Asaltan por segunda vez en menos de un mes esta tienda de Cuenca: «No solamente han roto un escaparate, han roto la confianza en la Justicia»

El asalto se produjo de madrugada tras fracturar el escaparate del establecimiento. La Policía Nacional mantiene abierta la investigación y, por el momento, no hay detenidos

La tienda de moda Amore Mio, ubicada en la calle del Poeta Diego Jesús Jiménez, ha vuelto a ser víctima de un robo apenas 20 días después del anterior. El asalto se produjo en la madrugada de este jueves y, según ha explicado su propietaria, Marlen Godoy, el autor actuó con un procedimiento prácticamente idéntico al del primer robo: romper el escaparate para acceder al establecimiento, sustraer mercancía y huir en cuestión de segundos. 

La investigación acaba de comenzar

Fuentes de la Policía Nacional han confirmado a El Digital de Cuenca que el robo se produjo durante la madrugada, después de que un vecino diera la voz de aviso. La propietaria deberá formalizar la correspondiente denuncia y será a partir de ese momento cuando continúe la investigación.

Por el momento no hay personas detenidas y los investigadores analizarán las imágenes de las cámaras de seguridad y el resto de indicios para tratar de identificar al autor o autores del robo.

Un robo en apenas unos segundos

Godoy ha relatado a El Digital de Cuenca que las alarmas saltaron a las 5:39 horas de la madrugada.

«Esta madrugada a las 5:39 han saltado las alarmas porque una persona ha venido a la tienda con el mismo modus operandi de la última vez. Ha roto el cristal, ha pasado, ha robado y, conforme ha robado, se ha ido», explica.

La propietaria subraya que todo ocurrió «en apenas segundos», sin dar margen de reacción.

Las imágenes del sistema de videovigilancia muestran, según indica, a una única persona actuando en el robo.

La Policía investiga si guarda relación con el anterior asalto

Tras recibir el aviso, agentes de la Policía acudieron al establecimiento para realizar la inspección correspondiente y recabar pruebas.

Godoy asegura que no tiene «ninguna queja» sobre la actuación policial. «Llegan, hacen su trabajo, acordan lo que tienen que hacer, piden los vídeos para realizar la investigación y me consta que cumplen con todos sus procedimientos», señala.

Además, explica que los agentes le trasladaron que conocen este tipo de actuaciones y que trabajan sobre esa línea de investigación. De hecho, según afirma la propietaria, creen que este segundo robo podría estar relacionado con el primero.

«Creen que sí. Aparentemente son dos tíos», apunta sobre la posible autoría de ambos asaltos.

«El problema no es un cristal, sino la impunidad»

Más allá de los daños materiales, la comerciante considera que el verdadero problema es la sensación de desprotección que sufren los pequeños negocios.

«Te sientes desprotegido totalmente. No siento que nos esté fallando la Policía, sino que nos está fallando el sistema. Cuando delinquir sale barato, paga quien trabaja», lamenta.

En este sentido, sostiene que la reincidencia de este tipo de delitos está favorecida por la falta de consecuencias para sus autores y asegura que el daño trasciende el propio robo. «No solamente han roto un escaparate, han roto la confianza en la Justicia», afirma y añade que el Código Penal «está dando la espalda a una realidad que se está viviendo». En este sentido, aboga por una mayor coordinación entre policía, fiscalía y judicatura, y solicita que los jueces apliquen un «valor de criterio» que tenga en cuenta factores como la reincidencia a la hora de dictar sentencia.

En este sentido, sostiene que la reincidencia de este tipo de delitos está favorecida por la falta de consecuencias para sus autores.

«El problema no es un cristal ni tener una alarma. El problema es la impunidad», resume.

La propietaria, que además señala que es jurista, considera que tanto el sistema penal como el conjunto de las instituciones deberían actuar de forma más coordinada.

«Ellos entregan a la persona a quien tienen que entregar, pero si el fiscal no pide pena, lamentablemente no pasa nada. Deberían trabajar todos en la misma sintonía», afirma, añadiendo que también reclama una mayor valoración de la reincidencia por parte de los jueces dentro del marco legal.

«¿Cuántos robos tienen que haber?»

Godoy reconoce que afrontar un segundo robo en menos de tres semanas supone un importante desgaste para cualquier pequeño comercio.

«Uno hace el mayor de los esfuerzos como comerciante, pero parece que vale menos que la reincidencia de un delincuente. En menos de 20 días este es el segundo robo. ¿Qué más hace falta? ¿Cuántos robos tienen que haber? ¿Cuántos robos tengo que sufrir yo y otros comerciantes?», se pregunta.

Pese a ello, el establecimiento ha podido abrir este mismo jueves con relativa normalidad gracias a la rápida reposición del escaparate por parte del seguro.

«La aseguradora me ha respondido rápido con el cristal y ya lo he mandado reemplazar. La vida continúa, ¿qué voy a hacer? Cuando me pasan estas cosas es cuando más tengo que trabajar», explica.

Preocupación por el futuro

Aunque asegura que no quiere vivir con miedo, reconoce que la repetición de estos episodios le obliga a plantearse alternativas si la situación no cambia.

«Tienes que pagarte tus sistemas de seguridad, tus alarmas, protegerte tú mismo. Nadie viene a ayudarte. Yo no voy a vivir en pánico, pensando cada noche si mañana me volverán a llamar porque han entrado otra vez. Si esto sigue así, tendré que buscar otras alternativas», concluye reflejando el hartazgo y la vulnerabilidad que sienten muchos pequeños empresarios ante una delincuencia que perciben como cada vez más audaz y un sistema judicial que no ofrece las respuestas que necesitan.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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