El absentismo dispara la preocupación en Cuenca: «Ya es un grave problema para las empresas»

La Confederación de Empresarios de Cuenca apunta que en unos años ha pasado de ser un problema coyuntural a ser un aspecto que amenaza al tejido productivo, siendo más acuciante cuanto más pequeño es el negocio

La Confederación de Empresarios de Cuenca insiste en que el absentismo laboral se ha convertido en un grave problema para la actividad económica en este momento.

Así, señalan que en unos años ha pasado de ser un problema coyuntural para las empresas, aunque siempre complicando su organización, a llegar a ser un problema muy serio para el tejido productivo.

Por este motivo se insiste en afrontar este problema desde el diálogo social, ya que es un aspecto que merma tanto el crecimiento como la competitividad de las empresas y por lo tanto también afecta a la economía.

En esta línea insiste CEOE CEPYME Cuenca que el problema es más serio cuanto menor es el tamaño de la empresa, pues cuanto más pequeña, más dificultades para sustituir a estos trabajadores.

Por este motivo, la Confederación de Empresarios de Cuenca pide, en línea con CEOE; que haya un mayor control de las bajas por parte de la inspección médica y un mayor control de las Mutuas de accidentes de trabajo.

En este sentido apuntan que se produce un efecto dominó con muchos factores que confluyen en un entorno regulatorio muy complicado que acaba perjudicando de manera grave a las empresas y también al propio sistema que debe asumir altos costes.

Costes

El absentismo acaba llegando a los costes que se han multiplicado por este factor en los últimos diez años, hasta alcanzar los 33.000 millones de euros en 2025, siendo la segunda partida de gasto, solo por detrás de las pensiones.

De estos 33.000 euros las empresas asumen más de la mitad, unos 17.000 millones de euros que por supuesto tienen consecuencias negativas en su productividad y competitividad.

En el caso de los autónomos se calcula que solo en burocracia, debido al absentismo, tienen que asumir un coste de 10.000 millones de euros cada año a lo que se suma la presión fiscal o las subidas de las cotizaciones sociales.

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