Carboneras de Guadazaón volvió a demostrar este jueves que la memoria de las víctimas del terrorismo sigue muy presente en la provincia de Cuenca. Decenas de vecinos, llegados también desde otros municipios de la comarca, participaron en el homenaje organizado en recuerdo de Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en Ermua asesinado por ETA en julio de 1997, un crimen que marcó un antes y un después en la historia reciente de España y dio origen al conocido como el Espíritu de Ermua.
El acto, celebrado en la calle Santa Hijuela, estuvo organizado por Nuevas Generaciones de la Serranía de Cuenca y el Partido Popular de Carboneras de Guadazaón. El programa incluyó la lectura de un manifiesto y la elaboración de un mural por la paz y contra el terrorismo, sobre el que los asistentes pudieron dejar su firma.
Seis voces para unir generaciones
Uno de los momentos más emotivos fue la lectura del manifiesto, en la que participaron seis personas de diferentes generaciones.
Tres de ellas fueron jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando ETA secuestró y asesinó a Miguel Ángel Blanco: Alberto, Natalia y Lucía. Junto a ellos intervinieron tres personas que sí vivieron aquellos acontecimientos y conservan un recuerdo imborrable de aquellos días: Lourdes Escot, teniente de alcalde de Carboneras de Guadazaón; Cristiana Saffenberg, alcaldesa de La Cierva; y Juan Palomares, alcalde de Garaballa. Con esta combinación de voces, los organizadores quisieron simbolizar el relevo generacional en la defensa de la memoria y de los valores democráticos.

Un homenaje con un marcado componente humano
La presentación corrió a cargo de Marisol Herrera, concejala del Ayuntamiento de Carboneras de Guadazaón y familiar de guardias civiles.
En conversación con El Digital de Cuenca, Carlos Arteche explicó que su elección respondía al deseo de reconocer el sufrimiento que vivieron durante años las familias de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. «¿Quién mejor que ella para presentar el acto? Queríamos recordar la incertidumbre que vivían esas familias, que cada mañana tenían que mirar debajo del coche antes de arrancarlo por miedo a un atentado.»
También tomó la palabra Daniel García Rebollo, concejal de Arguisuelas. El cierre del homenaje correspondió al propio Arteche, quien quiso ampliar el recuerdo a todas las víctimas del terrorismo. «Hablé un poco de todas las víctimas del terrorismo y quise recordar también a nuestros vecinos que han sufrido esa barbarie.» Tras las intervenciones, los asistentes firmaron un mural elaborado con reproducciones de las portadas de los periódicos publicadas durante los días del secuestro de Miguel Ángel Blanco.
Recuerdo a víctimas vinculadas con la comarca
El homenaje no se limitó a la figura del concejal de Ermua. También sirvió para recordar a vecinos de la comarca que fueron víctimas directas del terrorismo. Entre ellos, José Luis Eslava Eslava, alcalde de Carboneras de Guadazaón entre 2007 y 2015, quien sufrió en 1981 un atentado de ETA en San Sebastián cuando una bomba explotó a pocos metros de donde se encontraba, provocándole importantes secuelas.

También se rindió homenaje a Emiliano Alarcón Ábalos, presente en el acto. Siendo agente de la Policía Nacional en la comisaría del distrito de Zaidía, en Valencia, sobrevivió a un atentado de los GRAPO tras recibir tres disparos, algunos de ellos con afectación de órganos vitales.
Asimismo, se recordó a José María Martínez González, que pasó parte de su infancia en Arguisuelas y cursó parte de sus estudios en Carboneras de Guadazaón. El destino quiso que no viajara en el autobús de guardias civiles que fue objeto del atentado de la plaza de la República Dominicana de Madrid, en el que ETA asesinó a doce agentes, al encontrarse recuperándose de un accidente de tráfico sufrido días antes.
«Miguel Ángel Blanco ya pertenece a todos»
Carlos Arteche destacó la amplia respuesta obtenida por la convocatoria. «Hubo muchísima gente, personas de muchos pueblos. Miguel Ángel Blanco es el referente de todas las víctimas del terrorismo.» A su juicio, su figura ha trascendido cualquier identificación partidista. «Miguel Ángel Blanco ya no pertenece solo al Partido Popular. Es un referente para toda la sociedad».
Arteche subrayó además que, aunque el acto fue impulsado por el PP de Carboneras de Guadazaón, durante el homenaje no hubo discursos de contenido político. «Acudió gente de todas las ideologías. No se habló de política; lo que se quiso recordar fue a las víctimas del terrorismo y a todas las personas que sufrieron aquella violencia».

Un legado que sigue vivo
El asesinato de Miguel Ángel Blanco, secuestrado por ETA el 10 de julio de 1997 y asesinado dos días después tras el ultimátum lanzado por la organización terrorista al Gobierno, provocó una movilización ciudadana sin precedentes y marcó un punto de inflexión en el rechazo social al terrorismo. Aquel movimiento cívico, conocido como el Espíritu de Ermua, unió a millones de españoles en defensa de la libertad, la democracia y la memoria de las víctimas, convirtiendo la figura del joven concejal en uno de los grandes símbolos de la lucha contra ETA.

Ese espíritu fue precisamente el que Carboneras de Guadazaón quiso reivindicar en un acto que concluyó con un mensaje de recuerdo para todas las víctimas y para sus familias. «Quisimos recordar a quienes sufrieron el terrorismo, pero también a los padres que tuvieron que enterrar a sus hijos, a los hijos que perdieron a sus padres y a tantas personas de la sociedad civil cuyas vidas cambiaron para siempre por encontrarse en el lugar equivocado en el momento más trágico», concluyó Carlos Arteche.
