El fútbol regala historias que van mucho más allá de los goles. Historias que hablan de fidelidad, de pasión y de amor incondicional por unos colores. Una de ellas tuvo lugar este pasado domingo en Cuenca, durante el partido que enfrentó a la Unión Deportiva Ourense y la Unión Balompédica Conquense en la vuelta de la eliminatoria de ascenso a Primera RFEF.
Los protagonistas son Luis y José, dos aficionados ourensanos de 81 y 86 años que decidieron recorrer cientos de kilómetros en autobús para acompañar a su equipo en una de las citas más importantes de su historia reciente. Un viaje agotador para cualquiera, pero que para ellos era una obligación marcada por el sentimiento.
La historia la dio a conocer Pablo Otero a través de sus redes sociales. Según relató, cuando el partido entraba en sus minutos decisivos y el marcador seguía reflejando un inquietante 0-0, los nervios pudieron con ambos seguidores. La tensión acumulada durante toda la tarde era demasiado fuerte.
Entre lágrimas y sin poder soportar la incertidumbre, Luis y José abandonaron el estadio de La Fuensanta antes del pitido final. No querían ver cómo terminaba aquella batalla deportiva que podía devolver a su equipo a Primera RFEF.
Pero el destino les tenía preparada una de esas escenas que hacen grande al fútbol.
Ya fuera del estadio, cuando trataban de asimilar la angustia de esos últimos instantes, llegaron las noticias que llevaban toda una vida esperando escuchar. La UD Ourense marcó dos goles en el tramo final del encuentro, venció por 0-2 al Conquense y certificó el ascenso de categoría.
Las lágrimas que minutos antes eran de nervios y preocupación se transformaron en emoción y felicidad. Después de tantos años de apoyo incondicional, de viajes, de alegrías y decepciones, Luis y José pudieron celebrar el regreso de su equipo a Primera RFEF.
En una época en la que el fútbol profesional parece monopolizar titulares y conversaciones, historias como la de estos dos aficionados recuerdan cuál es la verdadera esencia de este deporte: la de personas que dedican una vida entera a seguir a su equipo sin esperar nada a cambio.
El ascenso de la UD Ourense ya forma parte de la historia del club. Pero la imagen de Luis y José viajando hasta Cuenca, llorando de nervios y celebrando después el sueño cumplido de su equipo, probablemente permanecerá durante mucho más tiempo en la memoria de todos los que aman el fútbol.
