El milagro demográfico de la Cuenca despoblada: los pueblos de menos de 100 habitantes que resisten a desaparecer

Los datos del padrón entre 2019 y 2025 muestran crecimientos significativos en pequeñas localidades donde unos pocos vecinos pueden cambiar por completo la estadística

El relato de la despoblación en la provincia de Cuenca suele ser oscuro, medido en el goteo constante de persianas que se cierran y escuelas que se quedan sin niños. Sin embargo, los datos oficiales del padrón entre 2019 y 2025 esconden una rebelión silenciosa: la de los municipios más pequeños. Localidades que ni siquiera alcanzan el centenar de vecinos están experimentando los mayores crecimientos demográficos en términos relativos de toda la periferia rural. Un resurgir que cuestiona el mito de que el destino del medio rural más profundo sea, irremediablemente, la extinción.

Arandilla duplica y Vindel roza el 73%

Si descendemos a los municipios más pequeños de la provincia —aquellos que ni siqueira alcanzan los 50 residentes—, las variaciones porcentuales dejan titulares espectaculares. Arandilla del Arroyo, en la Alcarria, ostenta el récord absoluto de toda la serie estadística de la provincia: ha duplicado su población un 100%, pasando de los 7 habitantes censados en 2019 a los 14 en 2025.

Foto: Arandilla del Arroyo/ Turismo Castilla-La Mancha

En la misma comarca, Vindel se consolida como otro oasis demográfico. Su padrón ha pasado de 11 a 19 vecinos en solo seis años, un incremento del 72,7%. Les sigue de cerca Portalrubio de Guadamejud, que ha escalado un 59% (de 22 a 35 habitantes).

Foto: Vindel/ CEDER Alcarria Conquense

Aunque en cifras absolutas puedan parecer incrementos menores, para comunidades tan reducidas, la llegada de tres o cuatro familias supone la diferencia entre mantener abierta una cotización, un bar o la propia identidad del pueblo.

De la Serranía a la Alcarria: la resistencia en dos dígitos

El mapa de la recuperación entre los municipios de menos de cien habitantes no entiende de fronteras comarcales y deja historias de superación especialmente llamativas en la Serranía. Allí, dos municipios han logrado revertir su destino de forma notable: Salinas del Manzano, que encadena años de subida ininterrumpida pasando de 68 vecinos en 2019 a los 86 actuales (un 26,4% de crecimiento), y Poyatos, otro superviviente que rozaba el abismo con 56 habitantes y que, tras un fuerte repunte, se ha consolidado firmemente en los 70 residentes (+25%).

Foto: Villar y Velasco/ Turismo Castilla-La Mancha

Fuera de la Serranía, el goteo de datos positivos en este rango de población se repite. De nuevo en la Alcarria, Villar y Velasco ha esquivado el fantasma de la desaparición tras coquetear con bajar de los 70 habitantes en 2020; un arreón en los dos últimos años lo ha dejado hoy con 91 vecinos (un 18,1% más que al inicio del periodo).

Un crecimiento que no tiene una única explicación

El crecimiento de los pueblos más pequeños de Cuenca no permite, por sí solo, establecer una causa única o definitiva. Los datos del padrón reflejan aumentos significativos en algunos municipios de tamaño muy reducido, donde la llegada o salida de unos pocos vecinos puede alterar de forma notable las estadísticas.

En este contexto, más que hablar de una tendencia consolidada, lo que se observa es una evolución muy sensible a movimientos demográficos puntuales. Factores como la disponibilidad de vivienda, los retornos de antiguos vecinos, los cambios residenciales dentro de la propia provincia o nuevas formas de movilidad laboral derivadas de la digitalización podrían estar detrás de parte de estos incrementos, aunque no es posible determinar su peso relativo con los datos disponibles.

En cualquier caso, el fenómeno sugiere que, en los municipios más pequeños, la dinámica poblacional es especialmente volátil y no siempre responde a un proceso estructural estable, sino a variaciones muy concretas que adquieren gran relevancia estadística por el reducido tamaño de la población, pero que abren una ventana a la esperanza.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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