OPINIÓN | Beatriz, hoy no era el día

Artículo de opinión de Javier Romero, Director de El Digital de Cuenca

En política importa el qué. Importan los proyectos, las propuestas, los candidatos y las alternativas. Pero también importa el cuándo. Y este jueves, precisamente este jueves, no era el momento.

Cuenca ha vivido una de esas jornadas en las que una ciudad deja durante unas horas a un lado sus diferencias para despedir a una persona que formaba parte de su historia reciente. Centenares de conquenses han acompañado a Isidoro Gómez Cavero en su último adiós. Familiares, amigos, pacientes, compañeros, representantes del mundo del deporte y dirigentes políticos de diferentes sensibilidades han compartido silencio, dolor y respeto.

La iglesia de San Esteban y su plaza se han quedado pequeñas. El Ayuntamiento despedía a quien había sido teniente de alcalde. La ciudad lloraba a un médico, empresario, dirigente deportivo y servidor público que había dejado una profunda huella en Cuenca.

Y, justamente ese mismo día, el Partido Popular de Cuenca decidió enviar una nota de prensa para anunciar que pone en marcha su estructura electoral y que quiere ofrecer a los conquenses “la alternativa de Gobierno que merece esta ciudad”.

El PP tiene todo el derecho a organizarse. También a preparar las elecciones municipales, a presentar una candidata, a criticar al equipo de Gobierno y a tratar de convencer a los ciudadanos de que su proyecto es mejor. Nada de eso está en discusión. Lo que resulta difícil de comprender es la elección del momento.

¿De verdad era necesario enviar esa nota este jueves? ¿Era imprescindible anunciar precisamente hoy el “pistoletazo de salida” de la estrategia electoral? ¿Habría cambiado algo si el comunicado hubiese esperado al lunes? La respuesta parece evidente: no.

Las elecciones municipales se celebrarán en mayo del próximo año. Quedan todavía muchos meses para organizar equipos, diseñar estrategias, repartir responsabilidades y presentar alternativas. Una nota de prensa sobre una reunión interna del partido podía haber esperado tres días sin causar el menor perjuicio político.

En cambio, haberla difundido hoy transmite una innecesaria falta de sensibilidad. No porque su contenido resulte ofensivo ni porque el PP no pueda hablar de política, sino porque existen jornadas en las que la política partidista debería saber guardar silencio.

La política también consiste en saber parar

La actividad institucional no puede detenerse cada vez que se produce un fallecimiento. Las administraciones tienen que seguir funcionando y los partidos deben continuar desarrollando su labor. Pero hay una diferencia evidente entre atender las obligaciones diarias y decidir voluntariamente lanzar un mensaje electoral.

La nota del PP no respondía a una emergencia, a una votación inaplazable ni a una cuestión urgente para los vecinos. Se limitaba a anunciar la organización interna del partido y el comienzo de una estrategia cuyo horizonte está todavía a muchos meses de distancia. Por eso podía esperar.

La política también consiste en interpretar el estado de ánimo de una ciudad. En comprender cuándo toca hablar y cuándo conviene escuchar. En saber ocupar el espacio público, pero también en retirarse discretamente cuando el protagonismo corresponde a quienes están sufriendo.

Este jueves, el protagonismo no era de ningún partido. Ni del Gobierno ni de la oposición. Era de Isidoro Gómez Cavero, de su familia y de una ciudad que quería despedirlo.

La imagen verdaderamente importante del día era la de representantes públicos de diferentes ideologías sentados bajo el mismo techo, acompañando a la familia y compartiendo el dolor de Cuenca. Esa unidad institucional, poco habitual y profundamente necesaria, debería haber marcado toda la jornada.

Habrá tiempo para campañas, reproches, promesas, titulares y fotografías de reuniones. Habrá tiempo para explicar qué alternativa ofrece cada partido y qué ciudad pretende construir. Habrá incluso tiempo para discutir quién merece gobernar Cuenca. Pero hoy no.

Un error fácilmente evitable

Probablemente nadie en el Partido Popular pretendía faltar al respeto a Isidoro Gómez Cavero ni a su familia. Seguramente se trataba de una nota preparada con anterioridad, incluida en una planificación de comunicación y enviada con normalidad a los medios. Precisamente por eso resulta todavía más incomprensible.

Bastaba con detenerse unos segundos, mirar el calendario y pensar en lo que estaba viviendo Cuenca. Bastaba con aplazar el envío hasta el lunes. No hacía falta cancelar ningún acto ni modificar ninguna estrategia. Solo era necesario esperar.

La sensibilidad política se demuestra también en estos pequeños gestos. Y la capacidad para gobernar una ciudad no consiste únicamente en elaborar programas o formar equipos, sino en comprender a sus vecinos y saber qué necesitan en cada momento.

Este jueves, Cuenca no necesitaba conocer quién aspira a convertirse en alternativa de gobierno. Necesitaba despedir en paz a uno de sus vecinos más queridos.

Porque en política importa mucho el qué, pero también importa el cuándo. Y hoy, sencillamente, no era el día.

Javier Romero

Director de El Digital de Cuenca

Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Cuenca y El Digital de Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio y VOZ Castilla-La Mancha.
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