Tras más de cuatro décadas ligada a la vida cultural conquense, Keiko Mataki ha decidido dar un paso más en su compromiso con la creación y el diálogo intercultural. La artista japonesa, reconocida por su trayectoria en las artes plásticas y por su estrecha relación con Cuenca, ha puesto en marcha EMTOMASOL, una asociación cultural concebida como un espacio de encuentro para creadores, investigadores y ciudadanos interesados en compartir conocimientos, experiencias y formas de entender el mundo. En conversación con El Digital de Cuenca, Mataki explica que el proyecto nace de una idea muy sencilla: favorecer los encuentros entre personas y disciplinas distintas para generar nuevas formas de creación y aprendizaje compartido.
Una trayectoria marcada por el encuentro entre culturas
Keiko Mataki llegó a España para continuar sus estudios de Bellas Artes después de formarse en la Universidad Joshibi de Arte y Diseño de Tokio. Más tarde descubrió Cuenca, una ciudad que acabaría convirtiéndose en su hogar y en el lugar donde ha desarrollado gran parte de su carrera.
Aquí conoció a figuras vinculadas al Museo de Arte Abstracto Español y encontró un entorno creativo que marcaría profundamente su evolución artística. Desde entonces, ha participado activamente en la vida cultural conquense, contribuyendo a estrechar los lazos entre Japón y España a través de proyectos artísticos, iniciativas ciudadanas y propuestas de intercambio cultural.

Cuando se le pregunta cuánto tiempo lleva viviendo en Cuenca, responde con una sonrisa: «Pues desde que vino Alfonso VIII». Una broma que sirve para resumir una realidad: son ya décadas formando parte de la identidad cultural de la ciudad.
«Soy artista, pero con todas las disciplinas»
Aunque su nombre suele asociarse a la pintura y al grabado, Mataki rechaza las etiquetas. «Artista, sí, pero con todas las disciplinas». A lo largo de su trayectoria ha trabajado sobre lienzo, ha desarrollado obra gráfica, ha creado objetos artísticos y también ha participado en proyectos vinculados al diseño urbano.
Su manera de entender la creación siempre ha estado ligada a la mezcla de lenguajes y disciplinas, una filosofía que ahora traslada a EMTOMASOL. La asociación nace con la voluntad de reunir a personas procedentes de ámbitos muy diversos, desde las artes visuales hasta la literatura, la narración oral, la música o la investigación cultural.
El significado de EMTOMASOL
El nombre de la asociación resume buena parte de la filosofía que inspira el proyecto. Por un lado, aparece «EM», un término japonés relacionado con los vínculos que unen a las personas y con aquellos encuentros fortuitos que terminan teniendo importancia en nuestras vidas. «Puede ser un encuentro casual o una relación significativa que surge de manera inesperada», explica la artista.

Por otro lado, está la expresión española «tomar el sol», una imagen cotidiana que Mataki utiliza como metáfora de la convivencia. «Si estás tomando el sol puede llegar otra persona y acompañarte. No es algo planeado, simplemente ocurre». La unión de ambos conceptos da lugar a EMTOMASOL, una palabra creada para simbolizar un espacio donde confluyen diferentes miradas, experiencias y formas de entender la cultura. No es casual que la propia artista relacione esta idea con su llegada a Cuenca. «Yo conocí Cuenca de manera casual y aquí me quedé».
Una asociación abierta a la creatividad
La puesta de largo de EMTOMASOL ha tenido lugar en la Sala Iberia mediante una exposición colectiva en la que participan artistas de diferentes disciplinas.
La programación se ha completado con actividades paralelas como sesiones de cuentacuentos y conferencias, reflejando la voluntad de la asociación de ir más allá de una propuesta exclusivamente expositiva. «Lo he enfocado en varios campos», explica Mataki.
Fotografía, pintura, grabado, escultura, vídeo, literatura o narración oral forman parte de un proyecto que busca generar espacios de encuentro entre creadores y público. La intención es seguir incorporando nuevas propuestas que favorezcan el diálogo entre distintas formas de expresión artística.
La gastronomía también es cultura
Uno de los proyectos que más interés despierta en la artista está relacionado con la gastronomía, aunque no desde una perspectiva culinaria convencional. «No quiero hablar de recetas; quiero hablar de la cultura que hay detrás».

Mataki considera que la alimentación constituye una de las manifestaciones más ricas del patrimonio cultural de cualquier sociedad y cree que puede convertirse en una herramienta extraordinaria para fomentar el conocimiento mutuo. Entre las actividades que le gustaría desarrollar figuran encuentros centrados en productos tradicionales japoneses como el miso o la salsa de soja, elaborados mediante procesos de fermentación con siglos de historia.
Pero su propuesta también mira hacia la tradición española. «Me gustaría hablar de esos platos que hacían nuestros abuelos y que muchas veces ya no forman parte de la vida cotidiana». Según explica, el objetivo es reflexionar sobre la historia, las costumbres y los valores que se esconden detrás de cada receta, utilizando la gastronomía como punto de partida para el intercambio cultural.
Próximos proyectos
La exposición inaugural representa únicamente el comienzo del camino. Entre los objetivos de EMTOMASOL figura la organización de nuevas actividades que incorporen otras disciplinas como la danza, el teatro, la música o las artes escénicas. «Quiero añadir actores, cantantes y otras formas de expresión artística». La asociación trabaja ya en futuras propuestas y en la búsqueda de espacios que permitan desarrollar una programación estable y diversa.
Mucho más que una asociación cultural
EMTOMASOL nace como una plataforma para impulsar la creatividad, pero también como una invitación a compartir experiencias y generar vínculos entre personas de diferentes procedencias e intereses.

La idea conecta plenamente con la trayectoria de Keiko Mataki, una artista que ha dedicado gran parte de su vida a tender puentes entre culturas y a demostrar que el arte puede ser un lugar de encuentro. Ahora, esa misma filosofía toma forma en una asociación que aspira a convertirse en un nuevo punto de referencia para la vida cultural de Cuenca.
Porque, como defiende su creadora, las cosas más importantes suelen empezar de manera sencilla: una conversación inesperada, una coincidencia o alguien que se sienta a nuestro lado mientras estamos, simplemente, tomando el sol.
/Fotos de Néstor Robayna/










