La solidaridad de Cuenca volvió a quedar patente este sábado. La campaña de recogida de ayuda humanitaria organizada por la comunidad venezolana para asistir a los afectados por el terremoto registrado en Venezuela superó todas las previsiones y reunió a más de un centenar de voluntarios y una gran cantidad de donaciones destinadas a las zonas damnificadas.
La recogida se llevó a cabo durante la mañana del sábado en el centro de acopio habilitado en la Plaza de la U, número 6 bajo, donde cientos de productos de primera necesidad fueron recibidos, clasificados y empaquetados para su posterior traslado al centro logístico de Madrid desde donde partirán hacia Venezuela.

Edgardo García, creador del grupo de WhatsApp que mantiene conectada a la comunidad venezolana de Cuenca y provincia, reconoció que la respuesta ciudadana, en esta iniciativa de todos los venezolanos en conjunto, superó cualquier expectativa. «La actividad realmente fue todo un éxito. Les somos sinceros, no esperábamos que hubiera tal acogida, tal respuesta y tal apoyo».
Una respuesta que desbordó todas las previsiones
Según explicó García, la afluencia de personas fue constante durante toda la mañana y obligó a organizar sobre la marcha gran parte de las tareas de recepción y clasificación. «Fue muchísima gente. Puedo decir que más de 100 venezolanos estuvieron presentes en el lugar. La comunidad hizo acto de presencia y respondió de una manera extraordinaria».

La cantidad de ayuda recibida fue tal que resultó imposible realizar un inventario detallado en tiempo real. «Hubo muchísimos donativos. No esperábamos tanto. Todo lo que íbamos recibiendo se iba empacando, identificando y colocando directamente en cajas para agilizar el trabajo». Entre las donaciones recogidas destacan alimentos no perecederos, agua, productos de higiene y saneamiento, material sanitario y de primeros auxilios, además de otros artículos básicos destinados a atender las necesidades más urgentes de la población afectada.
Voluntarios que llegaron para donar… y se quedaron para ayudar
Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue la implicación de los asistentes. Muchos acudieron inicialmente para entregar sus aportaciones, pero terminaron colaborando durante horas en las labores de organización. «La comunidad venezolana se portó a la altura. Muchísimas personas no solo fueron a donar, sino que se quedaron a colaborar, a recibir, a organizar y a apoyar».
La convocatoria había surgido en apenas unos días y sin una estructura previa de voluntariado. Sin embargo, la respuesta ciudadana permitió sacar adelante todas las necesidades logísticas. «No había una organización establecida. Éramos unos pocos al principio, pero la gente fue llegando y ayudando en todo: buscando cajas, preparando carteles, clasificando material o haciendo cualquier tarea que hiciera falta».

Para García, la jornada dejó una imagen clara de unidad y compromiso. «Todo lo resolvimos entre nosotros mismos. Todos colaborando, todos aportando y haciendo lo necesario para que la actividad saliera adelante».
El papel fundamental de la Iglesia Cielos Abiertos
Los organizadores quisieron destacar especialmente el respaldo recibido por parte de la Iglesia Cielos Abiertos de Cuenca. «Nos gustaría dar crédito a la Iglesia Cielos Abiertos, al pastor Luis Jiménez y a su esposa, quienes abrieron las puertas de la iglesia para poder llevar esta actividad a cabo». La congregación facilitó el espacio necesario para desarrollar la recogida y almacenar todas las donaciones recibidas, además de colaborar activamente en la organización de la jornada.
Apoyo institucional para que la ayuda llegue a destino
Otro de los agradecimientos expresados por la organización estuvo dirigido al Ayuntamiento de Cuenca, que colaborará en el traslado del material recogido hasta el principal centro de acopio de Madrid. Según explicó García, las gestiones realizadas por el pastor Luis Jiménez permitieron establecer los contactos necesarios para coordinar el transporte de toda la ayuda reunida.

Una ciudad que respondió cuando más se necesitaba
Antes de concluir, Edgardo García quiso trasladar un mensaje de agradecimiento a toda la sociedad conquense. «La comunidad venezolana en Cuenca agradece infinitamente a toda la población conquense por el respaldo, el respeto y la colaboración mostrados en estos momentos tan cruciales para nuestros hermanos que han sufrido las consecuencias del terremoto».
El agradecimiento se hizo extensivo al Ayuntamiento de Cuenca, a la Iglesia Cielos Abiertos, a la Residencia El Parador por su importante aportación de productos de primera necesidad, a El Digital de Cuenca por la difusión de la iniciativa y a todas las personas que compartieron la convocatoria en grupos de WhatsApp y otros canales de comunicación. «Gracias a todos y cada uno de los que aportaron su tiempo, alimentos, agua, insumos médicos y cualquier otro recurso necesario; a quienes colaboraron en la logística y a todos aquellos que hicieron posible que esta ayuda llegue a quienes más la necesitan».
Un pedacito de Cuenca rumbo a Venezuela
La jornada concluyó con decenas de cajas preparadas para iniciar su viaje hacia Madrid y, posteriormente, hacia las zonas afectadas por la emergencia. Más allá de los kilos de ayuda recogidos, la campaña dejó una imagen de unidad, generosidad y compromiso ciudadano que difícilmente olvidarán quienes participaron en ella.
Como resume Edgardo García: «Muy pronto, un pedacito de nuestra amada Cuenca estará llegando a Venezuela. Gracias mil, Cuenca».








