Cuenca recupera la memoria de Juan Jiménez de Aguilar, el hombre que dio origen a la historia del barrio de Casablanca

La Asociación de Vecinos y el Ayuntamiento descubrirán este viernes una placa en homenaje al propietario de la histórica finca de La Casablanca, convertida a principios del siglo XX en uno de los principales focos culturales de la ciudad

Hay nombres que permanecen ligados para siempre a un lugar. En Casablanca, ese nombre es el de Juan Jiménez de Aguilar. Aunque el paso del tiempo borró la huella física de la antigua casona que presidía la finca de La Casablanca, su legado ha permanecido vivo en la memoria de los vecinos. Este viernes, el barrio saldará una deuda con su historia con el descubrimiento de una placa conmemorativa impulsada por la Asociación de Vecinos de Casablanca y el Ayuntamiento de Cuenca.

El homenaje está dedicado a quien la documentación histórica identifica como Juan Giménez de Aguilar y Cano (Cuenca, 1876 – Alcalá de Henares, 1947), conocido en el barrio como Juan Jiménez de Aguilar, propietario de la finca que dio nombre a Casablanca y una de las personalidades más destacadas de la vida cultural e intelectual conquense durante el primer tercio del siglo XX.

Catedrático de Ciencias Naturales, escritor, periodista y divulgador, dedicó buena parte de su vida a dar a conocer el patrimonio natural y artístico de Cuenca. Su trabajo contribuyó a divulgar espacios emblemáticos como la Ciudad Encantada y a situar la ciudad en los círculos científicos e intelectuales de la época.

Foto. Casablanca. A.V.V. Casablanca

Sin embargo, para Casablanca su legado va mucho más allá de su trayectoria profesional. La antigua finca de La Casablanca, de su propiedad, fue durante décadas un lugar de referencia para la vida cultural conquense.

La casona de La Casablanca fue mucho más que una residencia señorial. Se convirtió en un auténtico cenáculo cultural por el que desfilaron algunas de las figuras más relevantes de la España de la época: el premio Nobel Santiago Ramón y Cajal, el geólogo Eduardo Hernández-Pacheco, los escritores Federico García Lorca y Pío Baroja, el pintor Joaquín Sorolla o el filósofo José Ortega y Gasset.

Aquellos encuentros situaron a la finca entre los principales referentes culturales de la Cuenca del primer tercio del siglo XX. Convirtiendo aquel enclave en uno de los centros culturales más singulares de la ciudad. Con el paso de los años, la finca desapareció para dar paso al crecimiento urbano, pero su nombre quedó unido para siempre al barrio que nació sobre aquellos terrenos.

Una reivindicación de los vecinos

La presidenta de la Asociación de Vecinos de Casablanca, Mari Carmen Checa, explica que este reconocimiento responde a una petición que llevaban años trasladando al Ayuntamiento. «Llevábamos mucho tiempo pidiendo una placa en conmemoración y en recuerdo de este señor. Queríamos que quedara un rincón bonito dedicado a él y, por fin, lo hemos conseguido.»

Checa considera que el homenaje supone hacer justicia con una figura que marcó la historia de Casablanca. «Hizo cosas muy buenas por Casablanca y había que reconocerlo.»

Foto. Casablanca. A.V.V. Casablanca

La presidenta recuerda que fueron los vecinos de mayor edad quienes conservaron viva la memoria de Juan Jiménez de Aguilar, transmitiendo de generación en generación sus recuerdos sobre la antigua finca. «Los mayores me contaban que lo veían pasear por estos campos con su yegua. Eran historias que pasaban de unos a otros y que forman parte de la memoria del barrio.»

Aquellos testimonios también hablan de una finca que daba trabajo a numerosos jornaleros y donde existían viviendas para los trabajadores, configurando un pequeño núcleo que, con el paso del tiempo, acabaría convirtiéndose en el actual barrio de Casablanca.

Recuperar una parte de la historia de Cuenca

El descubrimiento de la placa no solo servirá para inaugurar oficialmente las fiestas del barrio. También permitirá recuperar la memoria de una figura que desempeñó un papel destacado en la historia cultural de Cuenca y cuyo vínculo con Casablanca permanecía prácticamente desconocido para buena parte de las nuevas generaciones. «Es un reconocimiento que le debíamos. Forma parte de la historia de Casablanca y creemos que las nuevas generaciones también deben conocer quién fue», afirma Mari Carmen Checa.

Foto. Casablanca. A.V.V. Casablanca

Con este homenaje, el barrio de Casablanca no solo recuerda a uno de sus personajes más ilustres. También recupera una parte de su identidad y pone en valor la historia de un lugar cuyo origen está íntimamente ligado a la finca y a la figura de Juan Jiménez de Aguilar.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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