Castilla-La Mancha ha celebrado recientemente el Día de la Región, una fecha que invita a redescubrir algunos de los rincones más especiales de su geografía. Coincidiendo con esta conmemoración, la revista ‘Viajar’ ha publicado un ranking con los diez pueblos más bonitos de Castilla-La Mancha, una selección en la que la provincia de Cuenca logra una destacada representación gracias a dos de sus localidades más emblemáticas: Mota del Cuervo y Belmonte.
La clasificación reúne destinos repartidos por las cinco provincias de la comunidad autónoma, entre ellos Pastrana, Campo de Criptana, Alcalá del Júcar, Consuegra, Almagro, Tembleque, Ayna y Sigüenza. Sin embargo, Cuenca es una de las provincias con mayor presencia en el listado gracias a dos municipios que combinan historia, patrimonio, paisajes manchegos y una profunda identidad cultural.
Mota del Cuervo, el Balcón de La Mancha
Conocida como el «Balcón de La Mancha», Mota del Cuervo se alza sobre una loma desde la que se domina buena parte del paisaje manchego. Sus icónicos molinos de viento, situados en el paraje de La Sierra, constituyen una de las imágenes más reconocibles de la provincia de Cuenca y evocan inevitablemente el universo cervantino y las aventuras de Don Quijote.
La localidad conserva siete molinos que se han convertido en símbolo de su identidad y que ofrecen unas vistas privilegiadas sobre un inmenso mar de campos y pueblos históricos. Desde este enclave pueden divisarse localidades como El Toboso, Campo de Criptana o Alcázar de San Juan, en una panorámica que resume la esencia de La Mancha.

Pero Mota del Cuervo es mucho más que sus molinos. Sus calles reflejan siglos de historia ligados a la artesanía, la agricultura y las tradiciones manchegas. El visitante puede descubrir la Plaza Mayor, presidida por el Ayuntamiento; el histórico Hospital de los Pobres, vinculado al Camino de Santiago; o la antigua Tercia, un singular edificio del siglo XV declarado Bien de Interés Cultural.
También destacan la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel y la Ermita de San Sebastián, testimonios de un importante legado religioso que sigue formando parte de la vida cotidiana del municipio. Todo ello en un entorno rodeado de viñedos, humedales y paisajes abiertos que convierten a Mota del Cuervo en una escapada perfecta para quienes buscan tranquilidad, cultura y naturaleza.
Belmonte, una villa monumental
Si hay una localidad que transporta al visitante directamente a la Edad Media, esa es Belmonte. Su casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural, está considerado como uno de los mejor conservados de España y constituye uno de los grandes tesoros patrimoniales de la provincia de Cuenca.
La silueta del Castillo de Belmonte domina el horizonte desde el cerro de San Cristóbal. Esta fortaleza del siglo XV, vinculada históricamente a figuras como Juana la Beltraneja y posteriormente reformada por Eugenia de Montijo, es hoy uno de los monumentos más visitados de Castilla-La Mancha. Su peculiar arquitectura, sus salones palaciegos y las recreaciones históricas que acoge durante el año permiten al visitante sumergirse en algunos de los episodios más fascinantes de la historia de España.

Sin embargo, el atractivo de Belmonte va mucho más allá de su castillo. La localidad conserva parte de su recinto amurallado y un valioso conjunto monumental formado por la Colegiata de San Bartolomé, el Palacio del Infante Don Juan Manuel, el Convento de los Franciscanos, la Casa de Comedias y numerosas casas señoriales que recuerdan el esplendor vivido entre los siglos XV y XVIII.
Belmonte también ocupa un lugar destacado en la historia de la literatura española al ser la cuna de Fray Luis de León. Además, su belleza ha servido de escenario para numerosas producciones cinematográficas y televisivas, entre ellas la mítica película ‘El Cid’, protagonizada por Charlton Heston y Sofía Loren.