La plaza de San Esteban llevaba mucho tiempo llena antes de que apareciera el féretro con los restos mortales de Isidoro Gómez Cavero. La plaza era un hervidero de gente que no quiso faltar al último adiós a un hombre que marcó la vida de varias generaciones de conquenses. Familiares, amigos, pacientes, compañeros de profesión, representantes institucionales, dirigentes políticos de distinto signo y numerosos vecinos de la capital compartían un mismo sentimiento en una mañana marcada por el respeto, los abrazos sinceros y las conversaciones en voz baja.
A las puertas del templo, cada nueva llegada daba pie a nuevos saludos y muestras de cariño hacia la familia. No era un funeral más. La presencia de centenares de personas evidenciaba el afecto que Isidoro Gómez Cavero había cosechado a lo largo de toda una vida dedicada al ejercicio de la medicina, al deporte y, en los últimos años, al servicio público desde el Ayuntamiento de Cuenca.

Poco antes del inicio de la ceremonia, el ambiente de conversación dio paso a un respetuoso silencio. La llegada del coche fúnebre detuvo por unos instantes el trasiego en la plaza. Todas las miradas se dirigieron hacia la puerta de San Esteban mientras el féretro era introducido en el templo para dar comienzo a la misa exequial.

Una representación institucional unida en el último adiós
En el interior de la iglesia, completamente abarrotada, el recogimiento marcó una ceremonia oficiada por el obispo de la Diócesis de Cuenca, José María Yanguas.

En uno de los primeros bancos se sentaron el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; el vicepresidente primero del Gobierno regional, José Luis Martínez Guijarro; la delegada de la Junta en Cuenca, Marián López; el consejero de Educación, Cultura y Deportes, Amador Pastor; el presidente de la Diputación Provincial, Álvaro Martínez Chana, y el alcalde de Cuenca, Darío Dolz.

Muy cerca de ellos ocuparon asiento concejales del equipo de Gobierno y de los distintos grupos de la oposición, mientras que los integrantes de Cuenca Nos Une, el partido fundado por Isidoro Gómez Cavero, siguieron la ceremonia desde otro de los bancos del templo.

La imagen de representantes de distintas administraciones y de diferentes sensibilidades políticas compartiendo el mismo espacio resumía el respeto y el reconocimiento que Gómez Cavero supo despertar a lo largo de su trayectoria personal, profesional y política.

El recuerdo de una vida al servicio de Cuenca
Durante la homilía, el recuerdo de Isidoro Gómez Cavero estuvo presente en cada palabra. Médico durante décadas, impulsor de proyectos sanitarios, expresidente del Balonmano Ciudad Encantada y protagonista de la vida política municipal en los últimos años, su figura fue recordada como la de una persona comprometida con Cuenca y con sus vecinos.

Su trayectoria hizo que en San Esteban coincidieran antiguos pacientes, compañeros de profesión, representantes del ámbito deportivo y responsables públicos de diferentes administraciones y formaciones políticas, unidos por el deseo de despedir a una de las personas más influyentes de la historia reciente de la ciudad.
El consuelo a la familia
Al término de la ceremonia, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se acercó a trasladar personalmente su pésame a la familia de Isidoro Gómez Cavero, visiblemente abatida por la pérdida. El jefe del Ejecutivo regional compartió unos instantes de cercanía y consuelo antes de abandonar el templo, mientras familiares, amigos y conocidos continuaban recibiendo el cariño de quienes quisieron acompañarlos en un momento tan difícil.

El último adiós de una ciudad
La salida de San Esteban puso fin a la ceremonia religiosa, pero no al recuerdo de Isidoro Gómez Cavero. La multitud que llenó la plaza y el templo fue el mejor reflejo del cariño que había sembrado durante toda una vida. Médico, empresario, dirigente deportivo y servidor público, su legado permanecerá ligado a la historia reciente de Cuenca.

Las puertas de San Esteban volvieron a cerrarse poco después, pero el recuerdo de Isidoro Gómez Cavero permanecía en la plaza, en las conversaciones y en el silencio con el que Cuenca quiso despedir a uno de sus vecinos más queridos y comprometidos. El multitudinario funeral celebrado este jueves fue el mejor testimonio del respeto, el afecto y el reconocimiento que la ciudad le profesó hasta el último momento.

A la conclusión de la ceremonia, el féretro de Isidoro Gómez Cavero fue despedido entre un prolongado aplauso a las puertas de la iglesia de San Esteban por la Policía Local de Cuenca, mientras era introducido en el coche fúnebre.

Tanto a su llegada como a su salida del templo, el cortejo estuvo escoltado por agentes de la Policía Local de Cuenca, en un gesto de homenaje y respeto hacia quien fuera una figura muy vinculada a la ciudad y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Cuenca.
/Foto: Funeral Isidoro Gómez Cavero/ Néstor Robayna/



























































































