La Plaza Mayor de Cuenca será este sábado escenario de un nuevo Encuentro de Dulzaineros organizado por el Grupo de Dulzaineros Pipirigay. A partir de las 11.30 horas, grupos procedentes de distintos puntos de España compartirán música, experiencias y tradición en una jornada que recorrerá algunos de los espacios más emblemáticos de la ciudad. El presidente del grupo organizador, Juan Carlos Laria Jiménez, destaca que el objetivo de esta iniciativa es fortalecer los lazos entre dulzaineros, intercambiar repertorios y seguir impulsando un instrumento que durante décadas fue protagonista de las fiestas populares de Castilla y que hoy vive una importante recuperación.
Un encuentro con grupos de Zaragoza, Segovia y Cuenca
Laria explica que el encuentro reunirá a músicos de diferentes procedencias. Vamos a estar dulzaineros de Tauste, en Zaragoza, con los que ya hicimos anteriormente un intercambio hace unos meses y ahora ellos nos devuelven la visita. También vamos a contar con otro grupo de San Rafael, en Segovia, y además hemos invitado a los grupos locales». Junto a los visitantes participarán los grupos conquenses Dulzainas Colgadas, Dulzaineros de Cuenca y los propios Dulzaineros Pipirigay, impulsores de la iniciativa.

Música en la Plaza Mayor y recorrido por el centro de la ciudad
La programación comenzará a las once y media de la mañana en la Plaza Mayor, previsiblemente en la zona de las escaleras de la Catedral. Allí vamos a hacer una especie de rueda de canciones. Cada grupo tocará una pieza y se irá sucediendo el resto. Calculamos que cada formación interpretará unas cuatro o cinco canciones». Posteriormente, los participantes iniciarán un recorrido por el centro de la ciudad. Cuando sean las doce y media o la una, bajaremos hacia Carretería. Iremos avanzando por las calles de una forma que no interfiera demasiado con el tráfico y llegaremos a la Plaza de la Constitución». En ese punto está prevista una parada para tomar un pequeño refrigerio antes de continuar con un pasacalles.
Cada grupo irá alternándose con una separación aproximada de unos veinte metros. Iremos tocando nuestras canciones durante todo el recorrido hasta llegar a la Plaza de la Hispanidad». La jornada musical concluirá allí con una nueva concentración de todos los participantes. Volveremos a tocar una serie de canciones en rueda y allí se acabará ya la parte musical del encuentro». Tras la comida de hermandad, los grupos visitantes tendrán la oportunidad de conocer la ciudad. Muchos de ellos no conocen Cuenca. Hemos preparado una visita guiada para enseñarles especialmente la parte antigua y pasar la tarde con ellos».
El segundo encuentro organizado por Pipirigay
Para el Grupo de Dulzaineros Pipirigay se trata de la segunda edición de este encuentro, aunque Juan Carlos Laria recuerda que en Cuenca existen otras iniciativas similares impulsadas por colectivos con una larga trayectoria. Nosotros llevamos dos años organizándolo, pero también hay otros grupos que hacen encuentros. Por ejemplo, Ángel Suárez organiza uno en noviembre y Javier Vacas suele organizar otro en otoño». Según explica, estos encuentros permiten mantener vivo el contacto entre músicos de distintas zonas. Lo que queremos es estar al tanto de lo que ocurre en la música de dulzaina, tanto a nivel local como nacional. Nos interesa conocer a otra gente, otras formas de trabajar y otras músicas. También colaborar entre nosotros y seguir aumentando el patrimonio de dulzaina que tenemos en Cuenca, que ya empieza a ser bastante importante».

De una situación crítica a una etapa de crecimiento
Uno de los aspectos que más destaca Laria es la evolución que ha experimentado la dulzaina en los últimos años. Hace aproximadamente diez o doce años la situación era bastante mala porque prácticamente no había dulzaineros. Los que había anteriormente fueron desapareciendo y nos quedamos sin relevo». La recuperación comenzó gracias al trabajo de varios músicos y promotores culturales. Primero estuvo Javier Vacas, que con su trabajo empezó a promocionar nuevamente la dulzaina. Después llegó Herminio Cabillo, que fue un impulsor fundamental para que el instrumento volviera a tener presencia». A partir de ese momento comenzaron a surgir nuevos grupos. Muchos vimos que era un instrumento tradicional que encaja perfectamente con la música popular y con la música de calle. Pero además descubrimos que tiene una enorme capacidad para animar las fiestas, los pasacalles y cualquier celebración».
Una escuela con 35 alumnos
La creación de nuevas generaciones de intérpretes es una de las principales preocupaciones del colectivo. «Llevábamos tiempo intentando que existiera una escuela de dulzaina en Cuenca para que cualquier persona interesada pudiera aprender». Este año se ha dado un paso importante gracias a la puesta en marcha de un curso específico en la Escuela Municipal de Música. Por fin conseguimos que el Ayuntamiento organizara un curso de dulzaina. Hemos estado cuatro meses trabajando con alumnos que ya tenían conocimientos musicales y también con personas que empezaban desde cero». La respuesta, asegura, ha superado todas las expectativas. Ha sido un éxito porque hemos tenido cerca de 35 alumnos. Eso demuestra que a la gente le gusta la dulzaina y que existe interés por aprender y participar en este tipo de actividades».
El instrumento que marcó las fiestas de los pueblos
Laria recuerda que durante generaciones la dulzaina y el tamboril fueron los auténticos protagonistas de las celebraciones populares. La fiesta se hacía con una dulzaina y un tamboril. No hacía falta nada más». En Cuenca esa tradición estuvo presente durante décadas. Yo recuerdo perfectamente cuando era pequeño que en San Julián y en las fiestas de los barrios siempre estaban el dulzainero, el tamborilero y los gigantes y cabezudos. Formaban parte inseparable de la fiesta». Sin embargo, la desaparición de los últimos intérpretes provocó un largo paréntesis. El último dulzainero que vivía en Cuenca falleció y durante años prácticamente no se volvió a ver este instrumento. Ha sido en la última década cuando se ha recuperado de verdad».
Un instrumento capaz de tocar cualquier música.
Aunque tradicionalmente se asocia al folclore castellano, Juan Carlos Laria insiste en que la dulzaina ha evolucionado enormemente. «Hoy podemos hacer pasacalles, procesiones, bailes del vermú, conciertos y prácticamente cualquier actividad». La incorporación de nuevas mejoras técnicas ha ampliado sus posibilidades. Las dulzainas actuales incorporan llaves y cuentan con toda la escala cromática. Eso permite tocar no solo música tradicional, sino también música moderna y repertorios muy variados».

Una invitación a participar
El presidente de Pipirigay anima a los conquenses a acercarse al encuentro y disfrutar de la experiencia. «Me gustaría que la gente viera que la dulzaina es un instrumento muy versátil y que puede interpretar todo tipo de música». Pero sobre todo, insiste en que el público forme parte activa de la fiesta. «No queremos que la gente solo escuche. Queremos que participe, que baile jotas, pasodobles y cualquier pieza que toquemos. La dulzaina siempre ha sido un instrumento para compartir y para integrar a las personas dentro de la fiesta». De cara al futuro, el objetivo está claro: Esperamos consolidar un curso estable durante todo el año académico y seguir formando nuevos dulzaineros. Cuanta más gente toque, más viva estará esta tradición».
