Por primera vez en la historia de Cañamares, el Ayuntamiento ha puesto en marcha un sistema de regulación y cobro del estacionamiento en las principales áreas recreativas del municipio. La medida, aprobada por unanimidad por la Corporación Municipal, busca poner freno a la masificación registrada en los últimos veranos en La Playeta, La Dehesa y El Barco. El Consistorio asegura que los ingresos obtenidos se destinarán íntegramente a la conservación y mejora de estos espacios naturales.
La medida, impulsada por el alcalde, José María Parra Encijo (PP), afectará a los aparcamientos de La Playeta, La Dehesa y El Barco, enclaves situados dentro del Monte de Utilidad Pública número 181, conocido como «Dehesa Boyal».
La decisión supone un cambio significativo en la gestión de uno de los principales atractivos turísticos de la localidad serrana, especialmente durante los meses de verano, cuando miles de visitantes acuden a disfrutar de las zonas de baño y recreo junto al río Escabas.
Según la información difundida por el Consistorio, la regulación estará vigente entre el 1 de julio y el 31 de agosto, con tarifas de 3 euros de lunes a viernes y 7 euros los sábados, domingos y festivos, en horario de 10:00 a 18:00 horas. Las reservas deberán realizarse a través de una plataforma habilitada específicamente para ello.

Los vecinos tendrán una tarifa especial
Uno de los aspectos más destacados de la medida es que los vecinos empadronados en Cañamares contarán con un tratamiento diferenciado. Los residentes podrán obtener una autorización mediante el pago de 10 euros por vehículo, una única cuota válida para toda la campaña.
Desde el Ayuntamiento consideran que esta fórmula permite compatibilizar el uso habitual de estos espacios por parte de los vecinos con la necesidad de ordenar la afluencia masiva de visitantes que se registra durante los meses de verano.
Una respuesta a la masificación
Durante una entrevista concedida a El Digital de Cuenca, el alcalde de Cañamares, José María Parra Encijo, explicó que la regulación del estacionamiento responde a la necesidad de poner orden ante la creciente afluencia de visitantes registrada en los últimos años en las áreas recreativas de La Playeta, La Dehesa y El Barco.
Según señaló, la masificación, el estacionamiento descontrolado y los riesgos derivados de la elevada concentración de personas y vehículos llevaron al Ayuntamiento y a la Delegación de Desarrollo Sostenible a impulsar una medida que busca garantizar la seguridad, proteger el entorno natural y mejorar la gestión de estos espacios durante la temporada estival.
El regidor reconoció que la situación alcanzó niveles especialmente preocupantes durante el pasado verano. La acumulación de vehículos, las dificultades para acceder a determinadas zonas y la elevada presencia de visitantes llevaron a las administraciones implicadas a buscar soluciones que permitieran compatibilizar el disfrute del entorno con su conservación.

«No es una medida recaudatoria»
Uno de los mensajes en los que más insistió el alcalde fue en el carácter no recaudatorio de la iniciativa. Según explicó, el objetivo no es aumentar los ingresos municipales, sino garantizar una gestión sostenible de las áreas recreativas. De hecho, aseguró que los recursos obtenidos se destinarán íntegramente a mejorar y conservar los espacios afectados.
«No es una medida recaudatoria; lo que se recaude se invertirá en mejorar La Playeta, La Dehesa y El Barco», defendió. La intención, añadió, es garantizar que los visitantes puedan disfrutar de estos parajes en condiciones adecuadas, evitando riesgos y preservando el valor ambiental de la zona.
Seguridad, prevención de incendios y protección ambiental
Entre las razones esgrimidas para justificar la medida figuran también cuestiones relacionadas con la seguridad y la prevención de incendios. El alcalde recordó que la elevada concentración de vehículos y personas generaba situaciones potencialmente peligrosas y dificultaba incluso la actuación de los servicios de emergencia.
Asimismo, destacó la colaboración de los agentes medioambientales, la Guardia Civil, el SEPRONA y los responsables de Desarrollo Sostenible, organismos que han participado en la planificación y control de estos espacios durante los últimos años. Según explicó, la regulación del acceso y el estacionamiento permitirá mantener un mayor control sobre el uso del entorno y reducir los impactos derivados de una afluencia masiva de visitantes.
Una medida inspirada en otros modelos
Lejos de tratarse de una iniciativa improvisada, el Ayuntamiento asegura haber tomado como referencia experiencias similares desarrolladas en otros espacios naturales de Castilla-La Mancha. Parra Encijo explicó que mantuvieron reuniones con alcaldes de municipios del Alto Tajo que ya cuentan con sistemas de regulación y control de accesos, aprovechando su experiencia para diseñar el modelo que ahora se implantará en Cañamares.
El regidor reconoce que la medida puede generar opiniones encontradas durante sus primeros meses de funcionamiento, pero considera que con el tiempo los ciudadanos comprenderán su necesidad. «Habrá gente que lo entienda y gente que no, pero se ha hecho por el bien de todos», señaló.
Una medida que genera debate
Como suele ocurrir con cualquier cambio relevante, la decisión ha generado reacciones diversas entre la población. Según el propio alcalde, algunos vecinos consideran positiva la regulación, mientras que otros muestran reticencias ante una medida inédita en el municipio.
No obstante, desde el Consistorio se insiste en que el objetivo principal es garantizar la conservación de unos espacios naturales que constituyen uno de los mayores patrimonios ambientales y turísticos de Cañamares.
Un antes y un después en la gestión turística
La implantación del estacionamiento regulado marca un antes y un después en la gestión de los recursos turísticos del municipio. Hasta ahora, el acceso a estas áreas recreativas había sido completamente libre, sin limitaciones ni control específico sobre el número de vehículos. Con esta iniciativa, Cañamares busca encontrar un equilibrio entre la creciente atracción turística del municipio y la protección de un entorno natural que cada verano recibe una afluencia cada vez mayor.
El éxito de la medida se medirá en los próximos veranos, cuando se pueda comprobar si la regulación permite compatibilizar la creciente llegada de visitantes con la conservación de uno de los principales atractivos ambientales y turísticos de la Serranía de Cuenca.
