Tensión en la Audiencia de Cuenca: un acusado de abusos a un niño en Sisante niega los hechos frente al relato de la víctima

El juicio se ha celebrado este jueves en Cuenca

El acusado J.A.V., que se enfrenta a una petición de pena de diez años por un delito de abuso sexual al hijo de una mujer que vivía en su finca en Sisante (Cuenca), ha declarado que nunca tocó a ese menor, en el juicio que ha acogido este jueves la Audiencia Provincial.

En su comparecencia ha declarado que, en primer lugar, acogieron a la madre del niño, natural de Colombia, porque había encontrado un trabajo en una churrería. «Yo con ella hablaba poco, porque me iba pronto a trabajar al campo», ha explicado el acusado.

El hijo, de nueve años, llegó unas semanas después y se alojó también en la finca, pero el acusado ha insistido en que apenas tenía trato con él, porque estaba todo el día fuera y era su esposa quien se quedaba con el menor cuando su madre estaba trabajando.

El acusado ha dicho que a ese chico nunca le tocó, porque ni le gustan los hombres, «los niños menos» y ha insistido que él estaba todo el día fuera, mientras el menor se quedaba a cuidado de su esposa.

A preguntas de la defensa, ha negado que se emborrachara y le realizara tocamientos, así como otras acusaciones de malos tratos que han vertido tanto la víctima como la madre del pequeño. «Ella iba buscando una paga del Gobierno y sus papeles», ha concluido J.A.V.

TOCAMIENTOS EN AUSENCIA DE SU MADRE

Por su parte, el menor ha declarado, en un vídeo pregrabado, que se quedaba durmiendo cuando su madre se iba a trabajar y, en esos momentos, el acusado pasaba y le tocaba «las partes íntimas».

Estos tocamientos se produjeron varias veces y siempre por encima de la ropa excepto una vez. Según ha relatado el pequeño, cuando hizo el ademán de cumplir su deseo, logró empujarle, escabullirse y encerrarse en el baño.

El niño también ha manifestado que J.A.V. le insultaba en términos racistas, a él y a su madre, añadiendo que le pegaba «cuando no le hacía caso».

En su declaración, el pequeño primero ha indicado que le habló de los tocamientos a su madre cuando ya se habían ido a Albacete.

MALTRATO PREVIO

Por videoconferencia ha intervenido la madre de la víctima, que ha revelado que vino a España buscando asilo político y «un cambio de vida, porque en Colombia habían maltratado» también a su hijo. Tras un paso por Guadalajara, le ofrecieron trabajo en Sisante y se alojó en la finca» para cuidar a los perros».

Ha mencionado que estaban en una habitación que compartían con los animales y en la que el acusado «podía entrar para lo que le parecía». La madre ha comentado que fue cuando llegó el niño a Sisante cuando empeoraron las cosas.

Ha señalado que el acusado desnudaba y tocaba a su hijo en sus partes íntimas y le amenazaba con matarles si contaba algo. Esos presuntos tocamientos al niño se producían, según él testimonio de la madre, cuando ella se iba a trabajar a la churrería.

Por su parte, ella ha dicho que no vio nunca esos actos, pero ha deslizado que el acusado intentó realizarle tocamientos a ella, afirmando que «estaba borracho día y noche». Sobre el estado de su hijo, ha comentado que está «muy mal» y que hay cosas que todavía no se atreve a decir.

ESPOSA DEL ACUSADO

En el juicio también ha declarado la esposa del acusado, que ha afirmado que, en ningún momento, su marido se quedaba a solas con el pequeño ni tenía ninguna comunicación con ellos y ha asegurado que las relaciones fueron «armoniosas» hasta el final de la convivencia. También ha comparecido una amiga de la mujer del acusado; que acogió durante un tiempo al niño en Albacete cuando cambió de colegio porque no se había adaptado al de Sisante.

En cuanto a las periciales, han declarado dos técnicos que trabajan con menores de Palma de Mallorca, donde finalmente se fueron a vivir la madre y la víctima. Por videoconferencia han manifestado que el relato del menor «es compatible con un episodio de violencia sexual» y que no detectan contradicciones ni que pudiera haber influencia en lo declarado por parte de la madre.

Tras la prueba, en sus conclusiones, el Ministerio fiscal ha defendido que en la declaración del pequeño «no ha habido fabulaciones», tal y como ha esgrimido también el técnico en las periciales.

Por su parte, la defensa ha señalado que no hay pruebas más allá de los testimonios de la madre y del niño, que considera «increíbles». Del mismo modo, no entiende por qué, si esto ocurrió, no abandonaron la casa en el mes de junio, cuando les ofrecieron un sótano para vivir, si se estaban produciendo estos abusos, ni que presentaran la denuncia varios meses después.

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