El sábado por la noche, la Plaza Mayor de Cuenca volvió a vivir una de esas imágenes reservadas para las grandes citas. Miles de personas abarrotaron el corazón del Casco Antiguo para disfrutar del concierto gratuito de Celtas Cortos, dentro del ciclo ‘Actuamos en Patrimonio’ impulsado por la Diputación Provincial de Cuenca, en una velada que recordó inevitablemente a las tradicionales verbenas de San Mateo por el ambiente festivo, el lleno absoluto y la comunión entre el público y la música.
Desde mucho antes del inicio del espectáculo, las calles del Casco Histórico comenzaron a llenarse de vecinos y visitantes que no quisieron perderse la actuación de una de las bandas más emblemáticas del panorama musical español. La elevada afluencia obligó a desplegar un dispositivo especial de tráfico y seguridad, con restricciones de acceso al Casco Antiguo desde primera hora de la tarde para garantizar el normal desarrollo del evento.

Cuando sonaron los primeros acordes, la Plaza Mayor era ya un auténtico hervidero de público. Celtas Cortos ofreció un recorrido por los grandes himnos que han marcado varias generaciones, enlazando canciones como 20 de abril, Cuéntame un cuento o La senda del tiempo con otros temas de su extenso repertorio. La respuesta del público fue constante durante toda la actuación, coreando prácticamente cada canción y convirtiendo el concierto en una auténtica celebración colectiva.
La imagen de una Plaza Mayor completamente llena evocó inevitablemente las noches grandes de San Mateo, cuando este emblemático espacio se convierte en el epicentro de la fiesta conquense. Precisamente, el Ayuntamiento había confirmado hace apenas unas semanas que las tradicionales verbenas mateas seguirán celebrándose en este escenario, considerado por muchos el lugar más especial para las grandes concentraciones populares de la ciudad.

El concierto de Celtas Cortos suponía además uno de los platos fuertes de la edición 2026 de Actuamos en Patrimonio, un ciclo que vuelve a combinar música y escenarios monumentales con artistas de primer nivel y que, tras el éxito de anteriores ediciones, continúa consolidándose como uno de los grandes referentes culturales del verano conquense. La presencia de la mítica formación vallisoletana había despertado una enorme expectación desde que se anunció su actuación, convirtiéndose en una de las citas más esperadas de la programación estival.

Más allá del espectáculo musical, la noche dejó una imagen difícil de olvidar: familias, jóvenes y veteranos compartiendo canciones que forman parte de la memoria colectiva en un entorno Patrimonio de la Humanidad. Durante algo más de dos horas, la Plaza Mayor volvió a demostrar que conserva intacta su capacidad para reunir a miles de personas alrededor de la música, recuperando ese ambiente festivo que tantos conquenses identifican con las mejores noches de San Mateo.
