Ganaron por 0-2 los del Ourense en un choque en el que la Balompédica tuvo ocasiones para adelantarse, pero no lo hizo y en los últimos minutos anotaron los gallegos.
La Unión Balompédica Conquense se quedó con la miel en los labios y vio escapar el ascenso a Primera RFEF tras caer por 0-2 ante el Ourense CF en una Fuensanta abarrotada que creyó hasta el final en la remontada. Después del 1-0 de la ida en tierras gallegas, los blanquinegros necesitaban un gol para igualar la eliminatoria y estuvieron vivos hasta los últimos minutos, pero dos errores en la recta final acabaron condenando a los de Rober Gutiérrez.
Más de 7.000 aficionados llenaron las gradas del estadio conquense para empujar a un equipo que compitió de tú a tú ante el conjunto gallego, pero que volvió a encontrarse con el mismo problema que le ha perseguido durante las últimas semanas: la falta de gol.

El Ourense avisó primero
El partido arrancó con un Ourense valiente y dispuesto a aprovechar cualquier espacio. La primera gran ocasión llegó en el minuto seis, cuando Justino puso un balón muy peligroso al área que obligó a Adri López a sacar una mano providencial. El rechace quedó muerto y, cuando el 0-1 parecía inevitable, apareció Perea para despejar bajo la máxima presión.
El susto despertó al Conquense, que comenzó a ganar metros y protagonismo con el balón. Los de Rober Gutiérrez adelantaron líneas y encerraron durante muchos minutos al conjunto gallego en su propio campo.
Álvaro Sánchez lideró la reacción
Con un Álvaro Sánchez sobresaliente en la dirección del juego, la Balompédica encontró fluidez y consiguió someter al Ourense. Sin embargo, el dominio no se tradujo en ocasiones especialmente claras.
La más peligrosa del primer tiempo llegó en las botas de Kain, cuyo disparo se marchó rozando el lateral de la red. Poco después, Ale Sánchez probó fortuna desde la frontal, aunque su remate acabó en las manos del guardameta visitante.
Con el paso de los minutos el choque se equilibró y el Ourense logró sacudirse parte de la presión local, alcanzándose el descanso con empate sin goles y toda la eliminatoria abierta.

Bruno Rielo evitó el gol de Eghosa
La segunda mitad comenzó con una Balompédica decidida a buscar el tanto que cambiara el rumbo de la eliminatoria. Apenas habían pasado unos minutos cuando llegó la mejor ocasión del encuentro para los conquenses.
Eghosa encontró espacio para armar un potente zurdazo que parecía destinado a la red, pero Bruno Rielo protagonizó una intervención espectacular para mantener el empate y silenciar momentáneamente a La Fuensanta.
El Conquense insistía y el Ourense esperaba su momento. Los gallegos encontraron varios acercamientos peligrosos al contragolpe, aunque sin la precisión suficiente para sentenciar.
Mientras tanto, Rober Gutiérrez fue moviendo el banquillo en busca de nuevas alternativas ofensivas, consciente de que un solo gol podía cambiarlo todo.
Un posible penalti y dos golpes definitivos
La acción que pudo cambiar la eliminatoria llegó en los últimos minutos. La afición blanquinegra reclamó con insistencia una posible mano dentro del área visitante que el colegiado decidió no señalar, provocando las protestas de jugadores y grada.
Del posible penalti se pasó al mazazo. En el minuto 89, un error en la salida de balón del Conquense permitió a Busto quedarse completamente solo ante Adri López. El atacante gallego no perdonó y cruzó el balón para hacer el 0-1 que dejaba la eliminatoria prácticamente sentenciada.

Todavía con los locales intentando reaccionar, llegó el golpe definitivo. Ya en el minuto 92, dos futbolistas blanquinegros se estorbaron mutuamente cuando trataban de despejar una acción defensiva. El balón quedó muerto para Migui, que aprovechó el regalo para marcar el 0-2 y cerrar definitivamente el pase del Ourense.
Sin gol en toda la eliminatoria
La Balompédica terminó volcada sobre la portería rival, incluso con Nacho Ruiz actuando como delantero en los últimos compases, pero el empuje no encontró recompensa.
El desenlace deja una estadística tan dolorosa como reveladora. El Conquense no ha sido capaz de marcar en toda la eliminatoria frente al Ourense, ni en la ida ni en la vuelta. Tampoco lo hizo en los 120 minutos de la semifinal frente al Xerez, resuelta tras otro 0-0.

Son cuatro horas de fútbol sin encontrar la portería rival en el momento más decisivo de la temporada. Un peaje demasiado caro para una Balompédica que acarició el sueño del ascenso hasta los últimos minutos, pero que finalmente deberá seguir peleando en Segunda Federación el próximo curso.
/Fotos de Néstor Robayna/










