La preocupación por la seguridad ha vuelto a instalarse entre los vecinos de un municipio conquense tras un nuevo robo registrado durante el pasado fin de semana. Por un lado, la Guardia Civil ha confirmado a El Digital de Cuenca que mantiene abierta una investigación sobre un hecho delictivo ocurrido en los últimos días, sin facilitar más detalles. Por su parte, el alcalde asegura que el último robo del que tiene constancia se produjo durante ese mismo fin de semana.
En Sisante, el alcalde, Pedro Garde, ha confirmado a El Digital de Cuenca que el último suceso tuvo lugar durante el fin de semana del 11 y 12 de julio en una nave de productos fitosanitarios y maquinaria agrícola situada a las afueras del casco urbano. Según explica, se trata de una propiedad que ya había sufrido otros robos anteriormente, circunstancia que ha contribuido a aumentar la inquietud entre parte de la población.
El último incidente: un robo en la misma propiedad
El objetivo de los ladrones fue una nave situada a las afueras del casco urbano, un factor que, según el propio alcalde, facilita la comisión de estos delitos. «Lo que pasa es que la nave esa está fuera del pueblo y lo tienen más fácil para entrar», comenta Garde. Para el propietario de la empresa, este no es un hecho aislado; se trata de un nuevo asalto en sus instalaciones. Aunque el valor exacto de lo sustraído no ha sido detallado, el incidente ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las propiedades en zonas periféricas.
El alcalde, Pedro Garde, reconoce la creciente preocupación de los ciudadanos: «La gente está preocupada y yo soy el primero que como vecino y como alcalde doblemente».
La respuesta de las autoridades: medidas locales y visión estadística
Ante la inquietud generada por robos anteriores, como los ocurridos en el estanco y una sucursal bancaria hace varios meses, el Ayuntamiento de Sisante ha tomado cartas en el asunto dentro de sus competencias. La medida más destacada ha sido la instalación de un sistema de cámaras de videovigilancia, un proyecto que ha supuesto una inversión cercana a los 50.000 euros. «Hicimos un esfuerzo que nos ha costado cerca de 50.000 euros», explica Garde, subrayando que estas herramientas ya están siendo útiles para la Guardia Civil en sus investigaciones, permitiéndoles «sacar datos y establecer patrones».
Sin embargo, la percepción a nivel provincial es diferente. Tras una Comisión Local de Seguridad, en la que participaron la subdelegada del Gobierno y altos mandos de la Guardia Civil, el mensaje transmitido fue de tranquilidad. Según el alcalde, las autoridades superiores consideran el cuartel de Sisante como «modélico», con la plantilla completa y unas estadísticas delictivas favorables en comparación con los pueblos del entorno. «Si el año pasado hubo 7 robos, este año ha habido 3. En fin, nos dieron datos y esa es la situación del pueblo», relata el primer edil, añadiendo que la conclusión de la Subdelegación fue que «no tenemos motivo para quejarnos».
Desafíos de la seguridad rural
Uno de los principales desafíos para la Guardia Civil es el extenso radio de acción que deben cubrir sus patrullas, que abarca municipios distantes como Vara de Rey o incluso localidades a 40 kilómetros como La Almarcha. Esta dispersión geográfica dificulta una respuesta inmediata. «Cuando la patrulla llegó, pues ya se habían ido», lamenta el alcalde al recordar el aviso de unos vecinos durante un robo nocturno anterior. Los delincuentes, que actúan con gran rapidez y a menudo utilizan vehículos con matrículas falsas, aprovechan esta circunstancia para escapar antes de la llegada de los agentes.
Conclusión y mirada al futuro
El robo en la nave agrícola de Sisante evidencia la tensión existente entre la percepción de inseguridad de los vecinos y los datos estadísticos oficiales que invitan a la calma. Mientras el Ayuntamiento ha agotado sus competencias con la instalación de cámaras, la responsabilidad última de la seguridad recae en instancias superiores, cuya valoración de la situación no se alinea completamente con el sentir ciudadano.
La eficacia de las nuevas tecnologías para disuadir a los delincuentes y la capacidad de las fuerzas de seguridad para cubrir un territorio tan amplio siguen siendo los principales retos. Mientras tanto, la comunidad de Sisante espera que las investigaciones de la Guardia Civil den sus frutos y que sucesos como el de este fin de semana no vuelvan a repetirse, permitiendo que la preocupación dé paso, definitivamente, a la tranquilidad.