiéndose en la sede de la Orden de Santiago, una de las grandes órdenes militares de la Península. El conjunto fue declarado Monumento Nacional en 1931.
A partir del siglo XVI comenzó a levantarse sobre la antigua fortaleza medieval el gran monasterio, dando lugar a un conjunto en el que se mezclan los restos defensivos con elementos renacentistas y barrocos.
Un paseo por siglos de historia
Sin embargo, reducir la visita a Uclés únicamente al monasterio sería quedarse a medias.
El casco urbano conserva las huellas dejadas por diferentes etapas históricas. Turismo de Castilla-La Mancha destaca en la localidad vestigios de su pasado romano, visigodo, árabe y cristiano, además de murallas, torres, antiguas puertas de acceso y casas solariegas.
En el recorrido aparecen lugares como la plaza de Pelayo Quintero, la iglesia de Santa María, el Ayuntamiento del siglo XVII, los restos del antiguo Pósito o la Puerta de la Carrera.
Las casas blancas extendidas por las laderas del cerro y el gran monasterio emergiendo sobre el conjunto forman además una de las imágenes más características de esta zona de Cuenca.
Visitar el Monasterio de Uclés
El interior del monasterio permite recorrer algunos de sus espacios históricos, entre ellos la iglesia, el claustro y diferentes dependencias del complejo, además de contemplar las vistas de la llanura desde el entorno elevado en el que fue construido.
Actualmente, la web oficial del Monasterio de Uclés establece pases de visita de martes a domingo a las 10:30 y 12:00 horas por la mañana y a las 16:00 y 17:30 horas por la tarde, permaneciendo cerrado los lunes. La entrada individual figura actualmente con un precio de 12 euros. Existen además determinados días de cierre por la celebración de actividades, por lo que resulta recomendable comprobar el calendario antes de desplazarse.
Una escapada desde Madrid hasta la provincia de Cuenca
Con apenas unos cientos de vecinos, Uclés posee una concentración de patrimonio difícil de imaginar atendiendo únicamente a su tamaño.
Y ahí está precisamente uno de sus principales atractivos: a poco menos de una hora de Madrid, el visitante puede pasar de una de las mayores ciudades de Europa a las calles tranquilas de un pequeño pueblo conquense coronado por uno de los grandes conjuntos monumentales de Castilla-La Mancha.
Un viaje de apenas 98 kilómetros que termina frente al conocido como ‘Escorial de La Mancha’.