Un equipo formado por monitores y árbitros de Cuenca protagonizó una de las sorpresas del XIII Torneo Mundial de Datchball, celebrado el sábado 6 de junio en Zaragoza-Utebo, al finalizar en una destacada cuarta posición dentro de la categoría absoluta. Los conquenses, que acudieron al campeonato con únicamente siete jugadores y sin entrenamientos regulares como equipo, lograron competir de tú a tú frente a algunas de las escuadras más potentes del panorama nacional.
El torneo, considerado uno de los eventos de referencia de esta disciplina, reunió a conjuntos habituados a disputar competiciones durante toda la temporada y con plantillas amplias para afrontar una exigente jornada de encuentros. En ese contexto, la actuación del combinado conquense no pasó desapercibida.
Una aventura que comenzó sin complejos
La expedición llegada desde Cuenca estaba integrada por monitores y árbitros vinculados a este deporte, muchos de ellos acostumbrados a fomentar la práctica del datchball desde la organización y la enseñanza, pero no tanto a competir juntos al máximo nivel.
Pese a ello, el equipo mostró desde el inicio una gran capacidad de adaptación. En la fase de grupos consiguió imponerse en dos de sus tres encuentros, resultados que le permitieron acceder a las eliminatorias y dejar fuera a uno de los grandes aspirantes al título, Caspe Fusión. La única derrota de la primera fase llegó frente a Cobras Explosivas, conjunto que acabaría proclamándose campeón del torneo tras una brillante actuación durante toda la competición.
Entre los mejores del campeonato
El pase a semifinales confirmó que el conjunto conquense se había convertido en una de las revelaciones de la jornada. Allí esperaba Dream Team, otro de los equipos llamados a pelear por el título y que terminaría disputando la final. Aunque el sueño de alcanzar la lucha por el campeonato se escapó en ese encuentro, la cuarta posición final dejó un sabor más que positivo para una plantilla que compitió en inferioridad numérica frente a rivales con mayor experiencia conjunta y un amplio fondo de armario. Los conquenses completaron así una actuación muy por encima de las expectativas iniciales en un torneo caracterizado por la igualdad y por un nivel competitivo superior al esperado.
Miguel Cuesta: «Lo que más me impresionó fue el ambiente»
Uno de los integrantes de la expedición conquense, Miguel Cuesta, valoró de forma muy positiva la experiencia vivida durante el campeonato y destacó tanto el nivel deportivo como el compañerismo existente entre participantes. «Nunca había participado ni estado en un campeonato de ese nivel, pero el ambiente y la gente fue lo que más me impresionó, aparte del grandísimo nivel de los equipos», señaló a El Digital de Cuenca. Las palabras de Cuesta reflejan la sensación compartida por el equipo tras una jornada exigente en la que pudieron medir sus fuerzas frente a algunos de los conjuntos más destacados del panorama nacional.
Un campeonato que sigue creciendo
El Torneo Mundial de Datchball se ha consolidado durante los últimos años como una de las grandes citas de este deporte, reuniendo a centenares de participantes procedentes de distintos puntos de España. La competición, nacida en Aragón hace más de una década, ha experimentado un crecimiento constante tanto en número de equipos como en nivel de juego, convirtiéndose en un escaparate para los mejores conjuntos de la disciplina. La edición disputada en Zaragoza-Utebo volvió a poner de manifiesto esa evolución, con partidos de gran intensidad y equipos acostumbrados a competir de forma habitual durante todo el año.
Cuenca también juega
Más allá de la clasificación final, la participación conquense dejó una imagen muy positiva del deporte provincial. Con apenas siete jugadores disponibles y sin la preparación conjunta de sus rivales, el equipo logró colarse entre los cuatro mejores del torneo y competir de igual a igual frente a algunos de los conjuntos más experimentados del país. Una actuación que demuestra que la pasión, el compromiso y el conocimiento del juego pueden compensar muchas diferencias sobre la pista y que sitúa a Cuenca en el mapa de una disciplina que continúa creciendo año tras año.
