La empresa familiar de este pueblo de Cuenca que será galardonada en Albacete: «Es uno de los reconocimientos que más ilusión nos hace»

La empresa Julián Soler, de Quintanar del Rey, recibirá el premio Empresa Familiar de FEDA el próximo 26 de junio en Albacete

Lo que comenzó en 1968 como una pequeña fábrica de mosto concentrado en Quintanar del Rey, se ha transformado en un referente global que exporta el 90% de su producción a más de 60 países. Julián Soler S.A., una empresa 100% familiar, ha sabido conjugar tradición e innovación para llevar el jugo de la uva de Castilla-La Mancha a mercados tan diversos como Japón, Taiwán o Estados Unidos. Este legado será reconocido el próximo 26 de junio de 2026, cuando la Confederación de Empresarios de Albacete (FEDA) le entregue el prestigioso Premio San Juan en la categoría de Empresa Familiar.

La historia de Julián Soler es la de una visión. Su fundador, Julián Soler, sentó las bases de un negocio que hoy, tres generaciones después, sigue creciendo bajo una filosofía clara: la excelencia del producto y la calidad humana. «Para mi padre, la empresa era como un hijo más», recuerda Ana Soler, su hija y actual presidenta de la compañía.

Foto: JULIAN SOLER/ Cedida

La empresa vive actualmente una etapa de plena consolidación generacional, con tres generaciones de la familia Soler implicadas en el proyecto.

El fundador, fallecido en 2024, mantuvo una presencia activa en la empresa durante décadas, incluso en edad muy avanzada, algo que la actual presidenta recuerda con especial significado.

“Mi padre venía todos los días a la empresa incluso con 90 y tantos años”, explica Soler.

Esa implicación diaria marcó profundamente la cultura interna de la compañía y la forma de entender el negocio dentro de la familia.

Foto: JULIAN SOLER/ Cedida

En la actualidad, la tercera generación ya se ha incorporado a la empresa, reforzando la continuidad del proyecto familiar.

Foto: JULIAN SOLER/ Cedida

“Yo soy de la segunda generación y la tercera ya está en activo, incorporada, y nuestra principal función, aparte de llevar a cabo una función profesional en la empresa, es un poco cuidar el legado de nuestros antecesores”, añadió.

Foto: JULIAN SOLER/ Cedida

Del viñedo a ingrediente global: el secreto del mosto concentrado

A diferencia de una bodega tradicional, Julián Soler no produce vino. Su especialidad es el zumo de uva concentrado, un ingrediente versátil utilizado como edulcorante natural en una amplia gama de productos: desde bebidas y mermeladas hasta gominolas y vinagres. «Antiguamente, el mosto se vendía para que otros países fabricaran su propio vino, pero hoy ese uso es residual», explica Soler. «Ahora se exporta como un ingrediente natural y saludable, una alternativa a la sacarosa».

Foto: JULIAN SOLER/ Cedida

La clave de su éxito internacional reside en la diversificación y la adaptación. La empresa personaliza la calidad del producto según las exigencias de cada mercado, lo que le permite mantener una cartera de clientes sólida y repartida por todo el mundo.

Foto: JULIAN SOLER/ Cedida

Esta estrategia ha demostrado ser fundamental para sortear crisis globales, como la pandemia o conflictos geopolíticos. «Tener clientes repartidos nos ayuda a mantener el nivel de ventas año tras año, compensando las dificultades de un mercado con la fortaleza de otro», afirma la presidenta.

La innovación como motor de una tradición

Mantenerse a la vanguardia en un sector tan competitivo exige una apuesta constante por la innovación. Julián Soler se diferencia por procesar uva fresca durante todo el año, no solo en temporada de vendimia. Gracias a una elevada capacidad de almacenamiento en frío y congelación, garantizan un suministro estable y de alta calidad los 365 días del año. «El frío y la congelación son una principal característica de Julián Soler que otros productores no tienen», subraya Soler.

