La llegada del verano y la subida de las temperaturas han encendido las alarmas en un céntrico barrio de Cuenca. Los vecinos, a través de la Asociación de Vecinos de Casablanca, han denunciado públicamente el estado de “tercermundista» y el «peligro inminente de incendio» en los terrenos propiedad de Adif, especialmente en la zona del paso a nivel y las vías. La maleza, ahora completamente seca, convierte el área en un polvorín, una situación que, según recuerdan, ya provocó la intervención de los bomberos en dos ocasiones durante el verano de 2025.
Un problema que crece: maleza, basura y plagas
La presidenta de la asociación, Mari Carmen Checa, describe un panorama desolador. «Es una selva en el centro de Cuenca», lamenta en conversación con El Digital de Cuenca. El estado actual del paso a nivel y sus alrededores es descrito como «fatal» y «abandonado». Una situación que califica de “tercermundista, como si no hubiera ahí gente viviendo”.
La acumulación de hierbas altas y secas, incluyendo «cardos borriqueros», no solo representa un grave riesgo de incendio, sino que también ha convertido la zona en un foco de insalubridad. «Basura llama a basura», afirma, explicando cómo el abandono ha propiciado que el lugar se transforme en un vertedero improvisado donde se acumulan desde botellas hasta electrodomésticos.

Esta dejadez, según denuncian, fomenta el incivismo. «Si está limpio, la gente lo cuida, pero si hay maleza, todo va ahí como si fuera un vertedero», lamenta la representante vecinal. Botellas, escombros e incluso un microondas han sido arrojados en la zona, aprovechando la cobertura que ofrece el abandono.
Esta degradación trae consigo otras consecuencias. Los residentes han reportado la aparición de ratas y culebras que salen de la maleza, generando una creciente sensación de inseguridad y miedo. «Los vecinos tienen miedo, porque en cualquier momento solo se prende fuego y qué haces una vez que está seco», subraya la presidenta.
El estado de las infraestructuras, con vallas tiradas y hierros expuestos, agrava la percepción de dejadez y peligro, especialmente para los niños.

La presidenta ha señalado que, aunque la desaparición del tren convencional en el tramo ha supuesto un cambio en el uso y mantenimiento de la zona, eso no debería traducirse en abandono: “Si ahora, por lo que sea, el tren se lo llevan, por lo menos cuidarlo”, ha indicado, en referencia al estado de los terrenos por los que discurría la antigua vía ferroviaria, que durante décadas sirvió para vertebrar la conexión entre Cuenca y otras provincias y cuya eliminación en el marco del denominado Plan X Cuenca ha modificado el entorno, pero no debería, según Checa, justificar su deterioro actual.
Asimismo, la presidenta de la Asociación de Vecinos ha explicado que el deterioro del entorno “se viene observando desde hace mucho tiempo”, aunque señala que en algunos puntos como los nuevos aparcamientos la zona ha quedado parcialmente acondicionada tras las últimas actuaciones urbanísticas vinculadas a la zona del tren convencional.

Sin embargo, insiste en que el problema se concentra en los terrenos colindantes a la antigua vía: “Antes venía el tren, quieras o no, estaba limpio. Pero desde que el tren se queda olvidado, esto ya es un abandono total”, afirma. En este sentido, lamenta que un espacio céntrico de la ciudad presente actualmente un estado de dejadez que, a su juicio, no se corresponde con su ubicación ni con su valor urbano, reclamando una intervención urgente de mantenimiento y limpieza.
Reclamaciones sin respuesta efectiva
La frustración vecinal se dirige principalmente a Adif, titular de los terrenos. Según relata Checa, hace aproximadamente un mes y medio, a finales de abril de 2026, la asociación contactó a Adif, con el apoyo del concejal Alberto Castellano, para solicitar el desbroce del área y la apertura de una puerta verde para el paso de los mayores. La respuesta de Adif fue afirmativa, comprometiéndose a limpiar la zona. Sin embargo, «a fecha de hoy estamos igual».
La respuesta de Adif fue afirmativa, comprometiéndose a limpiar el área. Sin embargo, a fecha de hoy, la situación es desoladora. «Es el peligro de que echen una colilla o cualquier cosa y salga ardiendo. Los vecinos tienen miedo», advierte la presidenta.

La asociación se siente agotada de la vía administrativa. «Ya te cansas de mandar escritos, de estar pidiendo y pidiendo y ver que tu barrio está de esa manera», confiesa la presidenta, explicando los motivos que han llevado a la asociación a hacer pública esta situación. La asociación ha preparado una segunda carta dirigida a ADIF, a la espera de una respuesta que permita solucionar la situación.

La presidenta exime de responsabilidad principal al Ayuntamiento, de quien asegura tener apoyo y «voluntad», pero recalca que al ser terrenos de Adif, la competencia es clara. «Yo culpo que si los terrenos son de Adif, de verdad que se moje y que limpie que son su propiedad», sentencia.