En un momento en el que casi todos los municipios cuentan con símbolos heráldicos propios, un pequeño pueblo de menos de 60 habitantes sigue sin escudo oficial. Esa anomalía se hace visible en cada acto institucional, donde su nombre aparece sin emblema que lo represente. Para revertirlo, han optado por una fórmula poco habitual y consiste en abrir el proceso para que los vecinos participen en el diseño de su primera identidad simbólica.
Masegosa se encuentra ante un hito histórico: la creación de su primer escudo oficial. A diferencia de otras localidades, el municipio nunca ha tenido un emblema registrado que lo represente en actos institucionales. Para subsanar esta ausencia y reforzar el sentimiento de pertenencia, el Ayuntamiento, liderado por su alcalde Salvador, ha decidido abrir el proceso de diseño a todos los ciudadanos, en un gesto que busca unir a la comunidad en torno a un símbolo común.
La iniciativa surge de una necesidad práctica y simbólica. «Siempre que hacemos algún tipo de actividad […] con otras administraciones, ellos ponen su escudo o su logotipo y nosotros solamente ponemos el nombre. Queda un poco feo, un poco pobre», explica el alcalde. Más allá de la estética, el objetivo es «visibilizar más el pueblo» y que «la gente se sienta más identificada con sus símbolos, con su historia, con sus recuerdos, con su memoria».
Identidad, memoria y participación
El Ayuntamiento enmarca esta iniciativa en una reflexión sobre la identidad local y la memoria colectiva, recogida en el bando con el que se ha difundido el concurso. En ese texto se apela a los vínculos entre generaciones al señalar que “nada más entrañable que la identidad y el camino recorrido juntos con todos nuestros antepasados de compañía y querencia”, así como a la dimensión emocional del recuerdo, ya que “nada más humano que los recuerdos”. También se subraya el peso del patrimonio vivido al afirmar que todo ello “se mantiene en pie con imágenes, memoria y no pocas cicatrices, en la piel, en las rocas y en las vigas de cualquier techo de nuestras casas que habita tiempo”, y que al evocar el municipio “esa hermandad nos une”. Frente a “las veredas modernas” y la “identidad [que] se diluye”, el Consistorio defiende la necesidad de dotarse de “imágenes representativas propias” que permitan “mostrarles un rostro de identidad semejante y participativo”, base sobre la que se articula este proceso abierto de creación del primer símbolo oficial del municipio.
Un proceso abierto y participativo
El consistorio ha optado por un modelo de concurso popular para garantizar que el escudo final sea fruto del consenso y la aceptación general. Las bases, ya publicadas, son muy abiertas para fomentar una amplia participación. No es necesario ser un experto dibujante; basta con describir la idea por escrito. «Simplemente por escrito puede decir ‘yo quiero que sea un escudo como el de tal pueblo’ y que tenga tal apartado […] lo puede también explicar simplemente con palabras», detalla Salvador.
El proceso se ha diseñado para coincidir con el verano, el periodo de mayor afluencia de vecinos y personas vinculadas a Masegosa.
- Presentación de propuestas: El plazo finalizará a finales de junio de 2026.
- Selección del jurado: En julio, un jurado compuesto por cinco personas, entre ellas el alcalde, seleccionará entre 10 y 15 propuestas finalistas.
- Exposición y votación popular: Durante el mes de agosto, los diseños seleccionados se expondrán en el Ayuntamiento para que todos los vecinos puedan valorarlos y emitir un voto consultivo.
- Decisión final: En septiembre, el jurado se reunirá de nuevo para elegir el diseño ganador, teniendo en cuenta su criterio y la valoración popular.
«Todo es una línea un poco participativa, fundamentalmente participativa», subraya Salvador, convencido de que este método asegura una mayor aceptación del resultado final.
Bases, plazos y premio
Según figura en las bases del bando, el plazo de presentación de los diseños para el “Concurso de Ideas Escudo Oficial” del Ayuntamiento de Masegosa comenzará el 1 de junio y finalizará el 30 de junio de 2026. Los trabajos deberán entregarse en un sobre cerrado tamaño A-4, dirigido al consistorio, y sin datos personales del autor. En el exterior sólo podrá figurar un seudónimo.
En el interior deberá incluirse un segundo sobre cerrado con los datos identificativos del participante —nombre, apellidos, dirección postal, teléfono y correo electrónico—, garantizando así el anonimato de las propuestas durante el proceso de selección.
El concurso contempla la posibilidad de que el jurado lo declare desierto “si ninguna de las propuestas satisface los criterios”. El resultado se comunicará a través de los medios electrónicos de difusión del Ayuntamiento.

En cuanto a la dotación, el premio consistirá en un diploma y 200 euros para la propuesta ganadora, o bien 100 euros para cada una en caso de que haya dos premiados. Las bases establecen además que las obras seleccionadas pasarán a ser propiedad del Ayuntamiento “de forma exclusiva y permanente”, que podrá utilizarlas para el diseño definitivo del escudo y su tramitación oficial en materia de heráldica municipal.
El alcalde espera poder presentar oficialmente el resultado para las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario, que se celebran el primer domingo de octubre, un momento de gran significado para la localidad.
Un símbolo para el futuro
Más allá de la cuestión heráldica, la creación del escudo se enmarca en un esfuerzo más amplio por «visibilizar más el pueblo» y combatir los efectos de la despoblación. Para el alcalde, es una manera de que «la gente se sienta más identificada con sus símbolos, con su historia, con sus recuerdos».
El bando municipal que anunciaba el concurso hablaba explícitamente de «memoria, raíces y pertenencia», conceptos que el alcalde considera clave para «aunar sensibilidades». Se busca crear «un símbolo no partidista y sí identitario que sirva para mantenernos vivos» en un contexto demográfico complicado. La elección del verano para la fase de exposición no es casual, ya que es el momento de «más vitalidad, cuando más niños hay, cuando más gente joven hay» y, por tanto, el más propicio para «asentar la idea de identidad».
Aunque en el pasado existió un diseño no oficial que incluía un pino y una oveja —elementos representativos de la zona—, la convocatoria actual no impone ninguna directriz temática, dejando total libertad creativa a los participantes. El objetivo es crear un «símbolo no partidista e identitario» que sirva como «un elemento neutro y de convivencia».
Para el alcalde, esta iniciativa es un paso más en la lucha contra la despoblación y en el esfuerzo por mantener vivo el espíritu del pueblo. «Todo es ir poniendo, digamos, un poco, ir haciendo camino», afirma con entusiasmo. La creación de este escudo no es solo la creación de una imagen, sino la construcción colectiva de un legado que unificará a las generaciones presentes y futuras de Masegosa.
Para el alcalde, que se muestra «entusiasmado» con la iniciativa, este proyecto es un paso más en su labor por reactivar el pueblo. Lanza una invitación a todos los que tengan un vínculo con Masegosa: «Que se anime, que divulgue todo lo que pueda la convocatoria (…) y que luego al final pues se sientan identificados con el símbolo local».