Foto: JULIAN SOLER/ Cedida

Además, la empresa ha implementado metodologías de mejora de procesos, como el lean manufacturing, para optimizar su producción y ofrecer precios competitivos. Esta profesionalización es un pilar fundamental. «Somos una empresa familiar, pero hoy en día profesionalizada. En la dirección hay miembros que no son de la familia, y es importante poner en valor su trabajo», destaca.

Foto: JULIAN SOLER/ Cedida

Castilla-La Mancha, con su vasta extensión de viñedos, es el corazón de su producción. Variedades autóctonas como la Airén, la Bobal y la Garnacha Tintorera son, en su opinión, «las mejores para producir mostos concentrados muy equilibrados en términos de color y de acidez».

Foto: JULIAN SOLER/ Cedida

Un legado humano: la empresa al servicio de la sociedad

Con cerca de 80 empleados fijos, Julián Soler ha logrado conservar su cultura de empresa familiar. «Pensamos que la empresa debe estar al servicio de la sociedad», comenta Ana Soler, citando una frase de su padre. Este compromiso se materializa en un trato cercano con sus trabajadores, a quienes consideran una extensión de la familia, con jornadas de convivencia como el «Annual Meeting» o la tradicional celebración del Primero de Mayo, que se mantiene desde hace más de 50 años.

Foto: JULIAN SOLER/ Cedida

Es uno de los pilares heredados del fundador, el factor humano. «Intentamos establecer relaciones a largo plazo, tanto con clientes como con proveedores. Es un vínculo que va más allá de lo profesional», subraya Soler. 

Foto: Ana Soler/ Cedida

Este compromiso social tiene su máxima expresión en el proyecto Vidartis, una iniciativa que nació mientras Ana Soler cursaba un MBA en la Escuela de Negocios de FEDA. Vidartis utiliza el mosto concentrado como pigmento artístico para acciones de responsabilidad social, colaborando con colegios, universidades y asociaciones como la Asociación Española Contra el Cáncer. «Vidartis nació en FEDA», recalca Soler, destacando cómo el premio cierra un círculo virtuoso. «Por eso recibo este premio con muchísima ilusión. Es uno de los reconocimientos que más ilusión me hacen».

Un premio que se recibe «en casa»

El Premio San Juan de FEDA llega con una carga emocional especial. Aunque la empresa es de Cuenca, su vínculo con Albacete es profundo. «Somos conquenses albaceteños», bromea Ana Soler. «Muchos hemos nacido en el Hospital General de Albacete, vivimos allí y tenemos un vínculo personal muy fuerte».

Foto: Ana Soler/ Cedida

La presidenta de la empresa destacó su agradecimiento por el reconocimiento recibido y subrayó el carácter excepcional del mismo. “Creo que es un caso excepcional que, no perteneciendo oficialmente a la provincia de Albacete, seamos reconocidos”, señaló, poniendo en valor la relevancia de que una empresa de la provincia de Cuenca sea distinguida en estos premios.

La presidenta de la compañía explicó que la empresa mantiene una relación histórica con la organización empresarial, aunque su ubicación oficial sea la provincia de Cuenca. “Somos miembros de FEDA desde hace muchos años, pero oficialmente pertenecemos a la provincia de Cuenca”, señaló. En este sentido, mostró su agradecimiento por el reconocimiento recibido y destacó el valor simbólico del mismo en el contexto del ritmo actual del trabajo. “Estamos doblemente agradecidos por que hayan pensado en nosotros para este reconocimiento”, añadió.

Recibir la noticia fue un momento emotivo que compartió inmediatamente con sus hijos, la siguiente generación. Para la familia Soler, este galardón será la «excusa perfecta» para reunir a sus tres generaciones y celebrar juntos no solo un premio, sino la continuidad de un sueño que comenzó hace más de cinco décadas y que hoy sigue mirando al futuro, enfrentando retos como la adaptación al cambio climático y las crecientes exigencias de un consumidor que busca productos cada vez más naturales.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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